Detalles del post: No en mi cajero automático

25.09.09


No en mi cajero automático
Permalink por Ernesto @ 18:32:07 en bValladolid -> Bitácora: Mundos

Una primera información sobre indigentes en Valladolid

Un cajero de Valladolid (foto: MS, septiembre 2009)

Pretendíamos conocer en qué lugares de las calles de Valladolid duermen algunas personas. Habíamos leído (en una web municipal titulada “Ahora soluciones. Ahora PP”) que el alcalde de la ciudad respondería a una llamada telefónica que planteaba esta cuestión: “Presencia de indigentes durmiendo en la vía pública”. Databa de enero de 2006, pero seguía de actualidad, sin duda. Y en la edición de la respuesta se destacaba esta frase: “No se puede obligar a ningún indigente a pernoctar en el albergue municipal contra su voluntad”. ¿Qué propondría el alcalde?

[Mas:]

El recorrido

Para conocer la situación y el funcionamiento del citado Albergue Municipal nos dirigimos al Área de Acción Social del Ayuntamiento. Desde allí nos remitieron a dos direcciones: el CAI (Centro de atención al inmigrante) y el centro de la Cruz Roja en la calle la Pólvora. Fuimos primero al CAI, donde nos dicen que la trabajadora social que lleva estos temas está ocupada, y que dejemos un teléfono para concretar una cita fuera del horario de atención al público. Así lo hacemos. Pero, entre tanto, entablamos conversación con un policía local, muy amable. Nos hace saber que, tras el desalojo de los viejos cuarteles de Farnesio, no hay un lugar específico en el que se reúnan los sin techo, sino que se han dispersado por toda la ciudad. Nos dice también que no hay quejas de vecinos de ninguna zona concreta, sino que al estar dispersa la gente que duerme en la calle las denuncias son esporádicas y aisladas (alguien que se encuentra una persona durmiendo en un portal, en un cajero, etc.). Nos indica que frecuentemente entran a dormir en casas abandonadas, “en condiciones infrahumanas, sin agua, luz ni calefacción de ningún tipo”. Y luego apunta que en la ribera del Pisuerga, entre los puentes de Fernando Regueral y de García Morato, algunos indigentes construyen casetas donde duermen. Finalmente nos comenta también que en invierno, en los días de mucho frío, las patrullas van recogiendo a la gente que duerme en la calle y que, como el albergue está lleno en esos días, los llevan a pensiones que paga el Ayuntamiento.

Tras salir del CAI, nos dirigimos al Albergue Municipal, en la calle García Morato (en la parcela del antiguo Hospital Militar), que gestiona la Cruz Roja. No resulta nada fácil dar con él. Más aún cuando en la valla del recinto donde se encuentra no hay ningún cartel indicativo. Sólo una vez dentro se ve el rótulo en la puerta. Preguntamos sobre nuestro tema y nos responden que para obtener información acerca del funcionamiento del Albergue debemos dirigirnos al centro de Cruz Roja en la calle de la Pólvora. Llegamos a la Cruz Roja. Los trabajadores sociales estaban ocupados, y el coordinador ausente, de manera que nos citan para el día siguiente. Pero, tras hablar con un superior, nos comunican que, al ser un servicio que depende en último término del Ayuntamiento, no nos pueden facilitar ningún tipo de información sin su permiso. De manera que nos remiten al responsable de Acción Social. Y así retornamos al lugar del que partimos, el Área de Acción Social del Ayuntamiento de Valladolid. Se extrañan de nuestro interés por el tema, pero nos toman amablemente los datos con vistas a fijar una futura cita.

Algunos días después, y cumpliendo el compromiso adquirido, nos llaman desde el CAI para concertar una cita con la trabajadora social que puede proporcionarnos información del Albergue Municipal. Esta persona, también muy amable, nos hace una breve descripción del centro y de su funcionamiento. Allí se presta servicio tanto a inmigrantes como a nacionales, que son atendidos por trabajadores sociales diferentes. En el centro existen servicios de orientación y de acogida, y un comedor social en el que se dan 100 comidas diarias. Desde allí también se deriva a las personas “sin techo” hacia el albergue municipal. Centrándonos en el objeto del estudio, nos hace saber que, a efectos de gestión, se diferencian dos tipos de usuarios de estos servicios: los indomiciliados y los transeúntes.

Los primeros son residentes en Valladolid de manera permanente, y que por diferentes razones se ven en una situación en la que les es imposible procurarse un alojamiento. Para ellos la estancia máxima en el albergue es de seis meses cada año, combinándose este servicio con otras prestaciones que buscan la reinserción socio-laboral de las personas atendidas. Si alguno encuentra trabajo se le traslada a una pensión, pagando el primer mes de alquiler, hasta que este cobre el primer sueldo y pueda hacerse cargo del pago él mismo. Para las personas que no figuren en ningún programa de reinserción, así como para los incluidos en la categoría de “transeúntes” (que se definen como personas con una movilidad geográfica constante y que por tanto no residen permanentemente en la ciudad), las estancias no podrán superar los 10 días al mes, ni los 90 días al año. El albergue abre sus puertas a las 22.30 h., y antes de dormir se les proporciona a los usuarios un vaso de leche con galletas. La salida es a las 8.30 h. de la mañana, con desayuno incluido los días festivos (los días de diario se lo proporciona Cáritas).

En cuanto al perfil del usuario, nos hace saber que son personas que han caído en una situación de desempleo y desarraigo familiar que finalmente les lleva a la calle, siendo desde ese momento muy difícil reconducir la situación. Además suelen tener problemas añadidos, de adicciones, alcoholismo y en ocasiones de salud mental. Nos sorprende con el dato de que muchos de los usuarios son gente joven (por debajo de la treintena). También diferencia dos tipos de actitud ante el servicio: por un lado hay un sector de gente dependiente, acostumbrada a utilizar los servicios sociales, que se encuentran relativamente cómodos en el albergue; por otro nos encontramos también con gente más reacia a este servicio, que dadas sus características (habitaciones comunes, horarios fijos, normas estrictas) prefiere en ocasiones dormir en la calle. Y nos confirma que es difícil concretar un lugar o lugares de las calles de la ciudad donde sistemáticamente se reúnan algunas de estas personas para dormir. Si acaso, en torno a las estaciones de trenes y de autobuses, aunque recientemente se les ha prohibido la estancia en esos recintos, después de algunos altercados. Y finalmente nos comenta también que en este tipo de casos la reinserción social es muy complicada, ya que el rechazo y los problemas a la hora de buscar trabajo o una habitación en una pensión son grandes. Ahí está, nos dice, la principal diferencia con la población inmigrante; que aunque a veces llega en una situación parecida, sus objetivos y actitudes son muy diferentes, y el trabajo de inserción es mucho más efectivo.

Los informes

Aparte de la información comentada más arriba, contamos con las siguientes publicaciones. De carácter general: Memoria anual del Servicio de Acción Social del Ayuntamiento de Valladolid 2008. Para el Albergue: Reglamento regulador del Albergue municipal de Valladolid. Sobre inmigrantes: Panorámica de la inmigración (publicación del Observatorio de la Inmigración de Valladolid), Guía de recursos para la población inmigrante del municipio de Valladolid y I Plan para la integración de la población inmigrante (Ayuntamiento de Valladolid, 2005-2008). Entre todas ellas hemos obtenido los datos e informaciones que exponemos a continuación.

La atención a indomiciliados y transeúntes se compone de cinco servicios. El primero es el Servicio de Primera Acogida, desde el que se deriva a otros servicios municipales, ONGs, etc. El número total de usuarios de este servicio fue, en 2008, de 2.266 personas. En un informe municipal de 2004 (“Marginación e inclusión social en Valladolid”) se estimaba el número de indigentes de la ciudad en unas 2.400 personas. A la vista de los anteriores datos parece que ni ha aumentado ni se ha reducido de forma significativa. El segundo servicio es el de comedor. Lo han utilizado 1.100 personas en 2008, si bien hay que tener en cuenta que el número máximo de beneficiarios diarios es únicamente de 110. El tercer servicio es el de alojamiento. El Albergue dispone de 58 camas (52 para hombres y 6 para mujeres), y lo han utilizado en 2008 un total de 708 personas (389 nacionales y comunitarios y 319 extracomunitarios). El 87% de los usuarios atendidos son hombres y el 17% mujeres. El nivel de ocupación del Albergue ha sido del 88% en 2008. Cuando hace mucho frío se activan otros programas. En diciembre 2008-enero de 2009, siguiendo el programa denominado “Ola de frío”, se amplió el número de camas del albergue y los conciertos con pensiones.En esos días las solicitudes de alojamiento ascendieron hasta las 92, por lo que se amplió el número de camas hasta las 67, y al resto se les derivó a pensiones en las que el Ayuntamiento se hace cargo del pago, por medio de un contrato de prestación de servicios. El cuarto servicio es el de empleo, donde se ha atendido a unas 60 personas. Y el quinto es el de “enfermera psiquiátrica”, que en 2008 atendió a 8 personas.

En el citado informe municipal de 2004, “Marginación e inclusión social en Valladolid”, se estimaba, dijimos, que había en la ciudad en ese año unos 2.400 indigentes. También se estimaba que había más de 6.200 personas (la mitad de ellas inmigrantes) en una situación muy próxima a la marginación, aunque sin llegar a la categoría de indigentes. De los primeros, los 2.400 indigentes contabilizados en la ciudad, se decía que cerca de la mitad (1.123) utilizaban con relativa asiduidad el Albergue del antiguo Hospital Militar. Poco más de 200 dormían en pensiones (acogiéndose al Programa Municipal de Indigentes). Más de 920 lo hacían en inmuebles abandonados, chabolas o infraviviendas. Y el resto, 150, dormían en la calle. No hemos podido encontrar datos más actualizados. Pero en todo caso, si las cosas no han cambiado de forma muy importante, nos encontramos con más de mil personas durmiendo en espacios que, como mínimo, podríamos decir “inadecuados”. No es una cifra nada despreciable.

Ahora soluciones

Volvamos al principio: “Pregunta en su llamada –dice el Alcalde- por la presencia de un indigente en los alrededores de la Plaza Mayor, que según afirma incluso duerme a la intemperie”. Tras comentar que algunos indigentes no quieren ir al Albergue, y que la Policía Municipal no puede obligarles a hacerlo, llega el momento de las soluciones: “Precisamente, para proporcionar un alojamiento temporal adecuado a las necesidades de estas personas, la Concejalía de Bienestar Social ha remozado el albergue municipal”. Recordemos: unas mil personas, como mínimo, maldurmiendo, y 58 camas en el Albergue. Aquí hay algo que no cuadra. ¿Soluciones? Insuficientes, demasiado insuficientes. ¿No?

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories

  • Urblog
  • Náufragos
  • Territorios
  • Mundos
  • Plaza

  • Urblog

    bitácora principal de urblog sobre urbanismo y derechos humanos...


    participar


    Buscar



    sindicar

    _______________________

    código original facilitado por
    B2/Evolution



    !


    || . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||