Detalles del post: Una pradera alta

27.08.08


Una pradera alta
Permalink por Saravia @ 21:23:22 en Valladolid -> Bitácora: Plaza

Algunos bocetos para el centro de Valladolid, junto al ferrocarril

El campo de Valladolid, cerca de Renedo (imagen de Valle de Olid, en skyscrapercity.com)

Umberto Saba escribió: “Volverán a este barrio, o a otro como éste, los días en flor”. No hablaba de Valladolid, sino de Trieste. Pero ¿por qué no ha de servir ese deseo también para esta ciudad? ¿Por qué no pensar en un espacio más atractivo, más amable -en nuestra opinión, por supuesto-, un espacio más vivo en el centro de Valladolid, junto a las vías? ¿Por qué conformarnos con la propuesta del equipo de Rogers, que no convence a nadie? Aprovechémosla, recojamos su trama, los parques lineales y la espina verde; y algunos elementos estructurantes, pero modifiquemos otras de las propuestas planteadas. Cambiemos, sobre todo, ese tono tan poco cálido de que está impregnada y démosla, si nos es posible, más vida, más calor, más cercanía. Parafraseando a Luis García Montero, ¿quién quiere un espacio de traje y corbata si se puede tener un paisaje urbano de vaqueros? ¿Qué impide plantear la construcción de una pradera alta, limpia y verde como el de la fotografía, sobre las cubiertas planas de los edificios de los nuevos barrios, conectadas por puentes y pasarelas, para andar y estar allí algo más cerca de las estrellas? ¿Qué lo impide?

[Mas:]

Nos gustaría apuntar algunos trazos para formar un espacio algo distinto al que nos proponen. Los expondremos en desorden, amontonados. Aprovechando mucho de lo que se ha presentado: lo que está bien resuelto, es atractivo e interesante. Que es mucho. Pero, como decíamos, modificando otras cosas y sobre todo dándole otro tono general, otro sentido. Porque, no nos engañemos, lo que sugerimos es debatir sobre valores urbanos. Pues no todo el urbanismo es igual. Ni mucho menos. La ciudad que queremos proponer (o por mejor decir, el área central, la afectada por el Plan Rogers y sus proximidades) debería estudiarse en el contexto urbano y metropolitano, y habría que plantearla de modo que derivase de un proceso participativo amplio, organizado, estructurado, creíble. De manera que no sería posible saber ahora hacia dónde apuntaría. Pero sí se pueden sugerir formas, soluciones parciales, detalles, y también propuestas estructurales. Lo que viene a continuación, por tanto, son sólo sugerencias.

Por ejemplo, la de promover en esa zona una red peatonal completa, prioritaria, amplia, ancha y aireada, que devuelva la calidad de andar. Una red potente de caminos amplios y arbolados. Para entendernos, podemos decir que habría de verse en la fotografía aérea, tal como ahora se ven las rondas (continuas, anchas, sin ningún corte). Pues igual: recorridos continuos, anchos, sin ningún corte. Consiguiendo, entre otras cosas, que esa "espina verde" propuesta por Rogers y que tanto nos gusta no se interrumpiese en la zona central, en el área de la estación, que es precisamente uno de los ámbitos donde es más necesaria. Y desplegándola también hasta su salida hacia el campo, tanto por el norte y por el sur. ¿No sería mucho más agradable que se prolongase hacia los caminos rurales? Creemos que estaría bien que en esa red de calles se formase un tapiz de luz y sombra, con áreas luminosas y otras umbrías. Pero estas últimas intensamente umbrías, como las del paseo de Zorrilla (en las Mercedes). Es un asunto quizá menor, pero esos ámbitos son tan agradables que deberían conseguirse. Y ¿por qué no plantear algunos de los nuevos espacios como "barrios sin coches"? ¿No estaría bien tranquilizarlos, pacificarlos? Quedarían espacios lentos y seguros, donde la gente mayor podría pasear tranquila y los niños jugar seguros. ¿Y por qué no plantear también cruces “desnudos” en lugares bien estudiados, favoreciendo la integración de tráficos?

Y no se diga que luego, más adelante, podrán incorporarse, si conviene, todas estas cuestiones. No. El asunto es bien distinto: ¿por qué no se proponen ahora, si realmente se quieren plantear? Pero sigamos. También habría, desde luego, algunos "dulces caminos de tierra" en varias calles, tal como se constituyen muchos de los paseos de los parques. Y se formaría alguna plaza de reunión, de contraste con el callejero, que podría pensarse (nosotros la concebimos así, qué le vamos a hacer) "de vocación campesina", como un retal del viejo campo que allí hubo no hace mucho y ahora, virtualmente, se recuperaría. Pensamos también, cómo no, en reservar un amplio espacio para el parque de las Delicias, tantas veces reclamado por los vecinos. ¿Tanto cuesta plantearlo? Nos imaginamos que la trama hasta ahora propuesta se podría cruzar con algunas bandas verdes más, también en las direcciones perpendiculares, de forma que se dividiese el espacio en "unidades de identidad" bien diferenciadas (como sugiere Susana). Procurando siempre, en todo el ámbito, con la ayuda de los árboles y el diseño urbano, crear lugares frescos que arranquen sombras al sol. Con muchos soportales. ¿Qué impide plantearlos ya, desde el diseño general? ¿Es que no interesan?

Pensamos también en la previsión de un "ámbito contra el olvido" (nos gusta esa expresión). En torno, por ejemplo, al viejo depósito de máquinas, que podría quedar consolidado como ruina, entre la maleza (una fronda de aspecto salvaje, pero cuidada, nadie se asuste). Habría algunas calles tranquilas, verdes, con hiedra en las paredes. Se dispondrían "estanques de retención" para recoger las aguas del drenaje natural, propios de la regeneración urbano ecológica que dominaría el diseño urbano. Unos estanques, por cierto, donde poderse mojar los pies en verano. También convendría, creemos, cuidar algunos significados que pueden aportar o sugerir las calles y las casas. En la nueva estación, por ejemplo, habría que conseguir la creación de un espacio central que se leyese fácilmente por todos como ámbito de bienvenida. Abierto hacia la ciudad, y punto de confluencia de quien llega a esa zona a pie, en autobús, en bici o en coche. ¿Por qué no ha de figurar este objetivo en el proyecto que se apruebe ahora?

Habría que tender a caracterizar esta zona como el centro del mundo: ¿no son así todas las ciudades, cualquier ciudad? ¿No es el centro del mundo cualquier barrio que se precie de tener vitalidad? Y no tiene por qué verse esa intención como retórica. Allí se plantarían árboles de todas las clases y de todos los países, bien distribuidos: árboles del cielo, del clavo y del coral; pinos, cipreses, secuoyas, cocoteros, chopos y eucaliptos; frondosas, bonsáis, conñiferas y frutales. Todos. Allí todos. Con calles representativas de otras culturas. Y con algún gesto urbanístico, o una serie de ellos, que pudieran leerse como símbolos de los valores que se quieren representar. (Pero sin ñoñerías, por favor). No necesariamente habrían de hacerse edificios en altura. Es más: mejor que estos "emblemas" no fuesen edificios altos, propios de otro estilo urbano que no defendemos aquí, en absoluto. También se buscarían continuidades y diálogos con las casas de enfrente (en Farnesio, por ejemplo, los nuevos edificios tendrían algo que ver con los preexistentes, en la otra acera, que desde aquí se aprecian, se valoran. Y lo mismo en Argales o en las demás zonas de borde). Dando prioridad a los espacios de encuentro entre lo nuevo y lo antiguo. Formando espacios coherentes en los intersticios.

Por cierto: toda la zona habría de tener bastante menos densidad de la que se ha propuesto. Pues no se trata únicamente de que esté bien o mal el que haya más o menos viviendas. Es que nos gusta que el Ayuntamiento cumpla las leyes, y que además parezca que lo hace con ganas: por higiene democrática. Habrían de diseñarse aperturas hacia el polígono de Argales, y prever el desarrollo futuro de ese ámbito industrial, para actuar en consecuencia. También se buscarían pequeñas historias en la historia general de los Talleres de Renfe, que serían acogidas como argumentos de diseño. ¿No forman parte esos pequeños relatos o anécdotas de la historia urbana de todos nosotros? Habría que ser cuidadoso por constituir un espacio urbano amable, un ambiente acogedor. De colores cálidos: ¿por qué no han de regularse los colores? Un ámbito de luz tenue en la noche, para no contaminar la visión de las estrellas sobre las casas. Con bancos y fuentes de beber. Previendo en algunas esquinas la disposición de cafés o heladerías. Pues ¿quién ha dicho que no se pueden distribuir los cafés desde el urbanismo? Cuidando de esas pequeñas cosas y de otras semejantes que marcan la diferencia. E integrando, necesariamente, algunos usos productivos entre las zonas residenciales. ¿Por qué sólo hay que considerar para esta zona la residencia y el terciario?

Nos gusta además la mezcla de usos. Nos agrada que haya centros productivos entre zonas las viviendas. Y, por cierto, habría que promover en esta zona el desarrollo de nuevas formas de vivienda. Parte de ellas autoconstruidas (¿por qué no?), sobre "soportes" estructurales previamente levantados. Téngase en cuenta que esa investigación tipológica puede estimularse desde el urbanismo. Y que también se intentaría aplicar un urbanismo social, mezclando, por ejemplo, distintas clases de vivienda en cada manzana, en cada calle. Y no hablamos únicamente de intercalar viviendas libres y viviendas protegidas. Pues también nos referimos a la necesidad de que se promoviesen viviendas en esta zona para ese estrato de la población que no puede acceder a las protegidas, pero que igualmente queda fuera de las sociales: ahí está, en esa franja, el más intenso problema de la vivienda. Proponemos realizar aquí lo que hemos dado en llamar "un urbanismo con nombres": pendiente de los casos concretos, con nombres y apellidos, que pueden verse afectados negativamente con la nueva ordenación.

Por supuesto, habría que hablar de financiación y de gestión. Pero eso no impide que también pensemos en incorporar el denominado "de género" (es cultura, es la cultura urbana que nos gustaría promocionar). La financiación nunca puede obligar a hacer un urbanismo ondeseable: eso es algo evidente. Habría que cuidar la seguridad de la población más vulnerable, estudiando recorridos y estancias. Sería también un urbanismo austero en el consumo de materiales, de energía y agua (¿puede pensarse otra cosa?). Y se conseguiría un espacio flexible, que no tendría por qué llenarse en pocos años; sino que se iría completando por piezas, en función del ritmo de sustitución de otras áreas centrales de la ciudad. Quedarían, por tanto, algunas áreas blancas, baldíos urbanos que ya se llenarían en el futuro, cuando hiciese falta. Un espacio en el que no tendrían por qué concretarse en exceso las ordenanzas. Quizá bastase con regular los volúmenes máximos de los nuevos edificios, y los elementos del diseño urbano críticos, enunciados antes; pero dejando libertad para todo lo demás: confiando el resto a la cortesía.

También pensamos que podría preverse que alguno de los equipamientos (si no todos) se diseñase con vocación de universalidad, ya que los derechos a los que aluden son igualmente universales. E igualmente deberían preverse "equipamientos básicos", centros de información claramente identificables y dirigidos especialmente a la población que más los necesita. Se intentaría dar vitalidad a la zona por medio de la agrupación de los comercios en líneas críticas del movimiento, y no con nuevos centros comerciales: ya tenemos bastantes. Las instalaciones de ocio se agregarían en torno a espacios públicos intermedios abiertos a todos. Y habría de pensarse la estación con su espacio de bienvenida, como dijimos, pero valorando además la dimensión poética de los viajes, las llegadas y las salidas, los adioses: esa dimensión no puede perderse.

Pero nos gustaría acabar como empezamos: pensando en la posibilidad de crear una serie de terrazas jardín interconectadas. Cubiertas verdes a la misma altura, mutuamente enlazadas. La creación de un mundo habitable sobre las casas, una inmensa pradera sólo interrumpida por los huecos de las calles, los patios y las plazas. Pero recorrible a pie. Accesible desde la calle y desde los edificios, y también mediante ascensores urbanos. Una pradera en la que habría miradores sobre la ciudad, estratégicamente situados. Y que estaría cruzada por mil puentes entre unos y otros edificios. Una terrazas, en fin, para grabar nuevamente el viejo Get Back. Get back, regresa. Pues ya lo dijimos antes: regresarán a estos barrios, necesariamente, los días en flor.

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