Detalles del post: Una seguridad compartida

31.12.07


Una seguridad compartida
Permalink por Saravia @ 16:22:38 en Lecciones -> Bitácora: Mundos

Guión de la primera clase de teoría del curso 2007-2008 (16 de octubre de 2007)

Proyecto de Hafencity, Hamburgo

Dedicaremos esta clase a exponer la relación entre urbanismo y seguridad. Un tema sorprendentemente olvidado en nuestro país, y sin embargo crucial. Existe un derecho a la vida, a la integridad física y a la seguridad, todos lo sabemos. Pero, ¿en qué se concreta? El urbanismo ¿no tiene nada que decir? Para analizarlo, atendamos a los dos tipos fundamentales de seguridad que conviene distinguir, referidos ambos a lo que los anglosajones denominan security y safety.

[Mas:]

1. En torno a la security

Pueden plantearse varios tipos de cuestiones en este ámbito, que trata de la seguridad frente a la agresión, frente a la violencia. La primera, las garantías de seguridad aplicando el principio de "eyes on the street". Enunciado por Foucault (con intención crítica) y Jane Jacobs (en positivo). Confía en templar la posibilidad de ataques criminales o actos violentos, etc. Y, por extensión, ataques terroristas. Sigue vigente, sin ninguna duda: es una de las grandes fórmulas de defensa, aunque aplicada casi siempre de forma intuitiva.

Dos extensiones significativas de este mismo principio: la instalación de cámaras de vigilancia en el espacio urbano (se multiplican, por medios técnicos, esos "ojos que vigilan", aunque aumenta también el control indeseado, la intromisión en la intimidad). Y también están relacionadas algunas propuestas del "urbanismo de género" (ver este documento), ya que son las mujeres quienes, en ciertas áreas. medios de transporte, etc., más frecuentemente sufren ataques violentos.

La segunda gran fórmula "civilizada" de seguridad implica la evitación de ocasiones para la violencia. Está muy vinculado al anterior (a veces se confunden), aunque su objeto no es idéntico. Se ha concretado en una serie de propuestas para conseguir "espacios seguros". Por supuesto, también la generalización del alumbrado público. Y por último, las propuestas respecto a la eliminación de las posibles "invitaciones" a la agresión: edificios o instalaciones emergentes, cargadas de simbolismo, etc. O dicho de otro modo, desanimar a los posibles atacantes. (Ver, para este tema, en el Informe de Valladolid 2004 dedicado al "derecho a la seguridad" el artículo sobre "Pennsylvania Avenue—White House to the Capitol. An excerpt from the National Capital Urban Design and Security Plan". En este Informe hay ejemplos y bibliografía abundante sobre todos los temas tratados en esta clase).

En los últimos tiempos se han desarrollado, como en una involución dramática, las propuestas de nuevas murallas separadoras, que implican una mayor seguridad para los de dentro respecto a los de fuera (o al menos eso creen). Son las gated communities que se multiplican por doquier, en todos los continentes.

Sin embargo, respecto a la guerra (con sus ataques aéreos y sus bombardeos, por ejemplo), muy poco se ha avanzado para la defensa de la población. Y qué decir de la defensa frente a la posible guerra atómica. Desde la perspectiva de los atacantes se habla de "armas no letales" y otras perversiones parecidas; y desde los atacados, del "escudo antimisiles" y otras cosas por el estilo. En cualquier caso, poco convincente: la ciudad siempre acaba poniendo los muertos en unas guerras que cada vez son más urbanas.

2. En torno a la safety

Aquí habría que comentar, en primer lugar, uno de los grandes temas del urbanismo: los incendios. Hay miles de medidas de protección, muchas ya con rango legal, de obligado cumplimiento. Pero, sin embargo, sorprende la insistencia en soluciones urbanas y arquitectónicas peligrosas. Ahí están, por ejemplo, los edificios altos. Se siguen proponiendo sin necesidad, aunque se trata de una tipología mucho más insegura que cualquier otra (las escalas de bomberos sólo alcanzan las 12ª planta, en el mejor de los casos), o en los túneles innecesarios (donde también se incrementa enormemente el riesgo: el efecto trampa actúa). Y a la hora de ordenar urbanísticamente una zona no hay que olvidar tampoco la posibilidad de incendios forestales.

En segundo lugar, el tráfico. La cuota de víctimas es un escándalo, sin duda, que la costumbre no puede ocultar. La velocidad importa, pero también el diseño que la "sugiere". También hay que hablar aquí de "recorridos seguros". Los cruces inteligentes son una gran aportación a la seguridad en este campo, aunque de todo esto ya se hablará con más detalle en la clase de movilidad.

Desde luego, la posibilidad de inundaciones, terremotos u otros desastres naturales (propios de la actuación de protección civil) también está regulada. Y parece que se trata de conseguir información suficiente y de hacer cumplir lo legislado. Otra cosa bien distinta es la protección respecto a las caídas, escrupulosamente regulada en los edificios, pero mucho más ambigua en el espacio urbano. Lo mismo que los riesgos por desprendimientos del terreno o por caídas de elementos de los edificios ruinosos.

3. Reconsideración: historia, riesgos, precaución.

La historia del urbanismo es la historia de la seguridad. Las medidas de seguridad (incluso la elección del emplazamiento) han condicionado decisivamente la forma de las ciudades hasta no hace mucho. La demolición generalizada de las murallas data del siglo XIX. Hoy la seguridad urbana sigue siendo un problema de primer orden, aunque no parezca estar "en la agenda" de los urbanistas nacionales.

Pero enunciar un planteamiento general de este tema no es fácil. El libro de Ulrich Beck sobre La sociedad del riesgo da muy buenas pistas (aunque no resuelve). Y las pautas derivadas del principio de precaución también son fundamentales en el debate. Pero, de cara al futuro, ¿qué posición adoptar, qué urbanismo hacer que defienda los derechos humanos de todos y no reduzca la protección?

Aquí me gusta hablar de una metáfora animal. Podemos optar por hacernos invertebrados, como los mariscos (¿o se dice los crustáceos?), con un caparazón exterior que nos aísla, es cierto, pero que nos protege, por mucho que el interior sea débil, blando, inconsistente y pastoso (construyendo comunidades cerradas que nos separan del mundo y nos hacen blanditos). O se puede optar por los vertebrados, como el caballo, la gacela, el tigre o ... ¿la especie humana? Fuertes por dentro, por más que el exterior sea mucho más accesible a otras clases de atacantes y depredadores.

La discusión no está en apoyar un urbanismo de "caminos seguros" (¿quién los niega?), ni en ampliar las medidas antiincendio, por ejemplo (¿quién se opondría?). Sino en discutir la conveniencia de las gated communities adoptando soluciones de seguridad no compartidas ni generalizables, o en actuar con absoluta falta de sensatez (esas torres infantiles, sin necesidad alguna, sin otro sentido que el ego de los promotores), etc. Ahí están los temas.

La imagen que encabeza el post corresponde a un proyecto urbano actual, el Hafencity de Hamburgo. Es de noche y está iluminado, aunque razonablemente (también hay que atender al "derecho a ver las estrellas", como sabemos). Hay agua, y una barandilla protege de las caídas. Está abierto, las calles del lugar se extienden en abanico. Y no es muy alto. Es, sencillamente, razonable, civilizado.

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