Detalles del post: La "segunda parte" del sentido común

13.02.08


La "segunda parte" del sentido común
Permalink por Saravia @ 20:06:39 en Derechos humanos -> Bitácora: Plaza

“Toronto-homeless” (fotografía de bovitz.com)

El problema del sentido común, entendido como argumentación directa, sin artificio, es que su recorrido se acaba, con frecuencia, demasiado pronto. Y con ello, la prudencia del razonamiento se esfuma por completo. Naomi Klein relata una bonita historia de su país que puede ser muy ilustrativa (en Vallas y ventanas, Barcelona, Paidós, 2002). Situémonos en la campaña electoral de Ontario (Canadá) de 1995. El líder de los conservadores tories Mike Harris se presentaba con un preocupante eslogan: la “Revolución del Sentido Común”.

[Mas:]

1. Harris ganó las elecciones. Mas, ¿qué quería decir concretamente al referirse al sentido común? Lo explicaba así: Existen en la provincia (de Ontario) dos clases de personas bien diferenciadas: las que están dentro del sistema y las que están fuera de él”. El sistema debe tratarlas de forma diferente.

2. Conviene remontarse unos años atrás. Los últimos inviernos, antes de 1995, no había muerto en las calles de Toronto ningún “sin techo”. Pero los tories, en el mismo año de las elecciones, recortaron los gastos de beneficencia social en un 21,6%, y anularon los planes de nuevas viviendas sociales. Con la recurrente excusa del impulso económico, una nueva legislación sobre alquileres, la Tory Tenant Protection Act, puso más fácil a los propietarios de pisos la expulsión de sus inquilinos, y se calcula que del orden de 1600 arrendatarios cada mes deben hacer frente al deshaucio desde entonces (el artículo de Klein está fechado en julio de 2000).

3. “El resultado es un impresionante número de personas en las calles, y menos camas en los centros de acogida” (Klein). Cuatro años después de las elecciones había 5000 camas en centros de acogida, pero los trabajadores sociales estimaban que la demanda existente duplicaba, como mínimo, esa cifra. “A medida que los albergues y las calles se llenan de gente, la cultura callejera se degrada más y se vuelve más violenta”. Y empezó a morir gente en la calle: En los siete primeros meses de 2000, por ejemplo, murieron 22 "sin techo". Según Ontario Coalition Against Poverty, las conexiones entre estas muertes y los recortes y desregulaciones eran evidentes.

4. Sigue actuando el sentido común. Ante la degradación de la vida en las calles intervienen los tories con una nueva normativa sobre seguridad. Una nueva medida que permitía a la policía tratar a los “sin techo” como delincuentes. La población carcelaria aumentó. Las “supercárceles” privadas de Ontario se llenaban, y el negocio aumentaba. Quien no era delincuente se veía tratado como tal, y de alguna manera impulsado a serlo.

5. Finalmente, el aparente sentido común que amparaba las primeras medidas resultó ser un fiasco. El corte, la distinción entre “personas de dentro del sistema” (que fueron beneficiadas con recortes fiscales y aumentaron su riqueza) y “personas que están fuera de él” (“los muertos en las calles de Toronto eran exiliados desde el primer día en que entró en vigor la Revolución del Sentido Común”), no es una buena distinción. Es simple y fácil de entender, dio el triunfo a los tories, pero en último término no mejoró la vida de la comunidad para la que gobernaban. Más bien todo lo contrario.

Parece que conviene llevar el sentido común un poco más lejos. Sin olvidar la segunda parte de sus argumentos iniciales.

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