Detalles del post: Burgos en escorzo

14.02.08


Burgos en escorzo
Permalink por Saravia @ 02:09:46 en Invitados -> Bitácora: Mundos

Transcripción de la conferencia de Santiago Bartolomé Rial, celebrada en la Escuela de Arquitectura de Valladolid el 15 de enero de 2008.

Santiago Bartolomé Rial en su conferencia. (Foto: MS).

Buenos días. Yo soy urbanista, técnico urbanista del Ministerio de Administraciones Públicas. He sido Gerente de Urbanismo. Mi formación es eminentemente urbanística; mi amor es el urbanismo y, si algo sé, es de urbanismo y, sobre todo, de la ciudad de Burgos. Especialmente a raíz de la puesta en marcha del Plan general del 99, el plan actualmente vigente, que cuando yo llegué a la Gerencia de Urbanismo acababa de iniciar su andadura. Vamos a ver cómo se ha formado la ciudad de Burgos desde un punto de vista urbanístico, cuáles han sido las presiones que se han desarrollado en ella a lo largo de los últimos 150 años y, al final, veremos cuál es la situación actual. Para seguir la explicación, aquí está expuesto un plano de la estructura del plan general vigente.

[Mas:]

Ferrocarril y Polo de Desarrollo Industrial

Podemos iniciar la explicación situándonos hace 150 años, la fecha de entrada del ferrocarril en Burgos. Un tema, el del ferrocarril, que genera cada día mayor polémica. Vosotros que estáis en Valladolid sabéis que aquí ha llegado el ferrocarril; no ha llegado soterrado, pero va a llegar soterrado. Una polémica parecida surgió en Burgos cuando llegó el ferrocarril, y todavía no ha amainado. Entra en el año 1860 proveniente de Valladolid por el Suroeste, y abandona Burgos después de 16 km, por el Noreste. Esta polémica todavía se mantiene hoy en día con una gran presión, tanto en los medios de comunicación, como en la sociedad y en los organismos públicos, en el Ayuntamiento y en la Diputación. Aquí ya no se discute si soterrarlo o no. Ahora lo que se discute es quien paga el desvío del ferrocarril.

Empezaré citando a un historiador, Fernández Sancha, que nos decía -y creo que sigue siendo un diagnóstico válido- que “cuando en el año 1860 llega el ferrocarril a Burgos, además de causar un gran cambio en la estructura de la urbe burgalesa, dada su situación geográfica entre Madrid y el Norte de España, generará una de las polémicas más encrespadas en una ciudad que, como la mayoría de las ciudades castellanas, ha permanecido sujeta a un estilo antiguo, pulso bajo, vuelta hacia el pasado, rígidamente jerarquizada, fuertemente dominada por la Iglesia; en definitiva, una ciudad levítica”.

¿Cómo se ha desarrollado la ciudad de Burgos a partir de la entrada del ferrocarril? Como se ve en el plano, Burgos se cohesiona en torno a un eje natural, el río Arlanzón. El río es un obstáculo natural que va a incidir decisivamente en la malla y la estructura urbana de la ciudad de Burgos. A partir de la entrada del ferrocarril, va a haber ya dos obstáculos que sobrepasar para cohesionar esta ciudad. Este espacio entre el río y el ferrocarril, extramuros de la ciudad amurallada, estaba cohesionado por unas barriadas obreras, e incluso por una barriada de alta calidad, como era La Castellana; por grandes instituciones religiosas, grandes edificios militares e, incluso, por unas naves agropecuarias de baja altura. Cuando entra el ferrocarril ya va a haber dos obstáculos para que la ciudad se pueda expandir. Esto no quiere decir que en esta parte no existiera malla urbana; pues sí existía desde el siglo XIX, pero tenía que superar el río Arlanzón. Por eso vemos que la ciudad no se va a expandir, ni se va a cohesionar hacia el Sur, sino que lo hará hacia el Este, sobre todo formando dos grandes núcleos: un núcleo obrero, en torno al barrio de Gamonal-Capiscol; y otro núcleo del Ensanche Este de la ciudad, a partir de los años 60, en torno a dos arterias: la de Reyes Católicos y la antigua General Yagüe, hoy avenida de La Paz.

¿Qué ha sucedido para que en una treintena de años, desde los años 60 al año 2000, haya pasado una ciudad media de provincias, con una población de unos 80.000 habitantes, a los actuales 175.000? ¿Qué es lo que ha pasado en esta ciudad, por qué tiene la malla urbana que hoy vemos? Sin ninguna duda, el papel principal fue la declaración de Burgos como polo de desarrollo industrial en el año 1961. Esto hizo que las industrias se sintieran atraídas por todo tipo de ayudas públicas, por la facilidad del suelo y la generación de dos grandes polígonos industriales. Éste es un hito fundamental en el devenir de la ciudad de Burgos. Como digo, se van a crear dos grandes núcleos industriales: uno cuyo límite, en principio, era el ferrocarril, pero que ahora está extendido hasta la Carretera de Logroño, con 400 has., el actual Polígono Gamonal-Villimar-Capiscol; y otro, de 300 has., que se llama el Polígono Villalonquéjar. La declaración de Burgos como polo de desarrollo industrial, hace que 700 has., casi la misma superficie que tiene la ciudad residencial, estén dedicadas actualmente a uso industrial.

La inversión, para darnos una idea de por qué Burgos crece en este momento al ritmo que luego veremos, y por qué se crean grandes tensiones en algunas zonas, es significativa. En 1967, sólo unos años más tarde de que fuera declarada la ciudad como polo de desarrollo industrial, la inversión era de 4.000 millones de pesetas. Y en el año 1977, es decir, 10 años más tarde, de 12.700 millones de pesetas. En el año 67 había 3.900-4.000 puestos de trabajo generados por la industria fabril o manufacturera, y en el año 77 llegaban a 12.000 empleos; lo que suponía casi el 31-32% de la totalidad de generación de empleo creado en las industrias que se fueron instalando en estos dos polígonos de desarrollo industrial. Esta inversión industrial hace que Burgos, que en el año 60 tenía 82.000 habitantes, en el año 81, es decir, 20 años más tarde, pasara a tener 156.000 habitantes; es decir: 74.000 habitantes más. Lo cual genera una gran tensión y una gran demanda de uso residencial. Había que dar cobijo y vivienda a estas 74.000 personas nuevas que vienen a trabajar en los polígonos industriales. ¿Qué es lo que hace la ciudad de Burgos? No se cohesiona en torno al casco histórico, porque aún estaba “cuasi” amurallado -hay parte todavía de la muralla medieval que se mantiene-. Por el contrario, se crea un gran núcleo de población que se construye sin ningún orden, sin ninguna planificación, sin ninguna urbanización, solamente atendiendo a unos meros criterios de alineaciones y actuando mediante licencia directa. Es el núcleo de Gamonal-Capiscol. En el año 60 había 500 viviendas que daban cobijo a unas 2000 personas. En el año 75 este núcleo, que estaba separado totalmente del núcleo histórico, albergaba ya 21.000 viviendas, es decir, casi 60.000 habitantes, o lo que es lo mismo, casi el 40% del total de la población.

Hay que tener en cuenta que en el año 1956 aparece la primera Ley del Suelo en España, debida a Pedro Bigador. Esta ley es la primera que obliga a la redacción de planes generales, tal y como ahora los concebimos. Hasta entonces no existía planificación general. Se construía, bien a través de planes de Ensanche, o bien a través de los planes de vivienda que aprobaba el Ministerio de la Vivienda de la época (años 40-50). En este momento, hasta el año 75, existían dos grandes núcleos en la ciudad de Burgos: uno el de Gamonal-Capiscol; y otro el núcleo histórico, el núcleo central, con algunos barrios hacia la parte del Sur, pero que no tenían una gran densidad de población. La gran construcción de fábricas en el Polígono de Gamonal va a hacer que en la zona residencial empiece a construirse por presión de la gran demanda de viviendas que había. Y se hace sin ninguna planificación. De tal manera que lo actual es herencia de aquella deficiente o casi inexistente urbanización. Sólo se construía siguiendo las alineaciones y sobre la base de un parámetro que era la anchura de calle para elevar el edificio; unas determinaciones que provenían del Plan de Ensanche del año 1944. En esta zona, en este gran barrio, las calles son muy estrechas, no absorben el tráfico, las aceras son casi inexistentes, los colectores no admiten el más mínimo caudal de aguas pluviales, no existen aparcamientos, no existen espacios públicos, las dotaciones urbanísticas eran en aquel momento casi inexistentes. Para una población de 30.000 habitantes solamente existían dos centros religiosos, un colegio y un supermercado.

En estos años, entre el 60 y el 75, se crea la clase constructora local. Es decir, los que ahora son grandes grupos empresariales constructores: el Grupo Arranz Acinas, el Grupo Aragón Izquierdo, González Alonso, Río Vena. Éstas son las empresas que empiezan a construir en el Barrio de Gamonal, sobre todo, y en algunos barrios del Sur. Por tanto, tenemos una ciudad que es heredera de la presión de los polígonos industriales y heredera también de una edificación de los años 60 y 70, construida sin plan general, tal como lo entendemos hoy en día. Pasar de los 119.000 habitantes de 1970, a los 156.000 de 1980, supone un crecimiento de 35.000 habitantes cada 10 años en una ciudad que en los últimos 20 años sólo ha crecido 3000-4000 habitantes en total. En un período de sólo 21 años creció demográficamente el 190%. Es fácil comprender la presión y la demanda de viviendas que eso generaba. ¿Por qué se construyó en esta zona, en el Polígono Residencial Gamonal? Por la cercanía del polígono industrial. Pero se hizo sin coordinación alguna. Ni se coordinaron las arterias secundarias con las primarias, ni se previó qué rutas había de seguir el traslado de los obreros, de personas que trabajaban en los polígonos industriales, o qué rutas tendrían que seguir hacia los polígonos industriales, etc. No existía ninguna planificación de este tipo.

Plan García Lanza, 1971

A intentar solucionar esta caótica situación vino el primer Plan General de Ordenación Urbana de Burgos, el conocido como “Plan García Lanza”, por ser éste su arquitecto redactor. Entra en vigor en el año 71, cuando ya había un gran desorden generado en la década de los 60 y, en algunos casos, en la década de los 50. Un caos urbanístico que este plan fue incapaz de reordenar. Esto no quiere decir que, en la época que va desde el año 61 hasta el 71, en que se aprueba el plan general, y hasta el año 75, en que empieza a estar en vigor en su totalidad, no se construyera nada en Burgos. Claro que se construyó, no solamente en el Polígono de Gamonal-Villimar-Capiscol, sino también en otras partes. Pero era una construcción intersticial, simplemente para rellenar los huecos que había en el Sur de la ciudad. Se construye en algunas actuaciones aisladas, pero no se construye de una manera planificada, no de una manera ordenada.

En la Memoria del plan se intenta paliar un poco este desorden que se había generado en los últimos 15 años. Y así, dice la Memoria del Plan, que iba por delante la necesidad de viviendas de la necesidad de la planificación y que, por lo tanto, el arquitecto redactor intentaba, pero no lo conseguía, poner remedio a toda esa desorganización que se había generado en la ciudad de Burgos. Incluso -para que se vea la presión demográfica y la presión constructora que entonces existía- se intentaron camuflar dos planes parciales de gran densidad en ausencia del plan general. Uno era para la construcción de 5500 viviendas, el que se llamó entonces Plan Parcial Gran Villimar, redactado por los arquitectos Santos de Quevedo y Montoya García. El otro era el Plan Parcial Fuente Nueva, para construir 1200 viviendas, debido a los arquitectos García de Paredes y Reina Ruiz. Pero estos dos planes parciales fueron rechazados. El primero fue suspendido por el propio Ayuntamiento, y el segundo, a pesar de haber sido aprobado por el Ayuntamiento, fue rechazado por el Ministerio de la Vivienda, con el argumento de que, mientras no existiera un Plan General, no podrían desarrollarse planes parciales de uso residencial de grandes espacios urbanos. Y esto es lo que motivó que se redactara el Plan García Lanza.

El Plan García Lanza, que no era un mal plan, estaba basado en un criterio de extensión. Pretendía unir el núcleo histórico de Burgos con este otro núcleo de población que se daba en Gamonal. Ese espacio entre los dos grandes núcleos, fundamentado en un criterio de extensión, era sobre el que se sustentaba el Plan García Lanza. Pero no lo logró. Sí consiguió una operación urbanística de una enorme importancia, tanto desde un punto de vista de la extensión de suelo, como de la construcción de viviendas. Pues se tira la muralla, parte de la muralla medieval, para propiciar un ensanche, que se llama el Ensanche Este, en el triángulo formado entre la Avenida del Cid, Reyes Católicos y Avenida de la Paz. Ahí se produce una gran operación urbanística que supone, en principio, el derribo de la muralla medieval y la venta en subasta pública del suelo de la antigua Plaza de Toros de Los Vadillos. Se vende, se crea un nuevo Mercado de Abastos y se genera un gran espacio público -la actual Plaza de España- que pretendía ser el núcleo, el centro de la nueva ciudad que se expandía hacia el Este, intentando coser esta parte de la ciudad con el núcleo de Gamonal-Villimar.

El núcleo de Gamonal-Villimar -no nos olvidemos- es un pequeño triángulo que se extiende entre la calle Vitoria, la carretera de Logroño y el antiguo Camino de Santiago. Admitió 7.000 viviendas de un golpe. Se pretendía coser a la ciudad ese gran núcleo construido en Gamonal, mediante la llamada “Operación Ensanche Este”, que generaba una gran plaza que va a atar una serie de grandes avenidas, las mayores avenidas de Burgos, que van a desembocar en ella. Y ahí se va a construir un gran número de viviendas, pero de distinta naturaleza que las de la clase obrera de Gamonal. Ya no estamos hablando de viviendas para gente que trabaja en las fábricas, sino de viviendas para los grupos directivos de esas fábricas y para los profesionales que precisa una ciudad que va creciendo a un ritmo enorme en las décadas de los años 70 y 80. Viviendas para técnicos directivos, maestros, abogados, arquitectos, gente del seguro, directivos de banca. Y estas viviendas, no sólo por la calidad en los materiales, se construyen de una manera distinta. Todas las viviendas que se construyen en el Ensanche Este tienen zona de aparcamiento, locales comerciales y una primera planta, o entreplanta, de oficinas. Además son de mayor amplitud -estamos hablando ya de viviendas de 100 a 130 m2, y no como las viviendas obreras de 60-70 m2-. Esta manera diferente de construir va a generar una cierta tensión entre este Ensanche Este y el núcleo -que sigue siendo obrero- de Gamonal. Va a haber dos ciudades: una ciudad separada, hacia el Noreste, de 70.000 habitantes; y otra ciudad, el núcleo histórico más el Ensanche Este, de una cierta clase media-alta, de otros 70.000 habitantes. Y no va a ser hasta la finalización de los años 80 y principios de los 90 cuando se vayan a unir estos dos núcleos. Una unión de la que es heredera la actual ciudad de Burgos.

Pero aparte de esta operación del Ensanche, que genera la gran Plaza de España con sus grandes arterias, se construyeron, sobre todo por las Cajas de Ahorro, alrededor de unas 2000 viviendas. Aquella clase constructora local, que vimos que construía viviendas obreras en Gamonal, va a pasar ahora a construir viviendas para la clase media-alta, en el Ensanche Este. Aparte de esa gran operación comentada, también se producen otras operaciones parciales. Por ejemplo la “Operación Cuarteles”, que va a suponer el derribo en la Calle Vitoria de unos cuarteles del siglo XIX, que habían sido reforzados en la época de la Guerra Civil. Burgos llegó a ser la capital de la zona nacional en la Guerra Civil, sede de la parte del Gobierno que tenía en su poder la llamada “zona nacional”. Y, entonces, se reforzó la ciudad con la instalación de unos grandes cuarteles. Bueno, pues en los años 70 se van a derribar los cuarteles situados entre la calle Vitoria y la calle Segovia, para construir allí otras 875 viviendas.

Y, aparte, otra gran operación del mismo Ensanche Este: la operación de “Villa Pilar”, que era una antigua parcela unifamiliar de un solo chalet, y que va a suponer la creación de otras 210 viviendas, aparte del derribo de otro cuartel. Es decir, que en este momento el Ensanche Este va a propiciar que la ciudad se expanda por la presión de la clase media, que necesita unas mejores viviendas, más grandes y de mayor calidad. Pero todo esto se hizo a través de operaciones aisladas, y no por la planificación del Plan García Lanza.

Plan Delta Sur, 1985

Llegamos en este momento al primer Ayuntamiento democrático, en el año 79. Y visto, más o menos -por decirlo de alguna manera- el fracaso del Plan García Lanza, el primer Ayuntamiento democrático elabora un nuevo plan general que ya no estará basado en el criterio de la extensión, sino en el criterio de la cohesión. El Plan Delta Sur, que se encarga en el año 79 y que, después de una serie de vicisitudes, aparece aprobado de manera definitiva en el año 85, lo que pretende es cohesionar la ciudad. Aquel déficit de dotaciones urbanísticas, de espacios libres, de centros educativos, de centros deportivos, tanto en la zona del Ensanche, como en la zona obrera de Gamonal, se pretende paliar con el nuevo plan. El Plan Delta Sur, creo que ha sido, en mi modesta opinión, el mejor plan de los tres que ha habido en Burgos.

Era un plan con una motivación fundada. Literalmente, decía en su Memoria: “Entre las motivaciones generales que estructura este Plan, la componente ideológica del Plan habría de destacar cuestiones como la distribución equitativa de los beneficios y cargas derivados del planeamiento, el saneamiento de los ámbitos inadecuadamente consolidados, la moderación del incremento de la oferta de suelo, la contención de los recursos públicos, la resolución austera de la red de infraestructuras viaria, la mejora del déficit de equipamientos, la potenciación de los ejes cívicos y de los ámbitos de convivencia pública, la consolidación de los vacíos urbanísticos procedentes del anterior crecimiento en paquetes y barriadas, la racionalización de las actividades económicas en el espacio de la ciudad, el control de las rigideces en la señalada oferta de suelo, la potenciación de la regulación pública de este mercado, la preservación de los recursos histórico-artísticos y naturales del municipio; en definitiva, hacer una ciudad cohesionada”. Creo que estos eran unos objetivos a los que no se puede poner ningún “pero”. Lo que sucede es que sufre dos grandes ataques que, si no lo hacen casi inutilizable, lo dejan en un estado casi de muerte.

Por un lado sufre lo que todos conocemos como el “Juicio de la construcción”. En este juicio se ve involucrado el Ayuntamiento, y termina con la condena de un alcalde, de tres concejales, del secretario general del Ayuntamiento, de un gran constructor-promotor, y se salvaron algunos funcionarios municipales porque el juez fue demasiado benevolente, pues algunos funcionarios también deberían haber sido condenados, al menos por el delito de falsificación documental. Aunque la acción estaba dirigida contra el Ayuntamiento y quienes dirigían el Ayuntamiento, y contra el constructor, el plan también quedó casi desvirtuado. Fue tal el embate que sufrió el plan general como consecuencia de toda esta situación ilícita, fue tal lo que a su amparo se pretendió hacer -y se hizo-, que quedó casi totalmente desvirtuado, por no decir, casi moribundo.

A esto hay que añadir que, como consecuencia de una resolución del Tribunal Supremo, el Plan fue anulado en el año 89, porque se había eliminado un trámite de audiencia y de exposición pública, como consecuencia de las grandes modificaciones que en la primera exposición pública había sufrido. Cuando se aprueba inicialmente el plan general se expone al público para que se puedan formular alegaciones. En este caso se formularon 1200 alegaciones, algunas de un gran calado, que si se aceptaban supondrían una gran modificación del plan. ¿Qué se hizo? Aceptar algunas alegaciones y rechazar otras. Pero algunas de las que fueron aceptadas suponían una modificación muy grande en el diseño del plan inicialmente aprobado. Sin embargo, se aprobó de manera provisional y, sin más, de manera definitiva -ya no era el Ministerio de Vivienda, sino la Comunidad Autónoma, por medio de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio-. Recurrido el plan, lo anula el Tribunal Supremo, y tenemos la paradoja de que una ciudad de 160-170.000 habitantes, se quedó sin normas urbanísticas. Hubo que redactar, con la anulación del Plan General, unas Normas Urbanísticas. Y con ellas la ciudad siguió adelante, pero de una forma que era prácticamente como quedar paralizada. Y en ese momento, desde el año 92-93, hasta el año 99, en que entra en vigor el tercer plan general, la ciudad está urbanísticamente paralizada.

El Plan Delta Sur, como antes he dicho, era un muy buen plan. Aparte de la pretensión de unir el Ensanche Este con la zona obrera de Gamonal-Capiscol, tenía una pretensión muy racional, que era la de urbanizar los barrios del Sur. Y ahora volvemos al principio: se intentaba urbanizar el espacio que hay entre el río y el ferrocarril. Para ello prevé una serie de grandes planes parciales: el Plan de la Universidad, el Plan Yagüe, el Plan Sedera, el Plan Fuentecillas. Es decir, todo lo que una vez desarrollado el Ensanche Este, todo el espacio del Sur, que había sido abandonado y olvidado por la anterior planificación, y que ahora se pretendía reorganizar. Pero, claro, con estos dos embates, tanto con el Juicio de la construcción, como la anulación por el Supremo del Plan Delta Sur, no se hizo absolutamente nada en los sectores del Sur. Hacia finales de los años 90, algunos de estos planes parciales empezaron a desarrollarse, pero de las 11.500 viviendas que preveían solamente se construyeron 3.200: el Plan Delta Sur seguía en ese estado moribundo de que hablábamos antes.

¿Qué sucedía con la clase constructora, local y no local -ya empezaban a llegar sociedades urbanísticas y constructoras de fuera de la ciudad-? ¿Quedaba paralizada? No. Pues también se había pretendido -y se hizo- colmatar los espacios urbanos consolidados que existían, tanto en la zona Sur, como en el centro histórico, como en la zona del Ensanche. Pero se trataba de una actuación urbanística sin planificación. Simplemente se construía en aquellos espacios o solares que habían quedado vacíos, o vacantes. Pero no había una planificación, sobre todo en el suelo urbanizable. El Plan Delta Sur preveía grandes planes para unir el centro histórico y el Sur, pero quedaron totalmente inactivos, y no llegaron nunca a terminarse. Incluso siendo yo Gerente de Urbanismo todavía había construcciones en marcha en estos sectores. En los años 2000, 2001 y 2002 todavía se daban licencias para construir en el Plan Parcial Sedera o en el Plan Parcial Yagüe.

Plan Prointec, 1999

¿Qué sucede con este plan, ya moribundo? Pues que fenece, termina por no cumplir el objetivo de equidistribución de los beneficios y cargas del urbanismo, y termina por no cohesionar la ciudad. En este momento el Ayuntamiento se plantea un nuevo Plan General, que es el actualmente en vigor, el Plan Prointec. Después de la Sentencia del Tribunal Supremo que anuló el Plan Delta Sur había que redactar un nuevo planeamiento general.

Este Plan vigente, el Plan Prointec, no es un buen plan. Sólo tiene una finalidad, aunque elogiable, que es la eliminación de la zona residencial de todas aquellas industrias que el Plan considera no benévolas -podíamos decir que son insalubres o molestas-. Algunas de estas industrias tenían una gran extensión. Para expulsarlas de la zona residencial crea la figura de las “áreas de transformación”. A estas áreas se les incrementa el aprovechamiento urbanístico (a los propietarios de estos suelos industriales o de almacenaje), para que puedan trasladar las industrias a los polígonos determinados para ello y, a cambio de este beneficio en el aprovechamiento (que pasa de 0,7 a 2 m2/m2), trasladar toda esta serie de industrias y almacenes. Pero no para ahí, sino que extiende esta norma -la llamada “Norma Zonal 8”- a otras actividades que no son ni industriales ni de almacenaje; por ejemplo, a los cuarteles o a algún centro educativo. Se pretende con ello que, dándole al propietario un aprovechamiento lucrativo alto, más alto que en cualquier otra zona de uso residencial, pueda trasladar la industria, o el centro educativo, o el almacén a los polígonos industriales diseñados por el Plan. Para ello crea también un gran polígono industrial, el Monte de la Abadesa, que está todavía sin desarrollar.

Ésta es la gran pretensión del Plan Prointec: eliminar del centro, del uso residencial las zonas, digamos, más molestas o más ruidosas. ¿Se logra ese objetivo? No. Sí se logra el objetivo de la eliminación de estas industrias de lo que sería el entorno residencial, pero no se logra el objetivo de que estas industrias se instalen en los polígonos industriales creados al efecto. Un ejemplo claro es el de “La Celofán”. “La Celofán” era una gran empresa, la más antigua que existía en Burgos en un entorno residencial. Estaba situada en la zona Sur. Cuando el ferrocarril entra en 1860 hablábamos de la zona de La Castellana. Era una zona de chalets con grandes parcelas, a veces de hasta 1.500 m2. Bien, pues junto a ella estaba “La Celofán”, para la fabricación de papel. Esta fábrica entró dentro de la Norma Zonal 8, de las áreas de transformación, que eran industriales y pasaban a tener un uso residencial. ¿Qué sucedió? Pues que la fábrica cerró, se vendieron los terrenos, se llevaron el dinero de la venta de los terrenos y no abrió ninguna otra fábrica más moderna, o con mejores procedimientos de fabricación, en ningún polígono industrial. Es decir: la Norma Zonal 8 fue un negocio redondo para “La Celofán”.

También es cierto que, de las 21 industrias que se pretendían erradicar del entorno residencial, hubo otras que sí que se han instalado y han seguido manteniendo el empleo, cuando no lo han incrementado. Por ejemplo, la “Cooperativa Avícola”, que antes estaba en la parte Sur, y ahora está instalada en el S-22, en el nuevo Plan Parcial de uso industrial, y ha seguido manteniendo a sus 500 obreros e incluso ha pasado a tener 750. También “Campofrío”, o “Loste”, se han instalado en los nuevos polígonos y han seguido manteniendo su número de empleados. Pero ha habido otras como “La Celofán”, incluso “Flex” –una fábrica de colchones que estaba situada en el mismo centro de Burgos-, han cerrado, vendido sus terrenos, obtenido los beneficios y no han creado una nueva fábrica; con lo cual, no solamente se está defraudando al Plan General, sino que, además, se está destruyendo empleo.

Este Plan Prointec, además de este principio de erradicación de determinados usos, tenía también otra pretensión, que no había alcanzado el Plan del Casco, y que era la de conseguir cohesión de los barrios del Suroeste –una vez pasada la barrera del ferrocarril-. Para ello diseña una serie de planes parciales, en la zona que había intentado desarrollar el Plan García Lanza, que era el Plan Parcial Gran Villimar. De aquellas 5.500 viviendas que se pretendían construir entonces, pues ahora ya se van a lograr, y estos dos nuevos planes parciales van a unir Villímar, que es un núcleo de población también obrera y agrícola, que va a quedar unido ya al Ensanche Este, con la urbanización de los grandes espacios intermedios.

El Plan Prointec prevé 21 planes parciales. Su vigencia comienza en mayo del 99 y ha venido desarrollándose a lo largo de los años, pero no con un ritmo de desarrollo aceptable. La propiedad privada se mantiene reticente a construir en el suelo urbanizable, no así en el suelo urbano no consolidado. En este último, salvo pequeñas unidades de ejecución, todos los sectores han sido desarrollados y colmatados. En el suelo urbanizable, la propiedad privada se mantiene reticente y, sobre todo ahora, con la parálisis de la construcción, mucho más; lo que llevó al Ayuntamiento de Burgos, gobernado entonces por el Partido Socialista y por Izquierda Unida, a poner en marcha un sistema de gestión urbanística que era inédito en el urbanismo de Castilla y León: el “sistema de concurrencia”, aquel en el cual un propietario o no propietario de suelo puede gestionar un sector, a través de lo que la Ley de Urbanismo de Castilla y León denomina el “agente urbanizador” o el “urbanizador”.

Fue en este período entre 1999 y 2003 cuando el Ayuntamiento desarrolló, por este nuevo sistema de gestión, seis planes parciales, que suponían un total de 11.000 viviendas. Pero cometió un grave error (un error que se vio a posteriori como tal), que fue el de otorgar la condición de urbanizador... La condición de urbanizador en el sistema de concurrencia se puede otorgar a un propietario de suelo del sector o a un no propietario, a un inversor. El error del Ayuntamiento fue que confió demasiado en los propietarios. Al final ha resultado que el sistema de concurrencia, que es un sistema de gestión pensado para poner en el mercado, de manera rápida, suelo urbanizado cuando la propiedad se muestra reticente; al final han terminado de agente urbanizador los propios propietarios del suelo de ese sector. O, dicho de otra manera, se constituye en una UTE los propietarios, pero no todos: sólo los grandes propietarios. Aquella pretensión, tanto de la Ley como del Ayuntamiento, de poner con rapidez suelo en el mercado, se encuentra obstaculizada porque esos propietarios que -no debemos olvidar- son los mismos que vimos que empezaban a crecer cuando construían viviendas para la clase obrera en el Polígono Gamonal (los Arranz Acinas, Aragón Izquierdo, González Alonso, Río Vena, etc.) son ahora los urbanizadores. ¿Qué sucede? Que cuando a ellos les interesa ponen el suelo en el mercado, pero si no les interesa retrasan y retardan la urbanización.

El debate actual

Y en este contexto se ha producido el gran debate que venía tramándose desde el año 1860, cuando llega el ferrocarril a Burgos. ¿Qué hacemos con el ferrocarril? ¿Lo soterramos o lo desviamos? Una polémica que se mantuvo en algunas épocas más pacífica que en otras, hasta que en los años 90 el alcalde decide el desvío del ferrocarril, sobre una nueva traza. Se firman una serie de convenios entre el Ayuntamiento, el Ministerio de Fomento y Renfe para hacer el desvío, la polémica se zanja, y quien sale perjudicado es el Ayuntamiento. El alcalde, mal asesorado entonces, entre los años 97-98, firma que cuando el coste de la operación supere los 19.000 millones de pesetas, el exceso lo asume el Ayuntamiento, exclusivamente el Ayuntamiento. Al margen de esa disposición, Fomento se hacía cargo del 50%, la Comunidad Autónoma del 25% y el Ayuntamiento del otro 25% de esta macro-operación. No olvidemos que supone la liberación de 16 km de suelo, con una anchura media de unos 30 m. Son muchos metros los que quedan liberalizados del uso de Sistema General Ferroviario de titularidad estatal, y que pasan a ser suelo (no se sabe con qué clasificación), de propiedad municipal. Renfe libera suelo de la Estación, y parte de lo obtenido con su venta se destina a financiar la operación. Pero cuando se sobrepasen los 19.000 millones de pesetas, el exceso lo tiene que asumir el Ayuntamiento; y por eso ahora está intentando renegociar el convenio con el Ministerio de Fomento.

¿Qué ha generado el desvío del ferrocarril y la liberación de este suelo? Pues, desde mi punto de vista, una situación “cuasi” esperpéntica. Se ha contratado a unos arquitectos de renombre internacional para hacer algo que se llama “Master Plan”, pero que nadie sabe lo que es. Se pretende -la idea y la finalidad me parecen buenas- instalar una especie de tranvía que recorra la antigua traza del ferrocarril. Pero nadie sabe cómo hacerlo o, al menos, cómo financiarlo, y la propuesta que hacen de crear nuevas zonas de suelo urbano no consolidado o, en algunos casos, de consolidado, para darles un determinado aprovechamiento urbanístico y, una vez vendido y transferido hacia otra zona ese aprovechamiento, transformarlo en un Sistema General Viario. De forma que hay colegios cuyo patio, que antes era “dotacional educativo privado” pasa ahora a ser “uso residencial lucrativo”. Es decir, que las monjas se van a quedar sin el patio del colegio.

Esta macro-operación se aprobó inicialmente, pero no se ha expuesto al público. Puede decirse que el Master Plan es una modificación puntual del Plan General vigente. Pero al no exponerse, no sabemos dónde está. Yo creo que ha muerto, como murió el Plan Delta Sur. Creo que ha muerto por inactividad, y la prueba es que el Ayuntamiento recientemente ha encargado la redacción del cuarto Plan General de Ordenación Urbana, y será ahí donde se incluya el Master Plan. En el futuro Plan General, que se aprobará dentro de cuatro o de cinco años.

Creo que con esto podemos tener una visión de la ciudad desde otro punto de vista distinto al que vosotros, que vais a ser arquitectos, podríais verla. Me he limitado a exponerla con una trayectoria histórica y desde un punto de vista puramente urbanístico porque urbanística es mi formación, y no podría hacerlo de otra manera.

(Transcripción: Mª Jesús del Campo. Revisión: MS).

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