Detalles del post: La última de la fila

14.03.08


La última de la fila
Permalink por Router @ 23:12:14 en Alegaciones -> Bitácora: Urblog

Una mujer en Barcelona. Foto de Antonio Martos Martínez publicada en picasaweb.google.com/antoniomartosmartinez.

Si en una ciudad cualquiera pusiéramos en orden a sus ciudadanos, de acuerdo con las pautas que se utilizan en el urbanismo: con criterios de movilidad, equipamiento y servicio, vivienda, cultura, participación, etc., siempre habría un grupo de ellos al cabo de todas las filas. Su condición es la pobreza. Lo que este último ciudadano tiene lo tenemos todos. Podríamos definirlo precisamente así, como el mínimo común múltiplo de todos los ciudadanos. Tiene pies para andar. Manos para trabajar. Una razón que compartimos. Ojos para ver y cuerpo para ser visto. Boca para hablar, oídos para escuchar. Una capacidad infinita para la esperanza y también una puerta siempre abierta hacia la desesperación. Lo que todos. La cuestión es que ese último ciudadano no tiene nada más que lo que todos. Nada más.

[Mas:]

“En un cajero de la CAI (Caja de Ahorros Inmaculada, en Zaragoza) dos hombres están recostados. Su aspecto cuidado y su cara amable no les delata. Parece como si estuvieran fuera de lugar. Como si no les correspondiera dormir en un cajero automático. Se trata de un lituano y un ucraniano. No quieren que les saquen fotos, porque ellos son trabajadores que están pasando una mala racha. Aseguran que hoy no han podido dormir en el albergue por falta de plazas. El más joven de los dos, que parece un padre que ha ido a buscar a su hijo a la guardería, relata que él trabaja en la construcción, pero en trabajos esporádicos que no le permiten mantener una casa. `Ahora es difícil encontrar trabajo, pero estoy buscando´, comenta con su marcado acento del Este” (Blanca Enfedaque, “Al cobijo de un café amigo”, publicado en aragondigital.es el 13 de marzo de 2008).

No es fácil de cuantificar el tamaño de este grupo; pero podría estimarse, para las ciudades españolas, entre el 2 y el 5% de la población. En España se calcula que más de medio millón de personas (cerca de 100.000 hogares) viven en la pobreza extrema. Y que las cifras van en aumento. Sin llegar a esa pobreza extrema, pero sí severa, se habla de cerca de dos millones de personas. Esa “población pobre `acapara´ en España la inmensa mayoría de los males, carencias y problemas sociales existentes, como el paro, el analfabetismo, las toxicomanías, la delincuencia y la marginalidad en general” (Fuentes: Informe Foessa y J. Subirats, dir., Pobreza y exclusión social, Colección de Estudios Sociales de la Fundación “la Caixa”, 2004).

¿Cuál es el retrato? Seguramente “el último ciudadano” sea mujer: la probabilidad de las mujeres de ser pobres es en general mayor que la de los hombres. Con hijos: los individuos que pertenecen a hogares con hijos tienen mayores tasas de pobreza que aquéllos que no tienen hijos. Separada o viuda: el tipo de hogar más desfavorecido es el monoparental con hijos. Mayor o muy joven: en España los dos grupos más débiles por sus propias características sociales, económicas y demográficas son los menores de 15 años y los mayores de 65, que soportan un riesgo de pobreza creciente. Con un nivel de estudios limitado: existe una relación inversa entre la probabilidad de ser pobre y el nivel educativo que se posee. Además, los individuos que viven en hogares donde la persona de referencia del hogar ha realizado estudios superiores son los que se enfrentan a un menor riesgo de pobreza. En paro: el grupo más desfavorecido es el de hogares con todos los activos parados. Muy probablemente: inmigrante. (Fuente: INE, Pobreza y pobreza persistente en España. 1994-2001. Informe elaborado por M. Adiego Estella y C. Moneo Ocaña).

Una observación: No siempre hemos de referirnos a los indigentes. Están en casi todas las listas, pero también hay otros ciudadanos que para determinadas cuestiones resultan ser los últimos. E incluso algunos lo son en unos momentos y no lo son en otros.

Alegación: Si se quiere pensar un urbanismo de los derechos humanos, hay que cambiar de referencia. Hubo un tiempo en que las ciudades se proyectaban para el príncipe, la Iglesia o los poderosos. Desde los años del Movimiento moderno en la arquitectura y el urbanismo la pauta es el ciudadano estándar, el ciudadano medio, el hogar tipo, la familia tipo. El urbanismo que se quiere promover aquí concibe la ciudad como un derecho. Pero no un derecho colectivo o general del conjunto de los ciudadanos, sino de cada uno de ellos. Lo que significa: la ciudad como derecho del último ciudadano. Y éste habrá de ser la nueva referencia para diseñar la ciudad, que habrá de sustituir a esas mayorías de ciudadanos-tipo que hasta ahora constituían la fuente principal del urbanismo. La ciudad se estructuraría precisamente en torno a la condición del último de sus ciudadanos (una ciudad para andar, para ver y ser visto, que no infravalora ni el trabajo manual ni el lenguaje oral), porque es la de todos nosotros.

Fuentes: Un artículo, P. Gigosos y M. Saravia, “El último ciudadano”, Ingeniería y Territorio, nº 75, noviembre de 2006. También interesa conocer la “Declaración escrita 111 sobre la resolución del problema de las personas sin hogar” del Parlamento Europeo. Su presidente, Hans-Gert Pöttering, dijo el pasado 19 de febrero: “Estamos decididos a proporcionar un arranque político para que las instituciones europeas y los gobiernos de los Estados miembro traten esta cuestión con la mayor seriedad posible.”

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories

  • Urblog
  • Náufragos
  • Territorios
  • Mundos
  • Plaza

  • Urblog

    bitácora principal de urblog sobre urbanismo y derechos humanos...


    participar


    Buscar



    sindicar

    _______________________

    código original facilitado por
    B2/Evolution



    !


    || . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||