Detalles del post: La princesa María Azucena en los baldíos

17.07.08


La princesa María Azucena en los baldíos
Permalink por Saravia @ 08:57:11 en Urbanismo con nombres -> Bitácora: Plaza

Apuntes de la vida diaria de la vallisoletana María Azucena Ferreruela

Azucena Ferreruela en su territorio (Foto: Jorge Sanz, El Norte de Castilla, 27 de marzo de 2007)

En un precioso artículo de El Norte de Castilla (27 de marzo de 2007), titulado "Princesa de la miseria", Jorge Sanz relataba su conversación con una mujer sorprendente. No vamos a resumir lo que contaba María Azucena al atónito periodista: mucho mejor leer el reportaje original. Pero sí recordaremos sus condiciones de vida.

[Mas:]

María Azucena vive sola. Pero no sabemos dónde estará ahora. Su territorio (provisional, inmensamente provisional) era una parcela de suelo urbanizable donde se ubicaban hasta hace unos años los Viveros Gimeno. Allí se iba a desarrollar un plan parcial (denominado precisamente “Los Viveros”), con 939 viviendas. Pero hasta que se iniciaron las obras, hace unos pocos meses, nuestra protagonista lo tomó como lugar de residencia. Allí, en una vieja caseta de obra, se protegía de la lluvia y (malamente) del frío. Su mobiliario era muy precario: “algunos viejos cacharros de cocina, una mesilla, la hamaca y cuatro trapos. Sus posesiones caben en un más que antiguo carrito de niño con el que recorre el solar en busca de un poco de leña”. Se acabó. Vive de las limosnas que obtienía en la puerta de la Catedral. Y es propietaria de una gloriosa imaginación. Suponemos que la habrán expulsado de su terreno. Porque aunque consideraba que “alguna parte tiene que ser mío, ¡vamos, digo yo!, que para eso soy princesa”, no creemos que a los propietarios de “la otra parte” de los terrenos, los propietarios legales, su convencimiento les haya parecido suficiente título.

Los terrenos baldíos tienen muy mala fama. Ya casi no cumplen ni como barbecho. Si revisamos las últimas noticias aparecidas en la prensa española donde se hace referencia a este tipo de suelos, podemos comprobar cómo no hay ni una sola donde se les considere valiosos. En Bilbao el Ayuntamiento hará una gran inversión para “sanar” (ya estamos con la insoportable metáfora médica) “un terraplén insalubre y peligroso y un par de terrenos baldíos convertidos en barrizales en invierno”. En Asturias "se están investigando los terrenos baldíos en busca de vertederos ilegales en los que particulares y empresas depositan sus escombros". Otras noticias se refieren a la posibilidad de destinarlos a algún uso productivo, o rentable (cultivo de biocombustibles -Madrid-, o de setas -Valencia-). Suelen asociarse a las ideas de suciedad, despilfarro (en el juicio del lino se dijo: "Dejar los terrenos baldíos supondría un deterioro patrimonial y conllevaría un reproche social"), peligro (“el violador de la universidad de Alcalá recorrió terrenos baldíos”), drogas, inseguridad (en la zona de Méndez Álvaro, de Madrid, los vecinos “pretendían llamar la atención del Ayuntamiento para que limpie estos terrenos baldíos que consideran focos de inseguridad”). Y a la miseria, siempre se asocian a muchísima miseria.

Y sin embargo, al menos desde el punto de vista ecológico, del ecosistema urbano, no sólo son piezas valiosas para la ciudad, sino imprescindibles. Siendo necesarias las zonas arboladas reguladas, ordenadas, los parques, la ciudad también precisa, y quizá con mayor urgencia, de áreas vacantes y baldíos, pues es en estos terrenos, y no en la Naturaleza domesticada de los parques, donde se cumple un papel ecológico de primer orden: "son las zonas de conservación de la naturaleza del mañana" (Kelcey). Los baldíos son biotopos potenciales singulares, cuya urbanización debe considerarse como "pérdida de paisaje o de zonas verdes". El retraso en la construcción de estas áreas permite su desarrollo como reservas de vegetación espontánea. Suelen ser refugio de especies amenazadas y poseen con frecuencia alta diversidad. Por eso, algunos de estos ámbitos, en estado avanzado de sucesión, cumplen un papel ecológico fundamental. Los terrenos descuidados del entorno de la ciudad, incluso algunos utilizados como vertederos, son superficies ecológicas valiosas.

Pero no sólo interesan los baldíos desde la ecología. También hace falta esa clase de terrenos desde consideraciones sociales. Y, de hecho, podríamos repetir punto por punto los criterios anteriores, hablando ahora de la gente. Hagamos el juego: Siendo necesarias las zonas residenciales reguladas, ordenadas, la ciudad también precisa, y quizá con mayor urgencia, de áreas vacantes y baldíos, pues es en estos terrenos, y no en la Sociedad domesticada de los barrios formales, donde se cumple un papel social de primer orden: son las zonas de creación de la sociedad del mañana. El retraso en la construcción de estas áreas permite su desarrollo como reservas de grupos sociales espontáneos. Suelen ser refugio de especies amenazadas y poseen con frecuencia alta diversidad. Los terrenos descuidados del entorno de la ciudad, incluso algunos utilizados como vertederos, son superficies sociales valiosas.

¿Qué impide atenuar los ritmos de ocupación, crecimiento, formalización de todo el espacio urbano? El sector de Los Viveros lleva más de 20 años definido. Finalmente se pone en marcha; pero ha cumplido un papel, que ahora pueden retomar otros ámbitos. ¿Qué impide mantener espacios aquí o allá con esa condición de provisionalidad? No proponemos, obviamente, la previsión de terrenos específicos para ser ocupados espontáneamente. Pero sí el conocimiento y el cuidado de una población que en muchos casos no quiere acudir (o al menos, no regularmente) a los centros de indigentes; y que vive en los intersticios. Nada exige, o nada debería exigir, un urbanismo férreo. La ordenación podría acomodarse según los momentos y los lugares. No pasa nada porque no todo esté completamente ordenado. Y debería actuarse, como decimos, en varios frentes (sociales, desde luego; de seguridad, limpieza, y también urbanísticos), con especial cuidado para conservar vivo el ecosistema. Cuando se ocupan espontáneamente algunos suelos o construcciones abandonadas, a veces (no siempre) se originan problemas con los vecinos, que no negamos en absoluto. No planteamos dar prioridad a los indigentes frente a los residentes.

Sólo decimos: el urbanismo, junto a otros servicios municipales, puede contribuir a aliviar o a endurecer la complicada vida de María Azucena, la princesa.

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Comentario de: juaneto [Member]
me gustaria ponerme en contacto con la persona que escribe con el nombre de Saravia, entre los dos podriamos hacer una buena labor por la mujer de la foto, ya que conozco su pasado y podriamos cambiarle la vida
URL 10.03.10 @ 23:27
Comentario de: Javier [Member]
Quiero entenderlo pero no lo entiendo, son las cuatro de la mañana, he descubierto este blog en skyscrapercity.com a las doce y desde entonces lo estoy leyendo.

He comenzado por los artículos que hacen referencia al urbanismo que a mí es lo que más me interesa y después de estar leyendo estas dos horas no tengo una idea clara del modelo de ciudad que nos plantea.

El caso de esta mujer, María Azucena, creo que es muy sintomático de lo que me desconcierta leerle. Por un lado habla de la Rondilla como un barrio donde se está actuando correctamente, y define como acertado este proceso de rehabilitación.

Sin embargo también le parece correcto el tema del "29 de Octubre" con algunos “peros”, pero en general parece que lo acepta, tal vez como mal menor, no lo sé, no lo termino de tener claro.

El caso es que ambas actuaciones, La Rondilla y 29 de Octubre, son lo mismo, o casi, y sin embargo la respuestas en ambos casos son opuestas... rehabilitación vs. derribo.

Y en ambos casos, sin embargo, desde mi punto de vista, no se resuelven los problemas principales de ambos barrios, densidad, contaminación, degradación... ni otro que a mi me parece igualmente importante que es el de integrar ambas actuaciones en un plan que incluya la ordenación de toda la zona, que ya sabemos cómo surgió de la forma que surgió y en qué condiciones.

En concreto el del 29 de Octubre es un plan sin continuidad, acaba y empieza allí mismo, no se establece un criterio temporal para ir resolviendo, a partir de esa rehabilitación, todo lo adyacente que es mucho y malo, urbanísticamente y arquitectónicamente hablando.

En Rondilla pasa lo mismo, un barrio no se recupera sólo "arreglando" fachadas y poniendo ascensores, que es verdad que hacen la vida más fácil, pero los problemas en la calle siguen siendo los mismos.

En realidad, uno lo que ve es que lo que le falta a Valladolid es una visión conjunta de ciudad, una idea de lo que se quiere hacer con esta ciudad en los próximos 30, 40 ó 50 años y definir qué es lo que queremos ser y en qué tipo de ciudad queremos vivir.

Podemos hablar es de la Ciudad de la Justicia, de las Cortes, de la gran obra que revitalice la zona Este o Norte, algo así intuyo como nuestro propio "efecto Guggenheim pucelano"... y sin embargo creo que no hay nada más importante ni que vaya a dinamizar más la zone noreste de Valladolid que la instalación del Campus Miguel Delibes

Es verdad que todavía no está perfectamente integrado en la ciudad, que la comunicación con los Santos es hoy deficiente, pero a lo mejor deberíamos tratar de sacar más rendimiento y aprovechar las sinergias a lo que hoy es el nuevo Campus y el crecimiento que tiene previsto en el futuro inmediato, y no tan inmediato, con la construcción de los nuevos edificios de investigación y de algunas facultades que ahora se trasladan, para lograr ese objetivo que a todos nos parece necesario.

Y es que no estoy muy seguro que pretender sembrar la ciudad de grandes hitos urbanos, suponga beneficios a corto y medio plazo, de hecho en Salamanca la zona del Palacio de Congresos lleva dos años rehabilitándose y todavía quedan muchos solares vacíos en los que no se ha hecho nada y construcciones de pésima calidad que ya existían antes de que llegara ese gran edificio de Navarro Baldeweg, ahí continuan impávidas al pasar del tiempo.

Tal vez, si lo que se pretende es sufragar estas obras con la caja de caudales municipal …a lo peor estamos detrayendo muchos dineros públicos para revitalizar "cuatro calles" adyacentes y nos estamos olvidando, vuelvo a repetir, de ver la ciudad en su conjunto, y después de todo no lleguemos a ver finalmente los resultados deseados.

Vuelvo a Salamanca que es mi ciudad y creo que puedo hablar con algo más de criterio, el Palacio de Congresos desde mi punto de vista no tuvo demasiado que ver en la recuperación del Centro Histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, el casco histórico finalmente se rehabilitó con la recuperación de Edificios por parte de la Universidad y por un plan integral que llegó después de la designación del año 89.

El caso de Bilbao es verdad que fue distinto y funcionó no sólo por el propio edificio, sino por la idea de querer transformar una ciudad que había sufrido durante 40 años todo lo que fue el “urbanismo franquista militante”, que lo mismo te hacía una barriada en Valladolid, que en Bilbao, pero eso sí, siempre la misma, el mismo esquema… esto es lo que me parece que hay que cambiar en Valladolid, y eso no se consigue sólo con un Palacio de Congresos o un Parador de Turismo o una Ciudad de la Justicia, es posible incluso todo se pueda estropear aún más si la especulación urbanística quiere ejercer su derecho de pernada… que querrá.

Finalmente quería volver de nuevo al Campus y a lo que lo rodea, y fijarme en Los Viveros que será la primera actuación integral que se haga en la zona de la Universidad y parece que puede ser una buena zona en cuanto que es relativamente céntrica y está dentro de un espacio donde apenas hay vivienda de calidad, hablo de los estándares que una familia media busca hoy en día, y me parece que el Campus Miguel Delibes será el verdadero motor de la transformación de esa zona en los próximos años por que la Universidad traerá consigo esa demanda de vivienda en la zona y que en el futuro zonas como Barrio España, más kinki, o San Pedro Regalado, más humilde, también se podrían beneficiar de procesos de rehabilitación que fuesen recuperando poco a poco también esa zona Norte de la ciudad.

Esto no tiene por que implicar la "desaparición del ecosistema", es evidente que se producirán cambios, porque todo cambia y las ciudades están en continua transformación, pero si el Ayuntamiento no decide tirar todo San Pedro Regalado para hacer bloques de 5 plantas con la misma densidad y tipología que en 28 de Octubre, y se respeta la estructura física y urbana de los barrios de Belén, España y San Pedro Regalado, crucemos los dedos, el ecosistema no cambiará en esencia aunque lleguen nuevos pobladores que reformen las viviendas existentes, otros permanecerán y la ciudad seguirá su curso y no pasará nada más y María, si todo esto se hace bien, y los Servicios Sociales aún existen y trabajan podrá integrarse, si así lo quiere, con el resto de los nuevos pobladores de Viveros o de los Santos.
URL 21.07.10 @ 04:24
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