Detalles del post: Un punto ciego

02.01.09


Un punto ciego
Permalink por Saravia @ 15:32:09 en Valladolid -> Bitácora: Plaza

Análisis de los argumentos utilizados para decidir la localización de la Ciudad de la Justicia de Valladolid

Reunión del 20 de octubre de 2008 para decidir la unicación de la Ciudad de la Justicia de Valladolid (Foto de Ical, publicada en eldiadevalladolid.com).

Dejando a un lado que la denominación “Ciudad de la Justicia” recuerda demasiado a todas aquellas “ciudades de” que proliferaron en el Valladolid de los años 40 (la misma expresión “Ciudad de” es exageradamente franquista), como la “Ciudad del Deporte”, que se inició en torno al antiguo campo de fútbol José Zorrilla; la “Ciudad Universitaria” situada en la zona de los seminarios (el mismo Seminario Mayor se proyectó para Colegio Mayor Universitario); la “Ciudad Militar”, que se organizaba en torno al Cuartel de San Quintín, y algunas otras. Aparte –decimos- del aroma franquista de esas piezas urbanas, lo cierto es que los argumentos que se vienen manejando para decidir su emplazamiento están demasiado desordenados como para poder decidir sensatamente. Y el buen orden de los argumentos es fundamental para garantizar una decisión adecuada.

[Mas:]

Orden de aparición

Por lo que hemos leído es a principios de 2005 cuando se empieza a hablar de la conveniencia de unificar los juzgados de Valladolid (ahora son 32, a los que habría que sumar la Audiencia, la Fiscalía y el Instituto de Medicina Legal), que se encuentran repartidos en cinco sedes (en calles Angustias, San José, García Morato, San Juan de Dios y plaza del Rosarillo). Se trataría de “acabar con la dispersión judicial”. Es curioso que surja esta idea cuando también se están construyendo equipamientos semejantes en muchísimos lugares (no sólo Madrid o Barcelona: también en Vila-Real o Torrent, por ejemplo). ¿Hasta qué punto responde a una moda? Lo cierto es que no sería una unificación completa, pues desde el principio se plantea que las dos salas del Tribunal Superior de Justicia se queden en el “emblemático Palacio de Justicia” (emblemático Palacio de Justicia: qué cosas hay que leer).

Por supuesto, debe tratarse de una actuación “con visión de futuro”. Y teniendo en cuenta la impresión de que van a seguir creándose juzgados sin parar, las necesidades han de ser enormes. ¿Qué superficie hará falta? El Subdelegado del Gobierno en Valladolid, Cecilio Vadillo, ha dicho que entre el 2005 y el 2008 se crearon en la ciudad seis juzgados nuevos, y que para 2009 está previsto poner en marcha el de Instrucción nº 7 y el Juzgado Mercantil (aún contando este último con el sorprendente rechazo de los propios jueces). Además de los nuevos Penal nº 4 y de lo Contencioso-administrativo nº 3. En definitiva, muchos juzgados. Por su parte los colegios de abogados y procuradores también desean tener una "inmediatez física" con la Ciudad de la Justicia.

En un primer momento se hablaba de crear un “Campus de la Justicia”, como en Madrid. Y era un proyecto de la misma Administración de Justicia. Los jueces de Valladolid propusieron, por por boca del decano Carranza, financiarlo con la venta de las parcelas e inmuebles que hasta ahora albergan esas mismas sedes judiciales, si bien manteniendo al margen, como hemos dicho, el Palacio de Justicia de las Angustias (para el Tribunal Superior). Se sabía que iba a ser un proyecto a largo plazo. A principios de 2006, el presidente de la Audiencia Provincial, Feliciano Trebolle, consideraba que “El Campus de la Justicia no será una realidad antes de ocho años”.

A mediados de 2007 entra en escena el Ayuntamiento de Valladolid, y ofrece al Ministerio de Justicia algunas parcelas dotacionales para agrupar sus sedes (en Los Santos y junto a Girón). Pero hasta ese momento ya se había venido negociando con los propietarios del antiguo Colegio de El Salvador, situado en la plaza de San Pablo (y muy próximo, por tanto, a los actuales juzgados de la calle de las Angustias), sin haber llegado a un acuerdo en el precio. El Partido Socialista también entra por esas fechas en el debate y reclama que “se haga todo lo posible” para que sea esa parcela de El Salvador la sede del nuevo edificio de Justicia, aunque también sugieren como adecuada la parcela dotacional de Los Viveros.

Entretanto, en julio de 2007, se ofrece una nueva parcela en el ámbito de Valdechivillas, por los promotores del plan parcial (Urbespacios). Y a finales de año son una serie de asociaciones de vecinos y la Federación Antonio Machado (muy activa, como siempre) quienes se movilizan sobre este tema. Piden que se instale en el este de la ciudad: “Catorce asociaciones de vecinos reclaman la Ciudad de la Justicia en la zona este”. Envían varias cartas (una de ellas, al presidente del Gobierno) y llevan a cabo algunas movilizaciones (“La Pilarica también existe”). Poco después, en febrero de 2008, Izquierda Unida propone que “se instale, en primer lugar, en el Colegio del Salvador, como lugar más idóneo y de consenso”; y sólo “si esta ubicación fuera imposible, se realizasen las actuaciones necesarias para que su ubicación se instale en los terrenos de la Zona Nordeste de la ciudad, junto a los barrios actuales”.

En abril la judicatura maneja una nueva opción: “Un inmueble céntrico, ubicado a cinco minutos andando del Palacio de Justicia” actual. Se trata del “patio del Convento de Santa Catalina, propiedad de las Madres Dominicas y que se ubica entre las calles Santo Domingo de Guzmán y San Quirce”. Unos meses después, en octubre, hace unas declaraciones el decano de los abogados, quien entiende que "esta nueva infraestructura" no tiene que servir para “potenciar el desarrollo de unas u otras zonas de la ciudad” ni para “corregir un desequilibrio urbanístico”. Por último, en ese mismo mes de octubre se convoca una reunión “a cinco bandas” para resolver el emplazamiento, que se salda con el único compromiso por parte del Gobierno de elegirlo "lo antes posible".

En la prensa se dice entonces que la opción por la parcela junto a Girón es “la más golosa”. Pero lo cierto es que desde el principio no se ha dejado de hacer quinielas. Se dice que el PSOE, después de reunirse con el presidente de la Audiencia, el representante del CGPJ y el Colegio de Abogados “acepta la parcela de Girón como futura sede del Campus judicial”. Y todo esto con el fondo de la transferencia de la Justicia a la Junta de Castilla y León. La Consejera de Hacienda critica a finales de diciembre de 2008 la oferta del Ministerio de Justicia en las transferencias, y declara que “sólo construir la Ciudad de la Justicia de Valladolid podría implicar una inversión cercana a los 20 millones". Pero otras fuentes evalúan ese coste entre los 12 y 15 millones de euros.

Breve análisis de los argumentos

Vista la evolución del asunto, ordenemos ahora los argumentos que se han ido aportando y los criterios de evaluación manejados para defender una u otra opción. Si no nos equivocamos son únicamente seis. O siete, como luego veremos, porque hay otro que se da por supuesto, sin que en absoluto sea tan evidente. Se viene hablando de la proximidad al centro urbano, del posible aprovechamiento de edificios existentes, del coste del suelo, del reequilibrio de la ciudad, del tiempo de gestión y del acceso rodado y los aparcamientos.

1º. Proximidad al centro urbano. Se considera positiva, sin discusión. Se valoran en este sentido especialmente los solares del Salvador y de las Catalinas (este último se ve como “un inmueble céntrico, ubicado a cinco minutos andando del Palacio de Justicia”), y se rechaza el de Valdechivillas. Para las demás parcelas se mide su distancia a ese indefinido centro urbano (por ejemplo, se dice que la parcela de Viveros es más céntrica que la de Villa del Prado). Pero, atención, ¿no se trata de un equipamiento de nivel supramunicipal? ¿Por qué valorarlo únicamente desde la perspectiva local? Además se da por hecho que el centro urbano es el espacio más accesible a todos, ciudadanos y trabajadores, y que en consecuencia será preferible cualquier equipamiento que pueda resolverse en él, mejor que en cualquier barrio. Lo cual, además de tratarse de un argumento centralista, supone una excesiva simplificación.

2º. Posible aprovechamiento de edificios existentes. Este es, en nuestra opinión, un argumento de peso. Fundamental. Lo nuevo siempre tiene ventajas propias, entre las que no es menor su propio “valor de novedad” (ese brillo de lo novedoso, cuando todo funciona y es actual). Pero el intento de aprovechar lo existente es, desde consideraciones de sostenibilidad, muy plausible. Es más: desde esta perspectiva podríamos encontrar, incluso en la misma zona de San Pablo, otros edificios que podrían servir. Por ejemplo: ¿Se ha pensado en la posibilidad de reutilizar el Hospital del Río Hortega y sus espacios anejos? ¿Y qué tal aprovechar el antiguo Palacio Real, previo convenio con Defensa? (Y hay bastantes posibilidades más, desde luego).

3º. Coste del suelo. Un argumento que suele ser incontestable. Mejor el menor coste, desde luego. Pero hay que tener en cuenta que la legislación urbanística se ha diseñado precisamente para que este "factor coste" incida lo menos posible en la ordenación urbana; se ha elaborado para facilitar la intervención pública en los terrenos que sean más favorables. Y es quien tiene la definición del plan general en sus manos quien mejor puede organizar las cosas para disponer de suelos céntricos sin un impacto económico relevante. La parcela de El Salvador es de propiedad privada, pero está calificada como dotacional. Sin embargo, sus propietarios han pedido 30 millones de euros. Pero ¿qué se han creído? Según denunció Soraya Rodríguez (en el programa “Más madera” de Canal 4) esa desmesura venía alentada desde la propia Junta y el Ayuntamiento; pues se basaba en considerar que en el solar podría construirse un hotel de 5 estrellas (Hotel San Pablo se llamaría): algo que no permite el plan general, pero que sin embargo la Junta parecía ver bien, ya que incluso había concedido una subvención a ese mismo proyecto hotelero prohibido por el planeamiento general.

Por su parte el presidente de la Diputación reclama entre 4 y 5 millones de euros por su parcela. Y el alcalde de la ciudad espera conseguir, a cambio de cualquiera de sus dos parcelas (Viveros o Girón), el edificio que alberga ahora los Juzgados, en la calle Angustias: “No vamos a dar gratis, a regalar, una parcela de 25.000 m2, porque no olviden que el Ayuntamiento no tiene ninguna obligación de ceder nada a nadie”. (Sin comentarios). La parcela de las Catalinas "se resolvería a través de un acuerdo con una institución pública", que no se ha especificado (lo dijo Trebolle a la prensa, enigmáticamente, el 9 de septiembre último; y lo cierto es que huele a "ingeniería urbanística"). También se ha hablado de posibles acuerdos entre instituciones, pero limitados a las parcelas comentadas; si bien la Universidad, por ejemplo, también dispone de parcelas vacantes en el campus Miguel Delibes, que podrían incluso añadirse y completar las opciones de Los Santos-Pilarica o Viveros, si hiciese falta. Y hay muchas otras posibilidades que no se han barajado.

Sin embargo, según explicó Trebolle (El Norte de Castilla, 9 de septiembre de 2008), “en Madrid se han plantado en la franja de los 12 a los 15 millones de euros -cantidad que se destinaría a la obras de construcción del nuevo inmueble, pero no daría para la compra de solares o edificios. Por lo cual se descarta la opción de El Salvador”.

4º. Reequilibrio de la ciudad. Se trata de otro argumento fuerte. Muy fuerte. Hacer ciudad es equilibrar el interés y el valor de sus distintas zonas. Corregir las tendencias de elitización para favorecer las áreas menos atractivas. Y aprovechar la instalación de los equipamientos públicos con ese propósito es una fórmula antiquísima, muy utilizada y de notables resultados. En Valladolid, por ejemplo, así se ha hecho con el emplazamiento del nuevo hospital. Un equipamiento que se propuso desde los primeros meses de redacción del Plan General aprobado definitivamente en 1998 (ver la página 143 del libro Actualización del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid, 1993. Documento de Avance, Ayuntamiento de Valladolid, 1993: “Dos grandes equipamientos de nivel ciudad buscan su localización más adecuada". Uno de ellos era precisamente el nuevo hospital, que "por equilibrio respecto a los hospitales existentes” se proponía situarlo en el ámbito de Zambrana, donde finalmente se ha construido). Según recordaban una serie de Asociaciones de Vecinos en marzo de 2008 “las sedes administrativas, los museos, grandes centros culturales y de ocio y las grandes dotaciones y equipamientos se planean y construyen siempre en la misma zona de la ciudad, mientras los barrios situados a orillas del Esgueva soportan la mayor concentración de cargas sociales”. Sin embargo, Sanz Lomana, decano (en esa fecha) de los abogados de Valladolid, declaró (10-10-08): “Lo que no se puede es querer que ahora nos vayamos a Los Viveros bajo esa pretensión de volver a equilibrar la ciudad”. No explicó por qué no se puede considerar ese objetivo.

5º. Tiempo de gestión. Se trata de un argumento más endeble. Pues, salvo supuestos excesivamente verdes, hay formas legales de agilizar los trámites cuando se trata de una dotación pública. Incluso aunque dependan del desarrollo de un plan parcial, como en el caso de Valdechivillas. De todas las parcelas consideradas las que necesitan algún tipo de actuación intermedia son las de Valdechivillas, las Catalinas y, si hubiese que modificar su situación urbanística, El Salvador. Todas las demás están (creemos) disponibles ya.

6º. Acceso rodado y aparcamientos. El de la accesibilidad es un argumento también básico, desde luego. Pero no nos equivoquemos: la accesibilidad rodada es sólo una de las posibles de acceder, no la única y ni siquiera la principal. Coordinar el nuevo equipamiento con una buena dotación de transporte público es fundamental. Según el Delegado del Gobierno "la idea es que la decisión sobre la ubicación del Campus la tomen los arquitectos del Ministerio antes del final del año 2008, pero siguiendo criterios `puramente técnicos´, es decir, atendiendo a la superficie, a los accesos que tienen las parcelas, a la posibilidad de que se instalen allí los colegios de procuradores y abogados…" Mucho cuidado con esa evaluación "puramente técnica", que suele estar sembrada de prejuicios (técnicos, por supuesto).

Un argumento oculto, no explicado ni debatido

También se han apuntado algunos argumentos más, pero con menos insistencia. Como el de considerar los efectos que de una u otra decisión se derivasen en otras zonas no elegidas. Y así la Asociación Familiar de la Rondilla considera que sería un error sacar los Juzgados de la zona centro, “pues supondría despoblar a esta zona de servicios”. Y también debería considerarse cómo afectaría la decisión adoptada a la ordenación general de la ciudad, al utilizarse con ese destino algunas parcelas que no estaban previstas para tal uso, como las de Viveros o Girón (que se pensaron como “centros integrados de equipamiento”), o la de Villa del Prado (en una “cuña verde”).

Pero por encima de todas hay una decisión, al parecer ya tomada (desde el primer momento), que sin embargo no está nada clara: ¿Quién ha dicho que todo debe ir junto? ¿No puede resolverse, por ejemplo, en dos o más parcelas? Ahora que se está informatizando toda la administración, ahora que precisamente una de las principales reivindicaciones sobre la modernización de la justicia tiene que ver con la interconexión de los registros informáticos de todos los juzgados, ¿precisamente ahora tienen que estar todos los juzgados juntitos, en una misma parcela? ¿De qué va esto? ¿No responde este propósito a impulsos irracionales, de imagen corporativa? ¿A qué viene montar estas nuevas ciudadelas, que no ciudades, dentro de la ciudad? Este es el punto ciego del asunto, que no se discute y sin embargo trastorna decisivamente la decisión sobre el emplazamiento de las parcelas necesarias. Si el objetivo no fuese levantar esa nueva ciudadela de la justicia, sino simplemente encontrar buenas parcelas para construir los nuevos edificios necesarios (o modernizar otros existentes), las cosas se simplificarían de forma más que notable.

Porque, ¿cuál es el tamaño necesario? La parcela del Salvador siempre se ha considerado de tamaño suficiente. Pero la de Los Santos-Pilarica muy pronto se ha quedado fuera por ser demasiado pequeña. ¿Pequeña, para qué? En Villa del Prado, de la que se dijo que “habría capacidad para albergar entre 60 y 70 unidades judiciales” (24 de enero de 2008, El Día de Valladolid), tampoco parece haber suoerficie suficiente; pues sólo cuenta con unos 3000-4000 m2 edificables, aunque sobre ellos puedan levantarse varias plantas. En consecuencia esta parcela “se autodescarta sola porque no está dentro de características mínimas que marca el Ministerio” (Óscar Puente). ¿Qué características son esas? La parcela de Girón tiene una superficie de 24.600 m2. Y la de los Viveros, algo menor, tiene una edificabilidad de 35.000 m2. La de las Catalinas llega a los 22.500 m2. Y de la de Valdechivillas se desconoce su tamaño, pero será seguramente de ese mismo orden. Por otra parte conviene recordar que las edificabilidades, las alturas y los usos que puedan plantearse en esas parcelas se determinan en el plan general, y pueden modificarse con cierta facilidad, especialmente para un tema como el que comentamos. ¿No se acuerdan del Valladolid-Arena? Pero volvamos a lo anterior: ¿realmente se necesita concentrar todo en una sola parcela?

Suele admitirse que sean los propios organismos que van a usar las nuevas instalaciones quienes establezcan el “programa de necesidades”. En el programa del nuevo hospital intervinieron médicos, sin duda. Pero ni los médicos ni las enfermeras o auxiliares intervinieron en la decisión de localización. Los abogados, sin embargo, parece que no se resignan a esa pasividad frente a los responsables urbanísticos. Por un lado llama la atención el enorme protagonismo del presidente de la Audiencia de Valladolid, señor Trebolle, que ha ido mucho más allá de fijar el “programa de necesidades”. Pero tampoco se ha mantenido al margen el Colegio de Abogados (el anterior decano; el nuevo parece mucho más prudente), que dejó claro su rechazo a “esa pretensión de volver a equilibrar la ciudad”. Pero, insistimos, ¿quién ha establecido que todo deba ir junto?

Poco hemos encontrado. El 19 de febrero de 2006 Trebolle aseguró “que la dispersión de juzgados perjudica al servicio”, pero no lo explicó. Y en el artículo editorial de la revista Abogados de Valladolid, titulado “Dispersión de sedes”, se daba por hecho como algo evidente que tal difusión es muy negativa. “Cuando hace unos meses se dijo que, a la carretera de Madrid, irían los juzgados de lo social, la conmoción agitó levemente (…) el siempre sereno mundo local del foro (…). La victoria acompañó la lucha. Los juzgados no fueron desplazados a la carretera de Madrid (…). En realidad, no tiene demasiada importancia que sean unos u otros los desplazados. Lo importante es que haya desplazados. A estas alturas del progreso castellano y leonés, carece de justificación que Valladolid no tenga una ciudad, o campo, nos da igual, de la justicia”. Pues la verdad es que seguimos sin saber por qué ha de ser así.

En la reunión multipartita del 20 de octubre de 2008, donde participaron, además del citado Trebolle, dos representantes del Gobierno (el Delegado en Castilla y León, Alejo; y el Subdelegado en Valladolid, Vadillo); el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Concepción; el presidente de la Diputación, Ruiz Medrano; el alcalde de la ciudad, León; el consejero de Interior y Justicia de la Junta, Fernández Mañueco; y el representante en Valladolid del Consejo General del Poder Judicial, Fonseca; ninguno puso en cuestión la necesidad de agrupamiento. Qué raro. Ya sabemos que al Banco Santander o al BBVA les gusta hacer sus propias ciudades. Pero pensábamos que en lo público sería diferente. Mas no. Vana ilusión. La Ciudad de la Justicia es, al parecer, “un 'sueño' ansiado desde hace años por los jueces” (El Norte, 16 de febrero de 2005). Qué cosas sueñan los jueces.

Así las cosas, y ya puestos, ¿por qué no plantear otras ciudades? ¿Qué tal una Ciudad de la Salud, como en Salamanca? Por supuesto, también una Ciudad Universitaria. Y una Ciudad de la Prensa Local. Una Ciudad de Dios, con todas las iglesias y mezquitas juntas, para compartir éxtasis. ¿Y cómo no pensar en reunir todas las sedes de la Junta de Castilla y León, las Consejerías, las Cortes, y la Delegación del Gobierno? ¿Y una Ciudad de Promotores y Constructores? ¿Y qué tal una Ciudad del Tenis de Mesa, donde todos, jugadores, directivos y público –cabrían todos- compartiesen experiencias y opiniones en una misma parcela? Finalmente Valladolid en el siglo XXI. O en el siglo XI. O en los años 40.

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