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20.02.08


Diferentes propuestas
Permalink por Saravia @ 21:29:55 en Democracia -> Bitácora: Plaza

Análisis de los planteamientos sobre vivienda en los programas electorales 2008

Sentada por la vivienda digna. Madrid, Sol, mayo de 2006. (Imagen procedente de bloj.net/michael).

No es fácil consultar los programas electorales. Se precisa una combinación de las cualidades para la observación aguda y rápida del sexador de pollos y la paciencia del Santo Job. Y cuando, como en nuestro caso, no se tiene ni las unas ni la otra, hay que atajar por algún sitio. Hemos descargado los programas electorales del 2008 del PSOE, IU y UPD. Hemos intentado descargar el del PP, pero en su página web (demasiado hortera, innecesariamente hortera) no está el programa disponible. Por eso sólo hemos podido consultar sus “Ejes Básicos del Programa Político” en un documento que se denomina “Con Rajoy es posible”. Lo hemos descargado también. Y entonces ha venido en nuestra ayuda el “buscador” del pdf. Hemos puesto “vivienda” en cada uno de esos documentos, y esto es lo que ha salido.

[Mas:]

Vivienda en el programa del PSOE

Se habla de vivienda en bastantes sitios. Por de pronto, en las páginas 14 y 15, con medidas generales. También en el punto 2.5 (sobre cohesión social), en las propuestas dirigidas a los jóvenes, al tratar de viviendas universitarias, de los discapacitados, de las Fuerzas Armadas o al hablar del mercado de la vivienda. Y sobre todo, en el apartado específico 3.2, dedicado específicamente a la “Política de vivienda”. En síntesis, podemos resumir sus propuestas en los siguientes siete apartados. (Nos dejamos fuera, igual que hemos hecho en los demás programas, algunas medidas planteadas, bien por inconsistentes, simples buenos deseos, o bien por claridad en la exposición, al no considerarlas demasiado significativas, en relación a las que recogemos).

1º. Cantidad de viviendas. Se plantea promover un gran “pacto por la vivienda”. Por supuesto, “abierto a todas las fuerzas políticas”. La intención es llegar a construir (dentro de un nuevo Plan Estatal de Vivienda) 1.500.000 nuevas viviendas protegidas en los próximos diez años (900.000 de ellas destinadas a la compra y 600.000 al alquiler), y constituir “un parque de vivienda público y estable de alquiler” con esas 600.000 viviendas. Se adoptarán las medidas oportunas –dicen- para que este parque público tenga siempre una oferta suficiente de alquiler.

2º. Apoyo al acceso a la vivienda de los “colectivos de atención prioritaria”. Especialmente a la población rural (apoyo a la rehabilitación de 500.000 viviendas en ese ámbito), gitanos (“promover de acceso al alquiler y a la compra de vivienda de segunda mano por parte de personas gitanas”), personas mayores (incorporando servicios de atención personalizada), trabajadores estacionales e inmigrantes recién llegados (con programas de alojamiento temporal), estudiantes (potenciación del vigente programa de ayuda al alquiler), y mejores ayudas en el caso de violencia de género y de personas separadas. Y por supuesto (es obligado que aparezca en los programas), promover la erradicación de núcleos chabolistas o de infravivienda, y atención a los “sin techo”, con diversas medidas “de inclusión social”. Una mezcla (mujeres maltratadas, ancianos, “sin techo”, etc.) explosiva, sin duda. Las necesidades globales para estos colectivos específicos (aparte del rural, ya evaluado), se estiman en unos 30.000 alojamientos. ¿Cómo lo habrán hecho?

3º. Énfasis en la rehabilitación, y especialmente la energética. Se plantea un “Plan Renove de Viviendas” (el nombrecito es fino), para modernizar y adecuar el parque existente, y el fomento de la rehabilitación dirigida al alquiler. Se habla de promover, al estilo de Cataluña (donde ya hay amplia experiencia en este campo) la renovación urbana de los barrios que precisan de importantes trabajos de remodelación, creación de equipamientos, zonas verdes y la sustitución de los edificios de vivienda obsoletos. Y se promete un programa específico de rehabilitación integral de las ciudades Patrimonio de la Humanidad. Además, la creación de un sistema de microcréditos a la rehabilitación, destinados a viviendas y edificios aislados, que queden fuera de las áreas de rehabilitación.

4º. Énfasis en el alquiler. Aparte de algunas medidas ya comentadas, se impulsará la figura del alquiler con opción a compra, y se modificarán las leyes de Arrendamientos Urbanos y de Enjuiciamiento Civil para mejorar la seguridad y garantías tanto del propietario como del inquilino. Difícil. Y también es una promesa reiterada una y otra vez por casi todos (como ahora).

5º. Destino del suelo público. Creación de una Comisión de Coordinación Interministerial de Suelo, con el fin de dedicar los suelos del patrimonio del Estado que sean desafectados (cuarteles, por ejemplo) a nuevos usos de interés social; y si tienen uso residencial, “serán dedicados mayoritariamente a vivienda protegida”. (Para entendernos: lo que no se ha hecho en Farnesio). También quieren impulsar sectores de suelo para vivienda protegida desde los organismos de la Administración del Estado (Para entendernos: lo que no se ha hecho en Villa del Prado). Y firma de convenios con los Ayuntamientos para construir más vivienda protegida. (Para entendernos: lo que no se quiere hacer en los terrenos de los Talleres de Renfe de Valladolid). ¿No llega todo esto un poco tarde?

6º. Nuevos (viejos) instrumentos. Utilización del suelo dotacional para la construcción de viviendas dirigidas a “colectivos de atención prioritaria” (una decisión muy peligrosa, por cierto). Recuperación de la figura del “derecho de superficie”, impulso de la “hipoteca de compra para alquiler”, y promoción de “seguros de crédito hipotecario e instrumentos de prevención de impagos para mitigar el riesgo de crédito ante contingencias como desempleo o incapacidad temporal, así como el riesgo de impago de rentas de arrendamiento”. Ya se han comentado los microcréditos.

7º. Apoyo al desarrollo de la eficiencia energética. Con diversas medidas, que no comentaremos ahora en detalle.

Vivienda en los “Ejes Básicos” del programa del Partido Popular

Las propuestas del PP que se han presentado hasta ahora, no son “básicas”, sino más bien escuálidas. Casi inexistentes. Aparecen en los puntos 92 a 94, al tratar de “las nuevas demandas del Bienestar Social”; también cuando se habla de “Proteger nuestro modelo social”, y al plantear propuestas sobre “Administración Local”. Pero el apartado específico es el último del documento, titulado “Garantizar el acceso a la vivienda” (puntos 231 a 234). Veamos lo que se plantea, con una estructura semejante a la que hemos visto más arriba.

1º. Con carácter general se propone (punto 94) “liderar una política que implique a toda la sociedad española con el fin de facilitar el acceso a la vivienda en propiedad, apoyar el alquiler y reducir el impacto de las subidas de los tipos de interés en las rentas familiares”. Hablan de impulsar el alquiler (el tema de moda, ya dijimos). Y así, en el punto 234 dicen textualmente: “Promoveremos el alquiler e impulsaremos el alquiler con opción de compra”.

2º. Sobre la cantidad de viviendas sólo plantean (punto 231) impulsar “un Acuerdo Nacional sobre Vivienda en el que participen todas las Administraciones Públicas, el sector de la construcción, el sector financiero y los Colegios Profesionales, para construir en España más viviendas a precio asequible”. No hay números, aunque seguro que llegarán (¿quién se resiste a decir que construirá varios centenares de miles de viviendas, como hace el PSOE?).

3º. Respecto a la vivienda de grupos desfavorecidos dicen: “Lucharemos contra la exclusión social y promoveremos políticas que impulsen la plena realización de las personas”. ¿Ya está?

4º. En cuanto a los instrumentos, pretenden revisar “la financiación de las Corporaciones Locales”. Sin más concreción, salvo que incentivarán “a aquellas que liberen más suelo para la construcción de vivienda”. Realmente sorprendente. Si la cuestión es “liberar suelo” (¿está atado?), el Ayuntamiento de Valladolid se llevaría el ladrillo de oro. Bien es verdad que también hablan de que premiarían con más financiación a los ayuntamientos “que demuestren un mayor compromiso con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático”: seguramente el primo de Rajoy habrá tenido algo que ver en esta última propuesta (tampoco hemos podido resistirnos a este comentario). Y por último no se olvidan de uno de los temas recurrentes, que sale cada dos por tres: “Promoveremos la reforma de la legislación urbanística para agilizar los procesos de desarrollo de suelo, de urbanización y de construcción de viviendas”. Ni tampoco de su bien amada reducción de impuestos permanente (¿cuándo llegará el momento en que los impuestos toquen suelo, lleguen a cero, y no pueda prometerse su rebaja?): “Reduciremos los impuestos sobre la vivienda y desarrollaremos medidas que limiten el impacto del aumento de las hipotecas en las economías familiares”.

Es curioso que para “garantizar el acceso a la vivienda todo lo que se les ocurra es esto: un acuerdo de lo más ambiguo (en el que participen todos... menos los directamente interesados), modificar la legislación para agilizar el desarrollo de suelo, reducir los impuestos... y promover el alquiler. Quitando este último punto (el tema de moda, ya lo hemos dicho), los demás son francamente curiosos.

Vivienda en el Programa de IU

En el programa de Izquierda Unida (IU) se habla de vivienda en bastantes lugares. Pero sobre todo en el punto 2.10, “Una política de vivienda”. El programa es bastante largo, y nos centraremos en lo fundamental (aunque no sólo con lo expuesto en este punto, sino recogiendo también propuestas de otros capítulos).

1º. Lo más significativo es la propuesta de “reconocimiento constitucional del derecho subjetivo a la vivienda”. Plantea esta coalición la regulación por ley del “derecho subjetivo y universal a una vivienda digna”. Suponemos que el modelo será el francés, aunque corregido. Y sorprende que ningún otro partido haya previsto nada parecido, con el impacto que en su día tuvo aquella propuesta del país vecino. Propone IU establecer un calendario de aplicación, “priorizando las situaciones más graves”.

2º. En cuanto a cantidades, plantean la elaboración de “una política global de vivienda, que incluya la creación de parques públicos de alquiler”. Y prometen, en varios momentos, “luchar también contra las viviendas vacías entregadas a la especulación, gravándolas para movilizar su entrada en el mercado de alquiler, y normalizando en último término la figura del arrendamiento forzoso”. Plantean la puesta en marcha de “políticas que incentiven el alquiler” de los 3 millones de viviendas actualmente vacías y graven la vivienda no ocupada. Este último punto, las viviendas vacías, es otro asunto sobre el que los demás partidos también han pasado de puntillas.

3º. Se centran especialmente en la vivienda protegida, que debería elevarse “hasta llegar, por lo menos, a una cuota de mercado del 40%”. De esa producción de vivienda protegida se debería destinar, al menos, el 50% al alquiler. Unos “alquileres sociales (que) no deberían suponer más del 30% de los ingresos de los inquilinos, o del 20% en le caso de las rentas más modestas. En cualquier caso, lo alquileres protegidos se adaptarán a los ingresos de los inquilinos (a mayores ingresos mayor alquiler y viceversa)”. Una fórmula que no nos gusta nada, y que de alguna manera contradice a la propuesta de renta básica que también llevan en su programa. Ir con la declaración de ingresos en la boca no es la mejor manera de promover la justicia social. ¿Qué cantidad de vivienda protegida debería fijarse en los distintos suelos? En IU plantean “incrementar las reservas de Vivienda Protegida hasta el entorno del 75% en suelo urbanizable y el 40% en suelo urbano”. Y si parece mucho, ahí no acaba la cosa, pues pretenden, más adelante, “llegar a una situación cercana al 100% de la vivienda dedicada a vivienda protegida”.

4º. Otro punto se dirige a incrementar la participación de la comunidad en las plusvalías que se producen como consecuencia de la acción pública en el urbanismo. Sigamos su razonamiento, que es curioso: “La actual Ley del Suelo estatal diseña una banda de participación de la comunidad de entre el 5% y el 20%, aunque el 15% parece que se configura como el tipo general (...). Para converger con Europa nos tenemos que acercar al 100% del aprovechamiento público (como en Holanda, Alemania, Inglaterra, Suecia, etc.). Habida cuenta de lo lejos que estamos en estos momentos de la realidad europea, y como fase de transición, se apuesta por un reparto de plusvalías entre la comunidad y el propietario (antes de que este haya hecho nada con el suelo y que, por lo tanto, no haya invertido para transformarlo) del 50% para cada parte”.

5º. Aumentar las dotaciones presupuestarias en las políticas de inmigración para reforzar las partidas de integración de los inmigrantes, especialmente las destinadas a vivienda. Y adjudicación de viviendas sociales en base a baremos sociales.

6º. Rehabilitación y viviendas vacías. Plantean la realización de un Plan de Rehabilitación de viviendas y edificios para mejorar su eficiencia energética con una inversión pública de 2.000 millones de euros/año con el objetivo de rehabilitar 500.000 viviendas anuales en los próximos 4 años.

7º. Proponen varios instrumentos. Uno, revisar la deducción por comprar de vivienda concentrando las ayudas públicas para acceder a una vivienda en alquiler. Otro, la calificación de por vida de la vivienda protegida. También mejorar la financiación municipal. Sobre este último advierten: “en tanto no se tome esta medida nada de lo que se haga será eficaz”. Pero ¿cómo? También plantean la limitación del crédito hipotecario, de forma que sólo se puedan recibir “préstamos hipotecarios por una parte de los ingresos familiares (como máximo el 30%) y por un tiempo limitado (como máximo 15 años), pues así se limitaría el precio de la Vivienda Libre”: otra vez con la renta en la boca. Con carácter general, “disminuir la dependencia del ladrillo”. (Es curioso: se trata de una propuesta que también lleva Barak Obama en su programa).

8º. Sobre corrupción y “tropelías”, proponen “conectar la normativa de Ordenación del Territorio con el urbanismo, de forma que ciertas tropelías sociales y medioambientales estén prohibidas (de forma efectiva y real)”. O dicho de otra forma: voluntarismo. También prometen, si tienen capacidad de gobierno, reforzar las competencias de control de las Comunidades Autónomas sobre los Ayuntamientos, dotar de medios adecuados a las fiscalías que trabajen en esta materia, y crear un Cuerpo de Inspectores de Urbanismo dependientes de la administración central del Estado. Y una propuesta llamativa: despenalizar la ocupación de viviendas y propiedades que estén en situación de abandono.

9º. Por último, otro tema de moda; la perspectiva de género. Reclaman la presencia de las mujeres “en los proyectos de planificación urbanística para que se contemplen las demandas de viviendas, equipamientos e infraestructuras en base a una perspectiva de género”.

Vivienda en el Programa de UPD (Unión, Progreso y Democracia, el partido de Rosa Díez)

Este partido empieza con un diagnóstico, y sigue con más diagnósticos. Algunos de ellos peculiares. Las propuestas específicas de vivienda, van en el punto 5, titulado precisamente así: “La vivienda”. Dicen de esta cuestión: “El de la vivienda es uno de los problemas que más inquietan al conjunto de los españoles. Dos son los aspectos más destacables: su precio, agravado por el crecimiento del valor del suelo, por una parte; y el insuficiente desarrollo del mercado de alquileres. El primero tiene causas múltiples, entre las que no es irrelevante el incentivo que para los ayuntamientos supone el racionamiento del suelo urbano, al depender una parte de su financiación de la fiscalizada sobre las plusvalías que se generan con respecto al valor del suelo. El segundo también es complejo e influyen en él la regulación de los contratos de alquiler, la lentitud de los procedimientos judiciales y el escaso desarrollo de instituciones de inversión en viviendas”. En resumen, entienden que “las políticas de vivienda deben centrarse en la oferta y no en la demanda”. Y proponen nada menos que “cambiar las condiciones estructurales del mercado de la vivienda”. Perfecto, desde luego. Pero ¿cómo lo harán? “Las medidas que proponemos (para ese cambio estructural) son las siguientes”:

1º) Mayor liberalización del mercado de suelo: la construcción debe ser libre, salvo las restricciones que establezcan los planes municipales en cuanto a los usos ambientales, patrimoniales, colectivos o de desarrollo urbanístico, soportando los agentes urbanizadores la realización de las infraestructuras y equipamientos de manera previa a la construcción de las viviendas. Las administraciones públicas establecerán los topes de edificación y los plazos máximos para edificar, perdiéndose la facultad de edificar cuando se superen éstos. 2º) Supresión o, en su caso, reducción del impuesto municipal sobre el incremento del valor de los terrenos con el fin de eliminar los incentivos al racionamiento de la creación de suelo urbanizable. 3º) Las VPO se destinarán exclusivamente al alquiler, creándose por los ayuntamientos servicios u oficinas de gestión de los alquileres. Así mismo, los ayuntamientos constituirán parques públicos de viviendas de alquiler y se establecerá un procedimiento para la coordinación y el intercambio de información sobre dichos Parques a fin de facilitar la movilidad geográfica de los ciudadanos. 4º) Modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos y de la Ley de Procedimiento Civil para agilizar el desahucio en caso de impago de los alquileres. 5º) Regulación de los Fondos de Inversión Inmobiliaria y de las inversiones obligatorias de los Fondos de Pensiones para facilitar la creación de instituciones de inversión en el mercado de alquileres.

Un poco escaso, ¿no? Decir que se hace la revolución estructural de la vivienda liberalizando el mercado (¿no hizo ya esta revolución el señor Aznar?), suprimiendo el impuesto de plusvalías, y fomentando el alquiler parece un poco excesivo. Por más que algunas de tales medidas nos parezcan, sin ninguna duda, interesantes.

Por último, también presentan otras medidas. Aunque da una impresión rara. Parece que el objetivo es más dejar en evidencia al contrario que proponer en positivo. Plantean la “supresión de programas establecidos con fines electoralistas —cheque bebé, vivienda verde, alquiler de vivienda”, etc. También proponen la “reducción del gasto público corriente mediante la supresión de organismos innecesarios o redundantes”, como los ministerios de Vivienda y Cultura, o las diputaciones provinciales.

Una visión de conjunto: ¿no se necesita una ley de la vivienda?

Los cuatro programas que mostramos son muy distintos. El de IU, seguramente consciente de que su papel va a ser “tensar” el debate (bien con el PSOE en el gobierno, o desde la oposición), pone el acento en el derecho a la vivienda y la carga social, cuantificando al alza muchas de sus propuestas. El del PSOE tiene como elementos relevantes, e interesantes, el énfasis en rehabilitación, en el alquiler o en la eficiencia energética. Los planes de erradicación de la infravivienda, o de aplicación del derecho de superficie son temas obligados, que se ponen siempre, aunque deberían verse con bastante escepticismo. Para ser creíbles tendrían que haber tenido una trayectoria que no se ha visto, o haberlo enfatizado mucho más en este programa. Por su parte el PP no pone casi nada. Está, como dice Rajoy, “pasándoselo bien”. Alegría, hombre, que la vida son cuatro días. Para qué molestarse en hacer un programa, si basta con jugar con los sentimientos. Por cierto, el hombre de las “ideas claras” ha eliminado de su programa lo que dijo respecto a “liberalizar el suelo” en la televisión (“Tengo una pregunta para Vd.”). No parece que lo tengan tan claro. Y es curioso: de “mobbing inmobiliario” no habla nadie. Es un tema que sin duda entrará en la agenda de los partidos, pero que por ahora da la impresión de que se les ha escapado.

¿Es suficiente lo que vemos entre unos y otros programas? Creemos que no. Desde luego hay muchas cosas que conviene impulsar, o simplemente mantener de la política de vivienda planteada (el apoyo al alquiler, la rehabilitación, la vivienda protegida, ayudas a determinados colectivos, etc.). Pero no es bastante. Si la única normativa estatal sobre vivienda, de ámbito general, es la Orden Ministerial de 29 de febrero de 1944: ¿No es hora ya de plantear una ley de la vivienda que concrete el derecho, la dignidad y la “adecuación” de la vivienda, tal como exige la Constitución, en la que se pueda repensar toda la situación desde abajo? En cualquier caso, volvamos al título: unos y otros programas no son iguales, las propuestas son muy diferentes.

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