Detalles del post: La ciudad de los estúpidos

29.05.09


La ciudad de los estúpidos
Permalink por Saravia @ 23:34:09 en Lugares imaginarios -> Bitácora: Mundos

Una interesantísima jornada en la ciudad-república de Schilda

Laurel y Hardy con un caballo y un piano en un fotograma de The Music Box, 1932 (imagen procedente de riroads.com/humor).

Localización: La ciudad de Schilda está situada en Europa, posiblemente en Baviera, aunque hay informaciones contradictorias sobre el lugar exacto de su emplazamiento. Descripción: Era una ciudad agradable, pero fue destruida completamente por un incendio tremendo. Hubo que reconstruirla por completo, y se comenzó por el ayuntamiento al que dieron forma de pirámide, aunque sin techo y sin ventanas. Se levantaron numerosos museos (igualmente sin ventanas), por lo que se denomina “ciudad de las artes”, si bien todos están vacíos y tampoco se expone nada en ellos. Cuenta con muchas tabernas, que poseen la particularidad de ser estrechísimas. Y escuelas con altas torres. En lo alto de algunas construcciones se ha dispuesto un enorme fuelle para apagar posibles incendios. De las iglesias sólo se han levantado los campanarios. Y hay urinarios públicos por todas partes. Es una ciudad extraña, que no tiene viviendas. En la actualidad se están construyendo las carreteras de acceso, las calles, los canales y las viviendas, aunque el caos es tan considerable que se ha hecho necesario demoler buena parte de lo edificado hasta ahora. Informador: Muchos escritores han explicado, desde el siglo XVI, su historia. Uno de los últimos, el autor de libros infantiles Erich Kästner, en Las gentes de Schilda (Madrid, Altea, 1985). Tema: La estupidez.

[Mas:]

Argumento. Ciertamente, la forma de la ciudad tiene explicación. Hace tiempo vivió en ella una generación de sabios tan sabios que fueron reclamados desde todos los lugares de la tierra. Al irse todos los hombres (esos sabios tan sabios eran los chicos), las mujeres decidieron buscarse otras parejas… y los listos tan listos regresaron rápidamente. Decidieron que para evitar volver a ser reclamados desde otros países, se comportarían como si fuesen estúpidos. Y lo lograron a base de bien. La estupidez fingida afectó de lleno a sus descendientes, y la inestabilidad se adueñó de la ciudad. Para hacerla frente, el alcalde (un tal Gaspard) decidió encerrar a todos los varones en la cárcel. Mas al recibir una carta anónima que le acusaba de estar al frente de los disturbios, se arrestó a sí mismo.

El incendio de la vieja ciudad se originó cuando los habitantes vieron por primera vez un gato, un animal que desconocían y calificaron de “horrible criatura”. Al verlo en el tejado del ayuntamiento decidieron prenderlo fuego para de esa forma acabar con su vida. El edificio ardió, pero el gato (lógicamente) se marchó. Luego lo vieron en otra casa, y actuaron de la misma forma. Y así hasta que se quemó todo. Se vio entonces al gato (¿riéndose?) tomando el sol en una colina próxima y hubo que ponerse a restaurar la ciudad. La casa consistorial se hizo sin ventanas por descuido, pero como no había luz decidieron llevar calderos con rayos de sol: nada. De manera que quitaron el tejado, y entraron a la vez la luz y la lluvia. Todo, por tanto, tenía su explicación. Las tabernas, por ejemplo, se hicieron tan estrechas para que los borrachos encontrasen siempre apoyo, sin llegar a caer al suelo en ningún caso: una buena razón. Las torres de las escuelas responden al propósito de conseguir una educación de altura. Y las iglesias se reducen a los campanarios porque realmente es la parte más importante, la más visible y llamativa. De hecho consideraron que todo lo demás no hacía falta, y convenía ahorrar. De no ser por la esposa del alcalde nadie se habría dado cuenta de que a la ciudad le faltaban las viviendas y las calles.

Siempre estaban los habitantes de Schilda pretendiendo hacer a la ciudad famosa por su urbanismo. Un referente, que diríamos ahora. Pero el episodio que más fama le dio fue el del ingenioso método ideado por un vecino para alimentar económicamente a un caballo. Como quiera que consumía gran cantidad de avena, y que este cereal no era precisamente gratis, se determinó irle acostumbrando a comer cada día un poco menos. Dieta sana. Finalmente, cuando ya casi casi no comía nada de nada, el rencoroso caballo se murió. Y los habitantes de Schilda nunca lograron saber a qué fue debido.

Derivaciones: El texto básico (por difundido, por simpático, por sugerente) sobre la estupidez humana es el librito de Carlo M. Cipolla titulado Allegro ma non troppo (hay edición reciente en Barcelona, Crítica, 2009). Sus cinco tesis son muy conocidas. La primera nos advierte que solemos subestimar el número de estúpidos en circulación: hay siempre más de los que podamos pensar. Otra nos describe a este tipo de personas: causan daño a otros sin obtener ganancia en ello. Con su actividad, todos pierden. (Es muy curiosa la clasificación que hace de la gente: inteligentes, malvados, ingenuos y estúpidos, en función de los beneficios o pérdidas que obtienen de sus actos y del daño o ventaja que dejan a los demás). Otras leyes subrayan el potencial para hacer daño que tienen los estúpidos; y lo enormemente peligrosos que finalmente resultan. Porque además el estúpido es imprevisible, inesperado, absurdo: “Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace”.

Ejemplos: La cuestión es que en el urbanismo se adoptan muchas (muchas, muchas) decisiones que podrían calificarse de estúpidas. Normas que a nadie benefician, y causan enormes quebraderos de cabeza incluso a sus propios inductores. Trazados imposibles y disparatados que son la ruina de todos. Argumentos en las memorias que parecen propios del cuidador del caballo rencoroso. No hace falta poner ejemplos concretos que, por otra parte, son muy fáciles de encontrar. (Por cierto: ya intentamos hace tiempo desarrollar una clasificación de las propuestas urbanísticas basada en la tipología de Cipolla, en “El planeamiento urbano, otra vez en crisis”, en AAVV, El malestar urbano en la gran ciudad, Madrid, Talasa, 1998).

Opinión: Por supuesto, la ciudad de Schilda (como Téleme o Alifbay, por ejemplo) es un contramodelo. Heine veía candidez inocente en la gente de Schilda. Nosotros nos fijamos más en su estupidez.

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories

  • Urblog
  • Náufragos
  • Territorios
  • Mundos
  • Plaza

  • Urblog

    bitácora principal de urblog sobre urbanismo y derechos humanos...


    participar


    Buscar



    sindicar

    _______________________

    código original facilitado por
    B2/Evolution



    !


    || . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||