Detalles del post: Urbanismo y democracia

30.03.08


Urbanismo y democracia
Permalink por Saravia @ 17:28:50 en Invitados -> Bitácora: Mundos

Apuntes de la mesa redonda que siguió a la conferencia titulada "Valladolid en escorzo", el 14 de febrero de 2008.

Vista (esquema) del área de la Ciudad de la Comunicación de Valladolid en febrero 2007 (imagen procedente de skyscraperlife.com/rascacielos)

Se comentan las cuestiones tratadas en la mesa redonda celebrada tras la conferencia de Javier Gutiérrez Hurtado (economista y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid). Participaron Gloria Hernández Berciano, Presidenta de la Asociación de Arquitectos Urbanistas del Colegio de Arquitectos de Castilla y León; y Susana Ordóñez, letrada y Presidenta de la Asociación Cultural “Ciudad Sostenible”. Fue moderada por José Luis Sainz Guerra, profesor del Departamento de Urbanismo y Representación de la Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de Valladolid.

[Mas:]

Gloria Hernández Berciano, Presidenta de la Asociación de Arquitectos Urbanistas del Colegio de Arquitectos de Castilla y León (GH-B): Haré, para comenzar, una visión breve de lo que el urbanismo supone a nivel docente. Cuatro pinceladas que tienen un enlace directo con lo que hoy estamos tratando. Y es que el urbanismo establecía las pautas de actuación y de desarrollo urbano en aquello que Javier ha denominado como “la vocación de los planes”, entendidos como actividad urbanística. Los criterios fundamentales estaban muy directamente relacionados con las necesidades sociales y las necesidades funcionales de una determinada ciudad. Se han ido creando, a lo largo de la historia, leyes y modelos, mejores o peores, pero desde luego reconocibles hoy en día y que han servido como identificación de una época o de una tendencia.

La labor de los profesionales del urbanismo, vista desde la mirada actual, tenía esa vocación fundamentada en el sentido común y con unos objetivos claros. Los modelos históricos no son trasladables a la actualidad, pues han cambiado los modos de vida, las funciones y, sobre todo, los riesgos del desarrollo urbanístico. Lo que ha provocado la generación de numerosas leyes de diferentes materias, relacionadas directa o indirectamente con el urbanismo. Legislaciones que, además de ser muy numerosas, se superponen e intentan controlar la actividad para evitar el desarrollo de problemas urbanísticos, no solamente medioambientales, sino también sociales o económicos.

También se ha aludido al gran problema que supone el que la ordenación del territorio haya tenido un desarrollo tardío respecto a otras intervenciones municipales de menor incidencia. Pero el retraso de la puesta en escena de todos los criterios territoriales ha hecho imposible su implantación de forma coherente. Un ejemplo claro lo tenemos en el término municipal de Valladolid y su entorno próximo, en las graves dificultades que está teniendo la puesta en práctica de las Directrices de Valladolid, que tampoco han podido desarrollarse con unos principios de lógica territorial por los condicionantes y circunstancias existentes, que han supuesto la pérdida de una buena oportunidad para una ordenación del territorio más coherente.

El urbanismo municipal parece que por una falta de ordenación y previsiones de índole territorial, y por el “acoso legal” a la práctica urbanística, está diseñándose “a golpe de ley”. Lo vemos, por ejemplo, con la legislación de prevención ambiental, o con la de planes y programas, y con otras más de 30 leyes que inciden directamente en el planeamiento. Muchas de ellas contradictorias entre sí, incompatibles y llenas de parámetros, en constante proceso de modificación. Esto ha creado un marco de constante inestabilidad legal, y esta inestabilidad se ha convertido en muchos casos -repito: ahí está el ejemplo de Valladolid- en una herramienta no tan positiva para la transformación de la ciudad como podría haber sido. Aquellos principios que justificaron inicialmente los desarrollos urbanos -lo que hemos llamado “la vocación de los planes”- han acabado perdiendo su sentido. Las múltiples modificaciones de ley, los estados de transitoriedad permanentes y la inestabilidad que se deriva de todo ello están fomentando un clima de desconfianza en que el urbanismo esté fundamentado en principios lógicos. Hay una pérdida importante de sentido común y, desde luego, de algunos valores que tienen que recuperarse de alguna manera.

José Luis Sainz Guerra, profesor del Departamento de Urbanismo y Representación de la Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de Valladolid (JLSG): Antes de seguir, me gustaría comentar que, al igual que en las jornadas precedentes, se ha invitado a participar en esta mesa al Ayuntamiento de Valladolid; y éste ha enviado a los concejales de Planificación, Manuel Sánchez Fernández, y de Urbanismo y Vivienda, Cristina Vidal Fernández. Ambos han estado presentes en la conferencia de Javier Gutiérrez, pero finalmente no han podido quedarse a esta mesa redonda.

Susana Ordóñez, letrada y Presidenta de la Asociación Cultural “Ciudad Sostenible” (SO): Me gustaría recalcar alguna de las cuestiones que se han planteado ya y que, de alguna manera, la Asociación “Ciudad Sostenible”, desde su constitución, ha intentado también tratar. Ésta es una asociación que se genera para fomentar la información, el debate, la participación, el derecho a la crítica y el derecho a exponer ideas alternativas a las que se reciben continuamente desde las Administraciones Públicas. Me gustaría poner de manifiesto aquí algunos de los temas que hemos venido tratando en la asociación. La práctica urbanística de la ciudad de Valladolid tiene muchos puntos muy negativos. Realmente habíamos estado intentando para el debate de hoy -y puesto que iba a estar el Ayuntamiento presente-, al analizar la práctica urbanística del gobierno municipal, ser también positivos y poder exponer algo que se hubiera hecho bien. Me fastidia decirlo, pero no hemos encontrado nada.

Tal vez hubiera sido interesante la propuesta que ha hecho el Ayuntamiento para esta legislatura de poner en práctica las inspecciones técnicas de edificios: algo que ha prometido el concejal Manuel Sánchez, aunque me consta que hasta el momento no se ha hecho absolutamente nada. Pero, efectivamente, en los últimos años Valladolid ha perdido grandísimas oportunidades de afrontar el siglo XXI como Dios manda, y con los mimbres con que se debe afrontar el siglo XXI por una sociedad democrática. Creo que se han utilizado perversamente los convenios urbanísticos, creo que la Administración municipal -o creemos… esto es algo que hemos debatido en la asociación en muchas ocasiones- ha utilizado instrumentos que la ley no le permitía. La colección de sentencias desfavorables, contra el Ayuntamiento de Valladolid, es realmente tremenda (si bien es cierto que muchas de ellas, por la situación de la Justicia, no sirven realmente para nada). Javier (Gutiérrez) hacía mención a convenios urbanísticos que han tenido sentencias desfavorables, como el de Ebro, que es una auténtica operación especulativa, en la que se ha intervenido, además, a sabiendas de que el resultado de ese proceso contencioso iba a ser desfavorable, y con la convicción de que cuando llegara la sentencia las viviendas estarían ya hechas, ocupadas y vendidas, y la sentencia sería inejecutable.

Hay un fondo en la manera de hacer ciudad, en la gestión del Ayuntamiento de Valladolid al hacer ciudad, del que no se ha hecho mención, y que también nos gustaría destacar. La opacidad, la falta de información, la falta de transparencia, la manipulación en la información de la administración local vallisoletana es realmente escandalosa. Se hacía mención también aquí a la gran operación del ferrocarril. Realmente es la operación urbanística de mayor trascendencia social y económica de la ciudad en el siglo XXI y en los últimos años del siglo XX. Y hoy es el día en el que no sabemos qué está pasando con el famoso proyecto de Richard Rogers, qué está pasando con las presiones de Vialia sobre las superficies comerciales, etc. La sociedad que gestiona esa operación está descabezada desde hace más de un año. La información no existe. Se dice, hay rumores de ya se cuenta con un proyecto diferente al de Richard Rogers para garantizar la movilidad automovilística frente a la movilidad peatonal a través de la gran espina verde que se había diseñado inicialmente. La operación del soterramiento se pretendía financiar a través de las plusvalías que generaran todos esos suelos: sería la primera vez en España que una operación así se financia de esa manera. Está por ver que los números que en su momento se hicieron en pleno “boom” del mercado de la vivienda puedan materializarse realmente en los próximos años -teniendo en cuenta que todavía no tenemos nada, es decir, no conocemos el planeamiento de toda esa zona-.

Creo que también puede reprocharse a la Administración municipal la ausencia total de gestión pública, la ausencia absoluta en la previsión de suelos industriales, en la previsión de suelos para vivienda protegida, en la previsión de las necesidades reales de la ciudad. Yo creo que Valladolid solamente ha tenido un plan, que es el del año 84, y que desde entonces nadie se ha parado a repensar la ciudad y a generar de una manera participativa una estrategia de desarrollo y de futuro de la capital de la Comunidad Autónoma. Lo que se ha estado haciendo hasta ahora es una ciudad a base de parcheos. Se han tomado grandes decisiones sobre nuestro futuro al margen absolutamente de los ciudadanos. Hay operaciones como la del ferrocarril, que se han visto constreñidas por otras operaciones como la de la Ciudad de la Comunicación, o la operación de Enertec, y es difícil entender por qué se han ordenado esas piezas de manera independiente a todo el suelo que queda liberado por el ferrocarril.

Yo creo que la reivindicación más importante para hacer ciudad hoy, en el siglo XXI, por una sociedad democrática, si queremos dar contenido al sentido de democracia, es garantizar la información, garantizar el derecho a la participación de todos los ciudadanos. La ciudad es un hecho colectivo, lo seguirá siendo siempre y en él debemos de participar. Las carencias son muchísimas. Y no sería tan difícil mejorar la situación. Fundamentalmente la gestión urbanística que se ha realizado en esta ciudad en los últimos años ha estado dirigida clarísimamente a favorecer los intereses privados. Clara y llanamente, dirigida a favorecer los intereses privados.

Veamos un ejemplo significativo. Ya sabéis que la legislación urbanística española ha tenido unos principios básicos que no se han alterado nunca. Nunca, ni siquiera con la ley estatal de liberalización del suelo, que la Ley de Urbanismo de Castilla y León fue capaz en su articulado de ponderar. Porque hay un hecho claro: los legisladores españoles nunca se han fiado de las administraciones, y por esa razón la legislación urbanística establece, desde siempre, la obligación de reservar suelos para dotaciones: los sistemas locales y los estándares de sistemas generales. El legislador lo que pretendía con eso era garantizar un mínimo de calidad de vida, y lo establecía legalmente porque sabía que en manos de cada uno de los ayuntamientos no se podía garantizar.

Pues bien. Esas reservas -que se ceden gratis- están sufriendo en los últimos años un proceso realmente preocupante de privatización, y ahora mismo está en la calle una nueva modificación de la calificación urbanística de los sistemas locales de dotaciones públicas (que tienen destino claro de cubrir necesidades; son reservas para colegios, centros asistenciales, guarderías, etc.; todas las necesidades mínimas de la población), por la que el Ayuntamiento de Valladolid pretende desprenderse de ellas. Ilegítimamente, ilegalmente, me atrevería a decir, pretende desprenderse de una gran parte de esas parcelas dotacionales para privatizarlas, tal y como lleva haciendo en los últimos (al menos 5 ó 6 años). Ahora está en marcha una propuesta de ese tipo en Parquesol, aunque también lo ha hecho en La Rondilla, y en otras zonas. Está cambiando la calificación de esos espacios públicos para convertirlos en espacios comerciales o, incluso, en suelos residenciales para enajenarlos a agentes privados.

Son temas realmente preocupantes y que exigen una reflexión muy seria, en la que tenemos que participar absolutamente todos y, sobre todo -y si me lo permitís- vosotros, los que estáis aquí, en la Escuela, que sois jóvenes, que tenéis ganas, que lo que está en juego es, fundamentalmente, vuestro presente y vuestro futuro. Porque no da lo mismo una cosa que otra. Y hay muchas alternativas. Y no hay un pensamiento único. Tenéis que participar y exigir.

(El moderador plantea a la sala si existen preguntas. Susana Ordóñez continúa). Ya que no hacéis ninguna pregunta, os lanzo yo una a vosotros: ¿Cómo os gustaría que fuera la ciudad donde vivís? Seguramente estaréis todos conmigo en que os gustaría pasear de una manera adecuada, tener espacios de sombra y de ocio. Seguramente, a todos os gustaría que el transporte público estuviera, no solamente al servicio del hombre trabajador, sino también de la mujer trabajadora. Seguramente a todos os gustaría que los niños -que no votan- pudieran moverse en la ciudad, que también es suya, con una cierta libertad y con seguridad. Hay muchas cosas de la vida cotidiana que se podrían hacer y muchas veces dependería solamente de que vosotros realmente lo pidierais.

Asistente: Hay mucha gente de la ciudad que sí quiere, por ejemplo, una gran "espina verde" que vaya de Norte a Sur, pero que también quiere tener más coches. Entonces, ¿qué hacer? Porque el dilema está ahí. Hace falta un cambio paulatino, no solamente de la ciudad, sino de la mentalidad de las personas.

SO: Lo primero es creerse uno las cosas que realmente quiere. Y hay muchas cosas, muchas experiencias, muchas prácticas urbanísticas que no nos las inventamos nosotros aquí y ahora, en Valladolid, sino que están experimentadas en el resto del mundo. El proceso de peatonalización de los centros urbanos es conocido, la experiencia está ahí, es muy fácil evaluar los pros y los contras, y tomar soluciones. No estamos planteando nada que no se haya hecho. Cuando hablamos de movilidad, de peatonalización la cuestión es: ¿la ciudad para quién es, para los coches o para las personas? La mayor parte de la población vallisoletana no se mueve en coche. Cuando se habla de cerrar los centros al tráfico o de los problemas de contaminación, se está hablando de hechos reales. Aunque no se ha hablado hoy, ahí está la contaminación del centro de Valladolid, el tema de los aparcamientos subterráneos, el aparcamiento de La Antigua, etc. Lo que no se puede decir es lo que dijo el concejal Manuel Sánchez: “No, no, si nosotros creemos en una política urbanística sostenible, pero después”. ¿Después de que hayamos colmatado el centro, después de que hayamos hecho todas las pifias habidas y por haber, después… después de qué?

Asistente: Estamos cambiando. Pero creo que primero hay que actuar sobre la gente, cambiar la conciencia y, después, ya, hacer la ciudad.

SO: Yo creo que tú tienes una conciencia clara de cómo deberían de ser las cosas. Y también la conciencia existe en los vecinos vallisoletanos al oponerse a la descalificación de los sistemas locales para que se los den a Parquesol por parte del Ayuntamiento. La Federación de Asociaciones de Vecinos lo ha manifestado continuamente. Los vecinos de Valladolid tienen conciencia social. El “espíritu santo” -que es como llaman en el Ayuntamiento al conjunto de la Federación, Ecologistas en Acción e Izquierda Unida- tiene la fuerza para irse a un contencioso-administrativo, aguantar cuatro años y luego tener sentencias favorables. La conciencia ciudadana existe; lo que no existe es la conciencia del ejercicio democrático del poder.

Asistente: Pero al final el que tiene mano es el Ayuntamiento, que incluso está privatizando las cosas públicas. Vosotros tratáis de cambiar las cosas, pero no se consigue nada. Y nos lanzáis la bola a nosotros.

SO: Por lo menos lo intentamos. Pero yo os diría a vosotros que ni siquiera lo intentáis. Y estaría bien. Porque hay que dar la oportunidad de plantear modelos urbanísticos diferentes, formas distintas de afrontar los problemas y de buscar soluciones. Conozco gente que al ver asfaltar una calle dicen: “¡Ay, qué bonita la están dejando!” Pero a lo mejor si a la gente se le dice: “No, usted puede tener aceras por las que pueda caminar, no en escorzo, con su niño y con su pareja y tranquilamente, porque la ciudad es suya, es de los ciudadanos, en lugar de aceras de un metro, con las farolas en medio, y además la papelera, y además el no sé qué…”, si das a elegir a la gente, seguramente la alternativa es fácil. Si no, basta con que se pinte el centro, que se guapee y se maquille, sin resolver los problemas estructurales, para que parezca bien. Es decir: publicidad y propaganda.

Cuando os digo a los jóvenes que hay que intentarlo es porque tenéis mucha más fuerza que yo. Fuerza, potencia, garra, energía, hormonas, estáis a tope con la vida y, sobre todo, os jugáis vuestro presente y vuestro futuro, no es algo ajeno. Es vuestra ciudad, por donde camináis, por donde queréis trabajar. Seguro que os gustaría trabajar en vuestra ciudad y no tener que marcharos... y el urbanismo tiene mucho que ver con eso, con que se generen los mimbres para que la gente pueda trabajar aquí y no se tenga que marchar. Lo comentaba Javier: falta suelo industrial. ¡Pero señores!, que el Ayuntamiento de Valladolid ha tenido un programa de reubicación de empresas 2004-2007 sin suelo que ofrecer. O sea, pasmoso. Ha conseguido los suelos de ese programa antesdeayer, en el 2008, hace menos de un mes y, sin embargo, sale en el 2004 ofreciendo a las empresas un suelo que no tiene. Este cúmulo de ineficacia absoluta y de opacidad, de falta de transparencia y de no facilitar información, es realmente tremendo. Y yo creo que, ante eso, hay que exigir.

GHB: Susana está abogando por vuestra conciencia como ciudadanos. A mí, desde luego, también me gustaría que fuera así, y que recibierais ese mensaje. Cuando salgáis de aquí, además de ser ciudadanos, vais a ser profesionales, y tenéis que perfilar vuestra conciencia como profesionales, porque los arquitectos urbanistas tienen una participación muy activa en el juego urbanístico. Sabemos que son otros poderes los que toman las decisiones, los que tienen las competencias definitivas para adoptar uno u otro criterio. Hay una parte muy importante de las decisiones que están por encima de los profesionales, pero los principios básicos que van a inspirar vuestra actividad profesional también tienen consecuencias en la conformación de la ciudad.

Y me gustaría explicar un poco mejor el significado de lo que dije al principio sobre el "acoso" de las leyes. Me refería a la inestabilidad que produce, por una parte, un estado continuo de modificaciones y transitoriedad de las leyes, y por otra parte al hecho de que hay más de 35 legislaciones en materias sectoriales que inciden en el urbanismo, y que literalmente nos vuelven locos, porque en buena medida son incompatibles entre ellas. Tienen todas unos principios inspiradores legítimos, loables y defendibles. Pero en su puesta en práctica dejan mucho que desear. Los profesionales tenemos serias dificultades para cumplir algunas de estas leyes porque se ha acabado perdiendo el sentido, el objetivo inicial. Al final estás obligado a trabajar más en la ingeniería de números que en atender a la vocación del urbanismo.

Javier Gutiérrez Hurtado, economista y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid: Voy a hacer una intervención breve sobre los temas que se han planteado. En primer lugar, antes de las ordenanzas edificatorias (que mejoraron sustancialmente la habitabilidad de las casas en las que vivimos), había casas bien hechas. Pero fue la existencia de las ordenanzas edificatorias lo que permitió socializar las casas mejor hechas que antaño. Por tanto, yo siempre creo más en la capacidad de producir normas que nos obliguen a todos, que en ninguna otra cosa. Es una opción personal. Creo que habrá una sostenibilidad diferente si exigimos prácticas de organización de la sostenibilidad de forma diferente a las que actualmente existen, y si el planeamiento las recoge. Y si además de recogerlas el planeamiento, se ponen en marcha. Un ejemplo: el planeamiento de Valladolid dice “plazas arboladas”. “Las plazas de -entre otras- Portugalete y La Antigua son plazas arboladas”. ¿Qué hay que hacer con ellas? “Mantener su carácter de plaza arbolada y reforzarlo en la medida en que sea posible”. Si queremos espacios verdes, ya tenemos dos espacios verdes que pueden reforzarse, que deberían reforzarse según dice el Plan General. Por tanto, hay que tener las orejas como los conejos de largas para que, cuando hagan cosas de esas, movernos para que se hagan.

Porque, efectivamente, hay sitios donde las cosas pueden hacerse, y no sólo donde pueden hacerse, sino que deben hacerse según lo que dice el planeamiento general. Por poner otro ejemplo que tiene que ver con la sostenibilidad. Yo soy partidario de una movilidad alternativa. Igual no me atrevo a cerrar todo el centro de la ciudad, pero leo en el Plan Integral de Movilidad Urbana aprobado por el Ayuntamiento de Valladolid, aprobado por el grupo de gobierno del Partido Popular, que dice: “Propuesta de semaforización. La semaforización debe de funcionar de forma radicalmente diferente a como actualmente funciona. El espacio está muy mal distribuido, tienen un privilegio muy importante los vehículos en detrimento de los peatones”. Y hace unas propuestas concretas: “En un plazo de dos años, los ciclos semafóricos serán 50-50 a favor del peatón y del automóvil, y en un plazo de cuatro años en la zona -la define- de la ciudad pasará a ser 70-30 a favor del peatón”. Pues venga, empecemos. Es decir, que si hacemos un ciclo semafórico con esas características, ese ciclo semafórico expulsará a muchos vehículos del centro de la ciudad, a los inquietos, a los que siempre van con prisa, les acabará expulsando o serán multirreincidentes en multas. De manera que sí que hay asuntos.

Ahora bien, como creo más en la construcción de normas de planeamiento sobre las formas de movilidad alternativa, quiero hablar de los problemas que pueden existir para que hoy en día esos elementos no afloren con la intensidad con la que, desde mi punto de vista, deben aflorar. El primer asunto del que nos hemos despreocupado es el del poder y de las relaciones de poder. Creo que tenemos que ser un poco más incisivos. Entre el planeamiento escrito y el efectivamente realizado, está la actuación de unos señores, que son los promotores urbanísticos, con poderosísimos intereses económicos. Por tanto, no hay que ir de lilas de primavera y hay que analizar siempre esos intereses económicos, que están detrás de las formas concretas que toma la construcción de la ciudad. Y los intereses son poderosísimos. Habrá que tener poca tolerancia con ese asunto.

España ha vivido -para salir de nuestro ámbito- un proceso de invasión de las costas terrible. Ese proceso ha generado muchísima actividad económica; y ahora se ha hecho un estudio y se dice: “Esto es intolerable, hay que eliminar esa actividad urbanística de las costas”. Nos va a costar muchísimo recuperar esos espacios la leche, porque se trata de un espacio que estaba virgen. Para que vuelva a estar virgen se calcula un coste de unos 150.000 millones de obra, y otros 150.000 millones, o los que sean, de coste de destrucción. Esto es intolerable. Y se va a hacer muy previsiblemente, o se va a empezar a hacer, con los mismos alcaldes que consintieron la tropelía. Los mismos alcaldes van a cortar la cinta de la inauguración de la eliminación de este asunto. Pues bien: a esto hay que llamarlo por su nombre, no hay que andar con medias tintas. “Esto no puede ser”. Hay que decirlo y hay que mojarse. Esto es lo más difícil, pero creo que hay que generar tensión social para hacerlo, y que nos falta.

El segundo, que a mí me preocupa, y que también ha salido aquí bastante: el asunto de la perspectiva comarcal. Yo lo he intentado sacar… bueno, todo el mundo lo saca. Creo que hoy en día algunos urbanistas que dicen que las ciudades no existen, y tienen razón. Existe un conjunto de relaciones, de redes, entre lo que era el municipio tradicional más fuerte y los municipios de sus alrededores. Por tanto, si eso es lo que existe, el ámbito del planeamiento en muchos aspectos -igual no en todos, pero sí en muchos- debe desbordar el del propio municipio, y estamos tardando en hacer algo alternativo.

Tercer elemento. Para que participemos las gentes, no puede ser que hoy en día el planeamiento, cuando vas a verle sea unos tochos gigantescos, con planos todavía en blanco y negro, etc. Los sistemas de información geográfica han evolucionado radicalmente y, además, está la red. ¡Oiga, si cuando quieren hacer publicidad lo hacen perfectamente! Cuando quieren poner una cosa en 18 dimensiones la ponen. ¡Pónganos la ciudad que quieren construir en 18 dimensiones, que seguro que cuando veamos qué es lo que quieren hacer, nos daremos cuenta de qué se trata! Tenemos que exigir un cambio radical en los sistemas de información geográfico-urbanística. Si es que hoy en día, cuando quieren vender un piso, te lo ponen ahí de cine. No lo han hecho y ya te le ponen. Cuando quieren vender una dotación que van a hacer te la ponen también. Pues pongan también en funcionamiento los sistemas de información geográfico-urbanística alternativos. Igual te indica más una fotografía aérea que ninguna otra cosa de la tropelía que se quiere hacer.

Y, finalmente, si fuese arquitecto, tanto edificador como urbanista, tendría miedo porque, efectivamente, sí que hay excesivas normas. Yo preferiría menos y más claras. Ahora bien, no se puede olvidar la otra parte de la película: dan el pase de esas normas con una alegría terrible. Y a mí que den un pase ellos (los técnicos de los promotores), pues no me preocupa mucho. Lo que me preocupa es que la Administración lo dé. Por poner un ejemplo, es cierto que las evaluaciones de impacto ambiental van a complicar el planeamiento urbanístico; eso es totalmente cierto. Pero os voy a contar. He visto con cierto detalle las evaluaciones de impacto ambiental de tres áreas homogéneas: Valdechivillas, Prado-Palacio y Las Riberas. Y en la evaluación de impacto ambiental de Prado-Palacio y de Las Riberas -la ha hecho el mismo gabinete, un gabinete de León-, que tienen 170 ó 180 páginas, incluyen joyas como la siguiente: “Aspecto de evaluación ambiental. Calidad del Aire. La calidad del aire es un asunto muy complicado en las sociedades modernas, a la cual se debe prestar una atención muy importante. ¿Quién es el encargado de la calidad del aire en Castilla y León? El encargado de la calidad del aire en Castilla y León es la Administración Autonómica, la Junta de Castilla y León”. La Junta de Castilla y León ofrece en su página web los resultados de la calidad del aire por días, e incluso hay unos informes de calidad del aire anuales. Pero –se sigue diciendo textualmente en el informe- “en la página web de la Junta de Castilla y León no están los apartados de calidad del aire de Valladolid”.

Claro, no sabe que es porque Valladolid gestiona su propia red y tiene que ir a la página web del Ayuntamiento de Valladolid, lo cual tampoco es tan complicado, pero no lo sabe. ¿Cómo resolverá el asunto?: “Como hay dos municipios que están relativamente cerca, que son Medina del Campo y Dueñas, que sí que tienen estudios sobre calidad del aire, y da la casualidad de que Valladolid está en el medio, y como Medina del Campo tiene buena calidad del aire y Dueñas tiene buena calidad del aire, se supone que también Valladolid tendrá buena calidad del aire”. Esto en un estudio firmado por técnico competente y presentado entre la documentación de una evaluación de impacto ambiental. Oiga, si soy el profesional -promotor, incluso-, que ha encargado ese trabajo, al tío que lo ha elaborado le diría: “Oye, no, mira, por favor, esto no”. Pero lo que me temo es que acabará aprobándose ese área homogénea con ese estudio de calidad del aire que, en consecuencia con ese diagnóstico, acaba diciendo: “Medidas correctoras para que la calidad del aire no se deteriore en la construcción de esta área homogénea. En el proceso de urbanización habrá que regar los movimientos de tierras para que no se levante polvo asociado a este proceso de urbanización” ¿Pero qué es esto? Es labor de todos no admitirlo. Preferiría menos normas y más claras, pero hay algunas cosas por ahí, que la Administración traga, y que son increíbles.

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