Detalles del post: Una y otra vez

07.10.09


Una y otra vez
Permalink por Saravia @ 23:41:56 en Maneras de hacer ciudad -> Bitácora: Mundos

Trabajo de campo, visitas al lugar

Haciendo trabajo de campo (imagen procedente de ffha.unsj.edu.ar)

La mejor visita al lugar es siempre la siguiente. Nunca tenemos suficiente información del terreno. Nunca se agota. Tener la sensación de que el trabajo de campo ya está concluido suele ser peligroso. Porque el lugar es un pozo sin fondo.

[Mas:]

Primero hay que cargarse de algunos planos, hojas donde apuntar (o mejor, un cuaderno) y una buena cámara de fotos. Entre los planos es imprescindible el topográfico, pues la vista engaña con las curvas de nivel: se ven mejor en el plano. Quizá venga bien una grabadora. Tiene el interés de que no te distraes escribiendo. Hablas y hablas lo que te viene a la cabeza, sin dejarte nada, con soltura y relajado. El problema viene después, pues transcribir lo grabado llega a ser interminable y agotador. Pero, repetimos, puede ser útil. También se puede ir cargado con un portátil de pantalla giratoria y reconocimiento de escritura, que permite ir descargando fotos sobre el terreno. Pero también hay que controlar la información que se incorpora, para no desbordar más tarde la capacidad de análisis. En cualquier caso, si se trabaja en equipo, uno puede cargar con el ordenador, otro hacer las fotos y un tercero bocetos (en el cuaderno de campo), anotaciones y comentarios. Ir en grupo, por cierto, da confianza y seguridad; permite repartir los papeles y comentar los hallazgos. Y las comidas son mucho más entretenidas.

Conviene planificar detalladamente el trabajo que se pretende hacer. Y atender al tiempo previsto. La lluvia lo desgracia por completo; la nieve, aún peor; el frío te congela las manos y el excesivo calor es inaguantable. Es decir, que tampoco hay tantos días hábiles para un buen trabajo de campo. Eso sí: se pueden hacer muchas horas de trabajo al día. Ya en la zona, con frecuencia compensa dedicar mucho tiempo seguido al trabajo de campo. Incluso dormir en las proximidades y continuar al día siguiente a primera hora. Porque de esa forma puedes tener información de la ciudad (o el territorio) en la noche o al amanecer: unas horas que suelen olvidarse.

Con frecuencia sería interesante contar con información de la zona en las distintas estaciones del año, en diferentes días de la semana (también en festivos), en épocas de vacaciones y de fiesta. Y en diversos momentos del día y de la noche. Muchas veces la ciudad “habla” muy distinta en cada uno de esos momentos que acabamos de reseñar. Naturalmente, no suele ser posible cubrir tantas situaciones. Si bien es cierto que muchas veces no se hace no tanto por imposibilidad, sino por desidia.

El trabajo de campo no sustituye a la información existente en cartografía o estudios. La complementa. Suelen anotarse datos sobre el ambiente (que con frecuencia no están cartografiados). También comentarios de la gente que vive o trabaja en la zona. Incluso anécdotas, que pueden ser más tarde útiles. Se toma nota del lugar desde dentro hacia fuera y viceversa. Se escudriñan especialmente los bordes (un elemento crítico). Y nos acercaremos al lugar en etapas sucesivas: vistas lejanas, medias, próximas, etc. Desde luego, hay que intentar desentrañar los restos de la historia y las historias pasadas.

En el lugar recogeremos la información que vamos buscando, desde luego. Pero también otros datos que no buscamos, y sin embargo se muestran. Datos que los que se presume que puedan tener interés. Se recogerán datos estructurales, pero también detalles casi nimios (esos detalles críticos que luego son, a veces, decisivos). Nos haremos con los datos objetivos que perseguimos (por cierto: siempre llevaremos una cinta métrica). Pero también las impresiones subjetivas. A granel: ya veremos más tarde si son superfluas para el trabajo. Aunque no llueva, hemos de empaparnos de la zona (perdón por la metáfora tan simple).

Siempre surgen susceptibilidades entre los residentes, y a veces también hay que sortear algunos peligros. Mucha gente, al verte haciendo fotos, recela de tu trabajo, piensa que eres de Hacienda o que acabarás denunciando alguna irregularidad. Hay que evitar esos recelos, y quizá lo mejor sea decir la verdad, sin más. Tampoco es raro que se presenten algunas personas con ganas de hablar, y con mucho tiempo para hacerlo. Como suele ser difícil cortar, sin más, podría intentarse que se centren en el objeto de tu trabajo, facilitándote así alguna información. También está el riesgo de los coches: si vas haciendo fotos y pendiente de anotar informaciones, puedes despistarte del tráfico. Hay que extremar la atención (ciertamente, el trabajo de campo es muy cansado).

Si haces fotos y tomas datos cerca de instalaciones militares o policiales, no será extraño que tengas que justificarte. Por eso, entre las cosas que debes llevar figurará siempre algún “salvoconducto” oficial. Es decir: algún documento en el que se haga constar los nombres de quien realiza la información, y el tipo de trabajo que se está realizando, firmado y sellado por el organismo correspondiente. También deben concertarse citas con los propietarios de edificios o terrenos, cuando sea preciso, para que faciliten el acceso. Y por último, aunque es un tema fundamental, los perros. Sobre lo cual somos incapaces de decir nada, salvo desear suerte al arriesgado trabajador que será asediado por feroces mastines, doberman, chihuahuas y perros salchicha.

En un trabajo anterior decíamos que "es evidente que la información previa (...) obliga en muchos casos a un trabajo de campo realizado por terceros. Así ocurre, por supuesto, con el levantamiento topográfico. O con el informe que puede encargarse de censo y comprobación del estado y características de las construcciones y plantaciones; etc. Pero quien proyecta necesita hacer suya esa información obtenida a través de otros. No es bueno confiar todo al topógrafo, a lo que las compañías quieran decirnos, o a lo que nos indiquen los colaboradores (becarios, estudiantes en prácticas, etc.) que se hayan hecho cargo del trabajo de recogida de información. Entre otras cosas porque no todo es transmisible. La visita confirma la escala y la precisión de lo ya comunicado. Pero sobre todo suscita nuevas apreciaciones. Pues ésta es una de las cualidades de los lugares: sugerir de forma personal".

Decíamos que hay que reiterar las visitas, el "trato con el lugar". Especialmente cuando el proyecto avanza; para ver cómo va encajando y cómo se adecúa a lo existente. En esos momentos suele aparecere información que se nos había pasado desapercibida. En cualquier caso, aunque sea un trabajo (y duro, ya lo hemos dicho); aunque lleve tensión, no hay quien te quite el placer de estar al aire libre, recorrer una tierra nueva y, a veces, escuchar la música de la mañana.

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