Detalles del post: Estambul, entre Pamuk y Göle

12.02.08


Estambul, entre Pamuk y Göle
Permalink por Saravia @ 22:35:57 en 100 ciudades -> Bitácora: Plaza

De la amargura de Orhan Pamuk a la afirmación de Nilüfer Göle

Pescadores en el puente de Galata (foto procedente de aslialin.com)

El tema recurrente de Estambul es el del puente. No sólo por el de Galata, el funcional y pintoresco puente que une las dos partes de la ciudad, a ambos lados del Cuerno de Oro; sino como metáfora de ciudad, del país, la cultura y todo lo que se quiera. Estambul es un puente entre Oriente y Occidente, entre el islam y el cristianismo, entre Asia y Europa, entre la antigüedad y la modernidad. Entre todo y todo. Un superpuente. Y así cada uno puede poner el acento en el pontazgo que más le interese. El premio nobel de literatura (2006) Orhan Pamuk ve la ciudad como el (maltrecho) enlace entre un pasado que se fue y una actualidad demasiado presente. La socióloga Nilüfer Göle, por su parte, prefiere centrarse en la “interpenetración” entre el islam y Europa. La ciudad, entretanto, puede con todas las visiones, pero quizá fracase con sus gecekondu (barrios de autoconstrucción).

[Mas:]

Pamuk se equivoca

La visión de la ciudad que ofrece Orhan Pamuk en su Estambul. Ciudad y recuerdos (Barcelona, Mondadori, 2006) no puede ser más triste. Trata de captar el aire, la peculiaridad, el alma, el genius loci, ese sentido un tanto místico. Y lo hace mediante la introspección y los recuerdos. “Lo que hace especial a una ciudad no son sólo su topografía ni las apariencias concretas de edificios y personas, la mayor parte de las veces creadas a partir de casualidades, sino los recuerdos que ha ido reuniendo la gente que, como yo, ha vivido cincuenta años en las mismas calles, les letras, los colores, las imágenes y la consistencia de las casualidades ocultas o expresas, que es lo que mantiene todo unido”. En efecto, el método para entender Estambul va a ser la identificación entre el ciudadano y su ciudad. Dice Pamuk: el lector “se habrá dado cuenta de que cuando hablo de mí intento hablar de Estambul y cuando lo hago de Estambul intento hacerlo de mí”. Y también: “La infelicidad es odiar la ciudad y odiarse a uno mismo”.

¿Felicidad, infelicidad? A Pamuk le va la marcha. Parece que lo que de verdad le gusta es sufrir. Y de su ciudad sólo le interesa, sólo consigue ver la pérdida, la amargura, la oscuridad, la pobreza. Las citas del libro sobre esta cuestión pueden ser muchísimas. “El punto de partida es, ante todo, que la hermosura de la civilización del pasado ha desaparecido” (p. 136). ¿Una triste historia? El problema es de la ciudad: “Pienso que la amargura no procede de la triste historia del protagonista ni del hecho de que no pueda conseguir a su amada, sino del paisaje, de las calles, de la visión de Estambul” (p. 129). Un sentimiento que lo impregna todo: “En Estambul, la amargura es tanto un importante sentimiento de la música local y un término fundamental de la poesía como una manera de ver la vida, una actitud mental y lo que supone el material que hace a la ciudad ser lo que es”. Y ya decimos que al autor le gusta sufrir, llegando a considerar “que el no poder amargarse es una razón para hacerlo, llevando así la lógica hasta el punto de sufrir porque no se sufre lo suficiente, le ha otorgado a la amargura un prestigio permanente en la cultura islámica” (p. 112). Y por eso se tortura: “Lo que precisamente hace hermosas las pinturas de Melling es esa sensación de pérdida. Quizá incluso las mire para entristecerme un poco” (p. 82). En definitiva, “me gustaba Estambul por su amargura y porque había perdido lo que en tiempos había poseído” (p. 406).

Más madera: “De todas estas pérdidas, la que yo creo que ha sido más dura de sobrellevar para los estambulíes es la de que las tumbas y los cementerios dejaran de ser sitios integrados en jardines, plazas y en la vida cotidiana” (p. 282). “La belleza que los suburbios presentan al estambulí aparece cuando crecen hierbas, matojos, hiedras e incluso árboles en las hundidas murallas de la ciudad o, como ocurría en mi niñez, en los muros y torres de las fortalezas Rumelia y Anatolia” (p. 295). “Aquellos restos amargos (...) eran el alma de Estambul” (p. 296). “La imagen de la ciudad que los estambulíes han hecho suya en el último siglo, amándola u odiándola, tiene mucho de pobreza, derrota y hundimiento” (p. 305). Y así, “en cuanto crece un poco, todo estambulí comienza a sentir que en cuanto su destino se una al de la ciudad le espera esa amargura disfrazada de aceptación, sentimentalismo y, como mucho, de pequeña felicidad a la que llamamos vida” (p. 341). Qué agobio, por Dios.

Es una visión aristocrática que no se compadece con la realidad urbana. Desde luego, hay edificios destartalados, a punto de caer, signos de un esplendor antiguo... como en todas partes. Ni más ni menos. Y sorprende que este autor se olvide por completo de la enorme corona de asentamientos precarios que rodea Estambul. Ni una palabra. No existen. Sí, ya sabemos, es un libro de memorias y en su infancia esos terrenos eran el campo. Pero también hace comentarios de actualidad, y nunca atiende a esa enorme realidad que le rodea. Es más: la única gota de felicidad que se permite viene del fondo de la tierra (o del fondo del mar), no de la gente. Del Bósforo, vamos: “La vida no puede ser tan mala –pienso a veces-. Cuando, al menos, uno siempre puede ir a darse un paseo por el Bósforo” (p 80). Un placer que “se debe a que uno siente que se halla en un mar en movimiento, poderoso y profundo dentro de una ciudad enorme, histórica y descuidada” (p. 67-68). Porque “el Bósforo es quizá la única fuente de alegría para las familias estambulíes” (p 79). ¿La única? Qué tristeza, por Dios.

Göle lo trabaja

Ya decimos que a Pamuk lo que le interesa es regodearse en el sufrimiento que le confiere la ciudad. Pero en algún momento deja caer algún pensamiento sobre la cultura híbrida de su país (el puente, ya decíamos). “El problema de tantos escritores y poetas de Estambul, que por un lado comparten la amargura con toda la ciudad y por otro, como Traspinar, se han formado un gusto por la lectura y sienten pasión por la cultura occidental y el deseo de ser modernos, es más complejo y más triste. Se encuentran entre la sensación de comunidad, que les permite saborear la amargura, y la soledad racionalista, como Montaigne, o emocional, como Thoreau, que han aprendido de los libros occidentales que han leído” (p. 129). El punto de vista de Nilüfer Göle (mujer, por cierto) es radicalmente diferente.

Esta socióloga turca, que desarrolla su actividad profesional entre Estambul y París (es actualmente directora de estudios de la Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales de París), se dedica a analizar los movimientos islamistas contemporáneos, aspectos de género, espacio público y modernidades no occidentales. Y lo hace desde una perspectiva comparada, nada amarga, entre Turquía, Irán, Europa y Estados Unidos. Pues bien, según expresa en Interpenetraciones. El islam y Europa (Barcelona, Bellaterra, 2007), importa ante todo destacar la contemporaneidad del islam en el mundo moderno. El islam “se ha convertido en contemporáneo del mundo moderno”, y esta constatación repercute de forma importantísima en las sociedades occidentales y en la imagen que tienen de sí mismas. Porque la contemporaneidad no es una simple experiencia cronológica del presente, “sino una experiencia de reconocimiento”. Y es precisamente en Europa donde mejor se puede observar ese encuentro: “la identidad europea está cada vez más convulsa y cuestionada por la presencia del islam”. Se han reducido las distancias y la proximidad de lo vivido entre los europeos y las poblaciones de inmigrantes musulmanes “ha generado una ansiedad identitaria que se expresa en una voluntad de trazar fronteras y levantar muros”. Se ha empezado a hablar de la identidad europea por una reacción de miedo frente a esa desaparición de fronteras, a ese sentimiento de invasión al “nosotros” por el “otro” musulmán. La candidatura turca a la Unión Europea entra de lleno en este contexto.

Para entender algo de lo que está pasando, dice, hay que cambiar de perspectiva. Una tarea difícil, dado que “la conciencia moderna intenta salvaguardar su monopolio de la definición de civilización, su soberanía de principio sobre lo universal”. ¿Cómo tender ese puente que ahora sugerimos? “Es necesario –sigue Göle- efectuar un desenfoque de la visión europea, adoptar una doble perspectiva, europea y musulmana (...) y traspasar el espejo de la conciencia moderna. Hacer el trabajo sociológico como una traducción simultánea de prácticas interculturales: trabajo al alimón, en los intersticios, en las zonas de contacto y de confrontación. ¿Qué hay que buscar, si no es el sentido inaudible, desviado, o simplemente el sentido perdido en la traducción (lost in trnaslation)?” De manera que también habla de pérdidas, pero no tiene nada que ver con las del premio nobel.

Göle alude al viejo puente de Mostar, en Bosnia (del que ya hablamos en días pasados; aunque cita, además del libro de Ivo Andric, otro que no conocíamos: Kaboul-Sarajevo, de Michael Ignatieff, 2002), para significar la complejidad del enlace entre musulmanes y cristianos en Europa. Un puente “que había resistido todas las cargas, tanto físicas como simbólicas”. Y advierte que, igual que se ha hecho en la reconstrucción del viejo puente de Mostar, “es necesario encontrar lo común en las maneras de hacer, a través de las diferencias de civilización, para que el puente, los puentes, se erijan y unan a los pueblos, religiones, regiones y continentes”. No basta con herramientas intelectuales, se debe tener especial cuidado con “los aspectos devastadores, emocionales y trágicos (...). Se trata de un proceso de interpenetración, es decir, de una disputa inscrita en el cuerpo, en la memoria y en el espacio”. Soportar anacronismos, admitir discordias.

Los gecekondu

Estambul es una ciudad a la vez muy singular y muy normal. Vamos, como todas. Es única por su emplazamiento, historia, cultura, monumentos y todo lo que se quiera. Su lugar y su historia están ampliamente documentados y sintetizados (ver, sin ir más lejos, wikipedia). Pero también puede entenderse en sus infraestructuras, en sus servicios públicos, sus desarrollos industriales y residenciales, su economía. Y en estos ámbitos resulta demasiado conocida. Un elemento moderno que salta a la vista del viajero desde el primer momento es el múltiple sistema de movilidad. Cuenta desde 2000 con un nuevo ferrocarril subterráneo; y con un tranvía rápido, que fue puesto en servicio en 1992, ampliándose luego varias veces la red. La ciudad vieja está ubicada en un único margen del estrecho del Bósforo. Pero la ciudad moderna se ha extendido a ambos lados, europeo y asiático, del paso. Los dos puentes que hay sobre el estrecho se han construido en las últimas décadas: el Bogazici es de 1973; y el Fatih Sultan Mehmet de 1988, situado a 5 km. al norte del anterior.

El desarrollo de la amplísima periferia de la ciudad se ha hecho a lomos de las nuevas autovías urbanas e interurbanas. La construcción de la larga, amplia “y elegante” Bağdat Avenue, y la posterior apertura de la Ankara Asfaltı, permitieron el desarrollo del lado asiático de la ciudad, hasta entonces un lugar tranquilo de residencias y mansiones de verano. Las más recientes E5, E90 y la Trans European Motorway (TEM) son las tres conexiones viarias principales entre Europa y Turquía. Hay también dos grandes rondas. Y como complemento del gran sistema de infraestructuras, se está construyendo un gran túnel ferroviario bajo el estrecho (Marmaray project, Bosphorus Rail Tunnel), cuya terminación está prevista para el 2009. Haydarpaşa Terminal está concebida como parte de la red ferrovaria que enlaza las líneas Estambul-Bagdad y Estambul-Damasco-Medina.

Sin embargo, de los 8,8 millones de habitantes que tiene la ciudad (10,02 en toda el área metropolitana, según el censo de 2000), se calcula que más de la mitad viven en los gecekondu (sobre su génesis: aquí; sobre su significado y transformaciones: aquí). Veamos. Durante los años 70 la población de Estambul comenzó a aumentar rápidamente, procedente de Anatolia y con idea de trabajar en los empleos industriales que se estaban creando. La mayor parte tuvo que asentarse en precario, en asentamientos de las afueras llamados gecekondus. Esta palabra turca, puesta en circulación algo antes, en los años 1940, significa “construido de noche”, y hace alusión al hecho de que se levantasen... por la noche, para que la ley les permitiese mantenerse al día siguiente, sin ser objeto de inmediata demolición por la policía. Forman enormes vecindades, situadas en todos los alrededores de la ciudad. Actualmente algunas de estas áreas están siendo demolidas y substituidas por nuevas edificaciones, pero la gran mayoría se mantienen. Hay que decir que el fenómeno de las gated communities tiene también aquí una presencia muy importante.

Por hacer un ejercicio de simulación, o para conseguir entender mejor la situación y las propuestas de Göle: ¿qué nos podría decir sobre cómo abordar un proyecto de mejora de los gecekondus; sobre cómo tender un puente entre el centro y las afueras, la ciudad y el campo, la riqueza y la pobreza urbana? Por un lado, debería primar el derecho a la vivienda y los demás derechos. Eso nadie lo pone en duda en ningún momento. Pues no se trata de plantear propuestas multiculturales. “El discurso multicultural parece pertenecer cada vez más al pasado. La presencia musulmana en Europa no está pensada en el marco del multiculturalismo, sino que más bien parte de su fracaso”. El multiculturalismo “ha acabado creando una política de indiferencia, generando comunidades separadas sin interacción, sin vínculos comunes”. Esos vínculos, como decíamos, son de civilización. Y se trataría de formar, en las actuaciones sobre esos ámbitos, un espacio común. Pero ese espacio común, para que pueda unir, mediante la superación identitaria de una y otra parte, de unas y otras tradiciones allí presentes, no habría de limitarse al cumplimiento de los derechos que decíamos.

Insistimos: hay que tener presente que los grandes valores de la modernidad occidental, como el laicismo o la igualdad de sexos, han impregnado ya “el imaginario social, con profundos cambios en las prácticas individuales del mundo musulmán”. La modernidad, “entendida como proyecto y como imaginario social, ha provocado en los países musulmanes una especie de `destradicionalización´ mucho más importante que en los países europeos”. El islam emerge hoy en el espacio público y su visibilidad molesta, “tanto se trate del `pañuelo´, como de la petición de cosntrucción de mezquitas, la comida halal o hasta el debate sobre el calendario”. Pero todos nos hemos de hacer sitio. ¿Por qué es más racional el origen del calendario en el nacimiento de Cristo que en el de Mahoma? “La crítica cultural más importante versa sobre la ecuación entre el ser civilizado y el ser occidental”. En ese contexto, también se podrían “repensar las fronteras entre la vida pública y la vida privada”. El debate sobre la ciudad y el espacio urbano, más allá de los fundamentos en los derechos humanos, podrían ser repensables.

Pamuk aludía a su memoria personal para entender la ciudad. Göle a la colectiva. Paul Ricoeur, al preguntarse por la articulación entre ambas, pone el acento en las variaciones constantes entre uno mismo y los demás. “Así aparece –recuerda la profesora turca- la cuestión de la proximidad como relación dinámica que hay que construir: `hacerse cercano, sentirse cercano”. Un buen proyecto, para todos. Y especialmente incisivo para los técnicos. Porque una cosa es plantear objetivos y otra realizarlos, saber realizarlos. Y no conviene olvidar –concluimos con Göle- que “los ingenieros tuvieron un papel tan importante entre los sultanes de Estambul como entre los reyes y emperadores” europeos.

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories

  • Urblog
  • Náufragos
  • Territorios
  • Mundos
  • Plaza

  • Urblog

    bitácora principal de urblog sobre urbanismo y derechos humanos...


    participar


    Buscar



    sindicar

    _______________________

    código original facilitado por
    B2/Evolution



    !


    || . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||