6. La calle

Si no hay afluencia tampoco hay calle. Si se vacía, deja entonces de ser calle. Como tampoco lo es un pasaje interior, un espacio redondo -un corro-, ni un lugar de sólo estancia. Línea y cielo, movimiento y gente: ahí está la calle. Cuatro intimidades confundidas en un espacio que no se sabe bien si es llaga o es consuelo, bálsamo o herida.
Un sugerente vial del viejo parque de Ruiz Hidalgo (Murcia)

Es una imagen extraña. Se ve el vial de un parque por el que circula un automóvil de principios del siglo XX. Parece que el acabado es de tierra compactada. En los bordes, unas hileras de árboles con las farolas intercaladas y, sorprendentemente, una suerte de bancos que se disponen exactamente en el borde del vial rodado, mirando hacia él.
El Ayuntamiento de Lepe no empadrona a quienes viven en chabolas

En la puja por ver cuál es el ayuntamiento de España más impresentable, el de Lepe (Huelva) se ha apuntado un buen tanto. Allí no inscriben en el padrón municipal “a los inmigrantes que viven en asentamientos ilegales, chabolas o cualquier tipo de infravivienda”. Con lo cual se invierten los términos legales y de convivencia. Pues de lo que se trata es de garantizar el derecho a la vivienda a quien reside en una población, pero en Lepe prefieren expulsar (o al menos ignorar, hacer como que no está) a quien no tenga ya una vivienda que consideren suficiente. Eso se llama justicia social.
Qué bonito es Linealandia

Localización: No está clara. Existir existe, pero ¿dónde exactamente? Descripción: Linealandia es un país que, como su propio nombre indica (gracias, bautizador), sólo tiene una dimensión. Es una línea recta, y por tanto su horizonte se reduce a un punto. Aunque la tentación es fuerte, no debería confundirse con la madrileña “ciudad lineal”. Informador: Firmó con el seudónimo A. Square, pero el nombre real de nuestro informador era Edwin Abbott Abbott (sus padres eran primos), quien dio cuenta de este lugar en Flatland (Nueva York, 1884; hay edición reciente en castellano: Planilandia: una novela de muchas dimensiones; ver caps. 13 y 14). Tema: el pensamiento unidimensional.
Ildefons Cerdá con su obsesión

La reciente aparición de un personalísimo libro de Javier Muñoz sobre Cerdá (La modernidad de Cerdá: Más allá del “Ensanche”, Madrid, Fundación Esteyco, 2009) nos mueve a comenzar con este curioso personaje la galería de urbanistas. Raro donde los haya, se jugó vida y hacienda en una única empresa: la teoría y la práctica del urbanismo. Raro, muy raro, ya decimos.
La ciudad extendida en el llano

Valladolid está ahí abajo. Supongamos que venimos de Mucientes. De Villalba, Fuensaldaña o Villanubla. De Rioseco o León. La ciudad es confiada y se ofrece a la vista extendida en el valle. También puede observarse casi entera desde los altos de Renedo. O desde la Fuente el Sol y las Contiendas. O en lo alto del cerro de San Cristóbal. Hay muchos lugares en torno al núcleo urbano desde los que contemplar ese despliegue generoso de urbanidad. ¿Cuántas ciudades pueden decir lo mismo?
Notas para un programa de doctorado

Fíjense en el personaje de la fotografía: es Frederick Law Olmsted, el conocido diseñador del Central Park de Nueva York y otros muchos parques urbanos. Pero atiendan también al banco en que se sienta. ¿Qué tendrá más interés para los lectores: el sedente o el asiento? Al comentar “el furor por las vidas de escritores en forma de biografías” que se observa en los últimos años, Juan Forn trae a colación (Revista de Occidente 337, junio de 2009) la opinión de un amigo suyo, “muy bestia”, sobre el tema: “La biografía de un escritor vendría a ser como la historia de una silla, ¿no?”. Es cierto: la mayoría de los escritores no suelen llegar en interés ni a la altura de la suela del zapato de sus propios personajes (y no nos referimos sólo a gente como Naipaul, que no llega ni al chicle pegado a la suela; sino a la mayoría). Son más aburridos que la silla en que se sientan. Y claro, si nos trasladamos al campo del urbanismo, podríamos parafrasear a aquel amigo (bestia) y concluir: “La biografía de un urbanista es algo así como la historia de un banco de la calle”.
Una relación dentro-fuera propia de personas sentadas

Leamos a Kostof: “Las bandas horizontales de ventanas alejaban la sensación de solidez o confinamiento que pudiera transmitir el muro, y reafirmaban la verdadera funcionalidad de los suelos; ésta era la de situar al espectador al nivel de la luz. La línea de ventanas es muy baja; el espacio está concebido para personas sentadas o arrodilladas”. En este sentido se opone a la forma de hacer de “occidente tan a menudo, pensando el espacio en función de la figura humana en pie, su principal indicador de escala”. Para el arquitecto otomano “sus objetivos son los espacios simples, claros, suaves y completamente iluminados” (Spiro Kostof, Historia de la arquitectura, Madrid, Alianza, 1988).
Avalancha de propuestas de ciudades verticales
Todo el mundo sabe, o al menos intuye, que la ciudad vertical es de derechas; y que las megatorres del tipo Biónica, Sky City o similares, de extrema derecha. Nos parece estupendo que se hagan sitio en la prensa y nos vendan la idea de que con estos modelos de máximo control (y superinteligentes, por supuesto), vamos a ser felices del todo. Vale. Pero paren un poco y tómense una tila, que les va a dar algo.
El modelo de ocupación de los bordes de Libreville, Gabón.

Como una constelación, Libreville se extiende hacia la selva de acuerdo con el modelo de las salpicaduras de Pollock, la voleada de la cosecha en la era, el esparcimiento de las cenizas de los difuntos. Ciudad a un lado, selva al otro, interpenetrándose progresivamente. ¿Quién se derrama y quién es la base? Si el viento sopla desde el mar es ciudad lo que se extiende sobre el bosque. Si procede del interior, lo que avanza es la selva. En cualquier caso parece un juego entre amigos. Y no es extraño: en nuestra lengua esparcimiento es también distracción, recreo, ocio.
Según Tim Waterman

El pasado año Tim Waterman (curioso apellido) publicó un texto sobre el paisaje que se pretende indispensable: Principios básicos de la arquitectura del paisaje (Donostia-San Sebastián, Nerea, 2009). Realmente se trata de un libro más elemental que fundamental, un manual demasiado vago. Pero toca muchos temas, y puede ser útil para debatir sobre un ámbito de trabajo profesional en alza. Fijémonos ahora en el último de los seis capítulos de que se compone, el titulado precisamente así: "El ejercicio profesional".
Una presentación de Valladolid

Las ciudades y los campos no son como las personas, y en algunos aspectos se parecen mucho más a su contrario. Por ejemplo, en las biografías. Aunque la historia de la vida te construye el rostro, su atractivo no está inscrito en lo que se fue sino en el gesto presente, y queda fuera de la vida pasada. Sin embargo buena parte del agrado de las ciudades, y también probablemente de los campos, radica en lo que fueron y en lo que pueden llegar a ser. Curioso juego del sentimiento.
Un disparatado debate sobre la superficie mínima de la vivienda
En Vic pretendían negar el empadronamiento a los inmigrantes “sin papeles” por no tener papeles. Obviamente son unos burócratas. Por el contrario en Torrejón de Ardoz, que no somos burócratas sino científicos, se lo negamos a quien pretenda vivir hacinado, porque es malo para su salud. Para lo cual hemos debido resolver una larga y difícil controversia científica sobre la superficie de vivienda a partir de la cual ya no estamos hacinados (Alá aprieta, pero no ahoga): 20 metros cuadrados de superficie de vivienda por habitante. De manera que no negamos el empadronamiento por xenofobia (temor al extranjero), sino por xenofraude (engaño al extranjero).
10. El bloque

La palabra bloque trae con ella otras 22 palabras más: vecindad, vivienda, piso, ladrillo, medianera, portal, farola, bar, escalera, rellano, ascensor, estar, cocina, baño, pasillo, dormitorio, balcón, terraza, patio de luces, tendedero, noche. Y también perro. Veamos qué sugieren para entender mejor cada una de ellas algunos poetas.
Un deprimente temario en el reciente libro de García Rubio

Recientemente se ha publicado un libro de Fernando García Rubio con este llamativo título: Nuevos retos sectoriales del urbanismo (Madrid, El Consultor, 2009). Llaman la atención tres cosas: el índice (los temas elegidos), el desarrollo (la forma de analizarlos) y el título mismo (¿quién reta al urbanismo?).

Las imágenes que se suponen dignas de ser imitadas fluyen habitualmente de los países ricos hacia los pobres. Los modelos urbanos y territoriales son, desde hace demasiadas décadas, invariablemente los de las ciudades más poderosas. Sólo excepcionalmente, como inspiración primitivista (el entusiasmo por el arte africano de Picasso, por ejemplo), tienen entrada en nuestro mundo como modelos algunas imágenes de otros lugares. Con lo cual asistimos a una nueva pérdida. En consecuencia, y conforme al demostrado voluntarismo que nos caracteriza, nos disponemos a perseguir referencias insólitas.
52. Mundos mágicos

Reconozcámoslo: para nosotros la ciudad es un mundo mágico. Cada ciudad un cosmos, un universo; y su condición, también la de la magia. Ya lo decía Alexander: la ciudad no es un árbol. Hemos de darle la razón: es una rama dorada.
Comentario al libro de Jesús González Pérez sobre El derecho a una vivienda digna en la Ley del Suelo de 2008.

Hemos oído a Tomás Ramón Fernández presumir alguna vez de ser el responsable (el autor intelectual, por decirlo de alguna forma) de la Ley del Suelo de 1998. Y nos llamaba la atención la enorme simpleza de los argumentos que ofrecía para justificar el “todo urbanizable” que en aquella ley se planteaba. Ya saben: oferta y demanda, más suelo, menos precio. Es una pena que personas tan valiosas en su especialidad (el derecho administrativo) sean tan poco exigentes al hablar de otras materias que evidentemente no dominan, y consideren sus prejuicios como doctrina. Algo parecido sucede ahora con González Pérez al hablar de urbanismo (en El derecho a una vivienda digna en la Ley del Suelo de 2008, Madrid, Fundación Registral, 2008): “El problema de la vivienda –dice- se vincula a la escasez de suelo. Hablar del problema de la vivienda es hablar de la falta de suelo apto para edificar”. Vaya por Dios, y nosotros sin enterarnos.
Ante la negativa a empadronar a los inmigrantes “sin papeles”
Los tres partidos del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Vic (CiU, PSC y ERC) han aprobado no empadronar en la ciudad a los inmigrantes “sin papeles”. La fascista Plataforma per Catalunya (PxC), segunda fuerza local, apoya la medida sin reservas. Entre las patéticas declaraciones de los concejales hay que destacar las de los ediles de Esquerra, que aseguran no dejarse llevar por los extremismos de "los que reclaman liquidar a los inmigrantes y los que abogan por abrir completamente las puertas". No sabíamos que eran de centro. Y menos aún cuando se define esa posición como el término medio entre actuar contra los inmigrantes y hacer como que no están, entre lo inhumano y lo indecente.
29. Lo proscrito, los peligros

La Rosse Buurt de Ámsterdam es seguramente la más conocida, pero casi todas las ciudades tienen sus zonas rojas. ¿Qué se busca en ellas? Posiblemente lo de siempre, en cualquier parte: Somebody to love. “Su simple fama llena nuestra calle”, escribió Silvia Plath en su “Canción putesca”. En todas las ciudades, decíamos, se encuentra alguna zona roja. En Bogotá, por ejemplo, el barrio de Santa Fe. En Tel Aviv el Shapira. El Kabukicho, de Tokio, se vincula a la mafia japonesa de los Yakuza. Pero el barrio rojo mayor del continente asiático es el Kamathiputra de Mumbai. Otros son de pequeño tamaño, aunque muy significativos, como el Patpong de Bangkok. También está el Hira Mandi, en Lahore, y mucho más cerca, el de San Matías en Granada. Y no deberíamos olvidar los enclaves que se dispersan a lo largo de las carreteras. En todas las ciudades se pueden encontrar los lugares del “mercado del amor” (Brecht). Cigarrillos, noches y amaneceres, maquillaje, prostitución, burdeles. “Seres agrestes para quienes el amor tiene todos los nombres del peligro” (Luis Antonio de Villena). Y envolviéndolo todo el color rojo. Rojo de los barrios rojos: “Los tacones rojos de una puta vestida de rojo / por el pasillo de un hotel de alfombras rojas” (Benítez Reyes).
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