Detalles del post: Galería de listillos

31.12.07


Galería de listillos
Permalink por Saravia @ 16:23:34 en Notas de café -> Bitácora: Mundos

(Uso y abuso de lo que podríamos llamar la “ingeniería urbanística”). Una conversación con Gloria Hernández Berciano en el Café España, el 4 de septiembre de 2007.

Foto: Carmen del Rey

Gloria Hernández Berciano -GHB- es arquitecta, y compañera de trabajo desde hace casi catorce años. En 1997 fundó, con Pilar Pérez Fernández, una oficina dedicada exclusivamente al urbanismo (Urbyplan SL).

MS. Algunos colegas de otros países se asombran de la práctica urbanística española, especialmente por las peculiaridades de una gestión que consideran muy efectiva. Pero desde dentro lo que nos sorprende, o al menos a mí, son las facilidades que parece haber para quebrar el espíritu de las leyes. Desde luego, lo que se ha construido en los últimos años no era lo que se pensaba que fuese al aprobarse las leyes. ¿Con qué te quedas: es el urbanismo español un juego de listos que llevan el agua a su molino, o más bien debe decirse que se trata de un sistema eficaz?

GHB. Creo que las dos cosas. Desde luego, la práctica es un juego de listos. Y una parte importante del urbanismo en España es de esos listillos, que consiguen grandes beneficios. Los propietarios privados no son profesionales del urbanismo, lo que favorece las maniobras de “urbanistas de ocasión”, que se dedican con preferencia a prácticas que van mucho más allá de los objetivos de las leyes.

[Mas:]

MS. Precisamente para contrarrestarles la legislación establece un cúmulo de parámetros, de cifras que limitan, por arriba o por abajo, la discrecionalidad de los que operan en la ciudad. Pero muchas veces también nos quejamos de lo inadecuado de esos valores. De manera que cuando no hay números, malo. Pero cuando los hay... ¿puede ser peor? ¿No nos da una aparente tranquilidad, porque pensamos que los resultados están controlados, y sin embargo con ellos (y con la guardia baja) se invita a practicar la “ingeniería urbanística”, a buscar soluciones forzadas, pero en las que cuadren los números?

GHB. Sí, desde luego. Son esos listos que decíamos antes quienes se han inventado la “ingeniería urbanística”. Pero no tendría necesariamente que ser así. Forzar los números es una elección, y se pueden plantear soluciones no forzadas que cumplan los objetivos de todos los que intervienen en el urbanismo. Pero para ello habría que trabajar en la cultura del urbanismo. Habría que hacer ver, por ejemplo, que cuando un número expresa un máximo no es obligatorio llegar a él. Cada uno tendría que definir sus propios objetivos y, en consecuencia, sus propios números, dentro de la horquilla de máximos y mínimos que estableciese la legislación.

MS. Sí; sería deseable que así fuese. Pero es difícil que lleguemos a verlo. Ahí están, por ejemplo, algunos preceptos jurídicos que aunque no están determinados numéricamente, son clarísimos en su enunciado, y que sin embargo suelen ser papel mojado. No sólo se incumplen, sino que ni tan siquiera se invocan. Por ejemplo, cuando la ley dice expresamente que la red de vías públicas se diseñará de manera que se reduzca el impacto contaminante del tráfico motorizado, no se hace nunca. Al contrario, rondas y más rondas, que nadie parece considerar que estimulan, en lugar de reducir, el tráfico motorizado. Nadie piensa que con ellas se incumple la ley.

GHB. Lo que sucede es que las leyes han recogido de manera muy frívola algunas cosas. A veces dan enunciados generales, como el que comentas; pero otras veces concretan de forma bastante frívola. Por ejemplo, cuando la Ley de Urbanismo de Castilla y León enuncia que se debe fomentar la cohesión social a través del planeamiento, y a continuación establece ¡los índices de variedad!. Parece que hay que poner un número, porque si no quedamos mal. Pero no hay estudios que avalen esos números que se ponen, ni que relacionen la cohesión social con el hecho de que haya un determinado porcentaje de otros usos.

Algo que se relacione con el interés general

MS. Es que justificar las decisiones no es tan fácil. Muchas veces los tribunales acaban tumbando un plan, o alguno de sus componentes, precisamente por lo que llaman “falta de motivación”, como se ha visto, por ejemplo, en una reciente Sentencia sobre el PGOU de Madrid. Y la verdad es que no es tan fácil, como decía, justificar bien lo que se propone. Algo que se agrava, por supuesto, en los casos que son directamente injustificables (como el del Valladolid Arena, con una argumentación ridícula, como hemos visto en este mismo blog).

GHB. Creo que no es tan difícil. Al menos de cara a los posibles recursos en los juzgados. Si das un argumento bien dado, el juez normalmente “se lo come”. Pero tiene que ser un buen argumento. Un argumento que sirva para las Comisiones Territoriales de Urbanismo, que no puedan decir que no hay una justificación para lo que se propone, por simple que sea. Pero es muy importante que se relacione, o que al menos se diga que se relaciona, con el interés general, aunque sea de la manera más peregrina. Normalmente se delega en los letrados asesores el informe sobre si el plan propuesto se ajusta o no a la legislación. Y si estos letrados ven algo que se dice estar relacionado con el interés general, asunto resuelto. Se intenta, en cada caso, analizar dónde se encuentra el interés general. Pero si tú se lo das ya localizado, mucho mejor. Se lo pones más fácil.

MS. Eso es cierto. Hace años, cuando los índices de paro eran mayores que en la actualidad, se ponía como parapeto la creación de puestos de trabajo. Aunque sólo se crease, al construir una nave en mitad del campo, un único nuevo puesto de trabajo, ya se intentaba defender que esa intervención era de interés general.

GHB. Sí, sí. Se sigue haciendo aún. En algún sitio (no voy a decir dónde) la creación de ocho puestos de trabajo ha justificado el interés general. Pero también se está dando por válido en muchas Comisiones Territoriales cualquier cosa relacionada con el turismo. Se está admitiendo el interés general de algunas actuaciones argumentando el valor turístico que podrían tener. Y es cierto que el turismo tiene trascendencia económica. Pero es mucho más evidente que por detrás hay unos intereses lucrativos muy concretos, mucho menos generales, de la empresa que lleva a cabo la actuación.

MS. Algún arquitecto decía entonces que la calidad de la arquitectura debía ser una pauta crítica decisiva. Que un convento, por ejemplo, podía instalarse en suelo rústico si el edificio que se construyese tuviera buena calidad arquitectónica. El impacto en el medio, decía, era mucho menor que si fuese un proyecto vulgar.

GHB. Como con las bodegas de hoy, que se han convertido en un muestrario de arquitectura contemporánea. Todo vale si quien lo firma es un arquitecto reconocido. Pero si las hace Pepito Pérez tienen que ser de teja árabe curva y muros de mampostería de piedra.

La tranquilidad del estado de derecho

MS. Es que corren malos tiempos para todo lo que no es la lírica. Malos tiempos para la no-lírica. Prácticamente nadie valora, por ejemplo, el sentido de los trámites. Burocracia, se dice, sin más. Y a la vista de los problemas que han surgido en la gestión del aparcamiento vallisoletano de Portugalete, ¿tiene sentido insistir en las formalidades de la tramitación? Sabiendo que el Ayuntamiento podrá finalmente adecuar la ordenación a sus pretensiones, ¿crees que sería mejor suprimir esos trámites, que parecen molestar a todo el mundo?

GHB. Creo que no, en absoluto. Y es curioso que el escándalo se plantee cuando se trata de una actuación ¡del propio Ayuntamiento! Creo que cuando actúan así saben lo que hacen y a lo que se arriesgan. El Ayuntamiento de una ciudad media tiene gran capacidad económica y política, y es consciente del coste social, económico o político que puede tener saltarse algunos trámites. Actúan como otros lo hacen con las posibles multas de tal o cual infracción. ¿Me sale mejor hacerlo mal y pagar la multa? Si el resultado es favorable, adelante. Como compensa, actúan. Pero no se puede ni siquiera plantear la supresión de los trámites urbanísticos o la búsqueda de atajos. Los trámites administrativos son la tranquilidad del estado de derecho. Así de claro.

MS. O sea, que tú piensas que ya saben dónde se meten desde el primer momento.

GHB. Yo creo que sí, y que lo hacen porque su capacidad (económica o política) se lo permite. Lo cual no implica que ni la actuación de la oposición política, ni la de los jueces deba quedar fuera de la crítica. En muchos casos las deficiencias urbanísticas a gran escala se ven desde el principio. Y sin embargo, el recurso llega cuando ya está todo hecho y es irreversible. Pero también podría ponerse en marcha, con mejor criterio, la paralización cautelar de las obras. Una decisión que está en manos de los jueces. Me sorprende la falta de concordancia con los objetivos generales del urbanismo de algunas decisiones jurídicas. A veces parece que los jueces van por libre.

Competencias, responsabilidades y garantías

MS. Y ya que estamos con los jueces, hablemos del desastre de la corrupción. ¿Hasta qué punto puede decirse que la corrupción deriva del propio funcionamiento del sistema urbanístico? ¿Crees que influye la forma en que se toman las decisiones?

GHB. Creo que sí. Es verdad que en el Reglamento de Urbanismo, aprobado hace tres años, creo que hay un sincero objetivo para evitar “vías de escape” a la corrupción. Pero en mi opinión el problema está en otra parte. Un aspecto importantísimo del problema deriva de que las competencias urbanísticas están en los ayuntamientos. Estando como están las competencias urbanísticas en manos municipales, unos ayuntamientos predispuestos y unos asesores listos pueden hacer “maravillas”. Yo creo que es un error que las administraciones locales tengan esas competencias en cualquier caso. Pues las garantías que pueden ofrecer los ayuntamientos son muy dispares. Las competencias suponen responsabilidades, y eso no está regulado.

MS. Estás pensando en los pequeños ayuntamientos.

GHB. Desde luego. Pues ¿qué garantías respaldan que esas competencias municipales se van a ejercer con un sentido social, coherente con la defensa del medio ambiente, que van a cumplir con las directivas europeas, etc.? Hay corrupción en los ayuntamientos grandes, pero en operaciones concretas. Lo que más choca a la gente son las actuaciones corruptas en los pequeños municipios, que con ese respaldo de las competencias se ha venido posibilitando. ¿Tienen sentido los parámetros que lo limitan?

Los redactores del Reglamento se han encontrado con el muro de de las competencias. La ley debía haber previsto garantías previas para poder ejercer esas competencias urbanísticas. Hay algunos alcaldes que han sido elegidos por muy pocos vecinos. De hecho muchos presidentes de comunidades de vecinos representan a más gente que algunos alcaldes de pequeños municipios. Y sin embargo el poder que tienen éstos sobre el patrimonio es enorme.

MS. En cualquier caso, ahí están moviéndose, en torno a los ayuntamientos, unos personajes curiosos, intentando sacar tajada. Te había dicho que haríamos una galería de listillos. Conocemos algunos casos típicos. Por ejemplo, los que se dedican a jugar con los coeficientes de ponderación. Aunque hay que decir que en este punto (como en algún otro, que ya saldrá) la ley aprobada por la Junta en 1999 lo pone extraordinariamente fácil. Tampoco es muy difícil sacar ventaja de una definición “creativa” de los usos. O (y esto es para que se luzcan ante sus clientes), controlar "adecuadamente" la edificabilidad total en relación a la del uso predominante. ¿Cómo lo ves?

La función de los listillos

GHB. Yo no lo veo mal, ni creo que las consecuencias más negativas de la mala práctica urbanística estén tan relacionadas con estas cosas (coeficientes de ponderación, definición creativa de los usos, etc.). Es más: doy la enhorabuena a quienes hacen esa ingeniería, porque también cumplen una función. Algunos de los esfuerzos que hacen tantos planes urbanísticos, y del que se ha contagiado la ley, para neutralizarlos es bastante tonto. Porque al final siempre salen especialistas en hacer ingeniería con todas esas cosas. No tiene sentido dedicar esfuerzos a evitar esas actuaciones.

MS. Al fin y al cabo es su ecosistema. Viven en las grietas de las leyes.

GHB. Es la demostración de que no tiene sentido. Por ejemplo, con los coeficientes de ponderación que decíamos antes. ¿Por qué dice la ley que deben estar entre el 0,5 y el 2,0 y a la vez también nos dice que deben tener relación con los valores del mercado? ¿Por qué no puede ser 4,0 si el valor del mercado es ése? Es un esfuerzo un tanto irrisorio.

MS. O el famoso “uso predominante”.

GHB. Exactamente. Y fíjate hasta dónde puede llegarse. Hace unas semanas, en un municipio de Valladolid, se planteaba que en un grupo de terrenos urbanizables, que van a ser básicamente para vivienda, se pusiese el uso predominante “industrial”, porque para ese uso la ley permite formar sectores discontinuos. Bastaba con definir varios usos residenciales diferentes, con menor peso cada uno de ellos en el cómputo general, de manera que el uso industrial quedaría como el principal. Hablamos de un sector de 900 viviendas en un municipio de poco más de 1000 habitantes. Insisto: mi opinión es que los listillos son lo mejor para demostrar dónde la ley no tiene sentido. Y dónde están algunas de sus carencias más importantes.

MS. ¿Puede poner un ejemplo de esto último?

GHB. Pues el de la definición tan genérica de los sistemas generales. La ley permite la ordenación de un municipio con "cero metros cuadrados" de sistemas generales. Las Normas Urbanísticas Municipales pueden decir que no haya ningún sistema general, o que haya tantos que lleguen a hacer inviable la gestión de los sectores planteados... al menos hasta que aparezca algún listillo que sepa encontrar la rentabilidad.

En algún caso (una vez más, prefiero no concretar) se ha previsto tal cantidad de sistemas generales en un municipio que han acabado por ahogar la viabilidad de las actuaciones particulares. La Corporación municipal, cuando se dio cuenta del poder que tenía para establecer cargas y obligaciones, proyectó un parque, la conexión a una autovía, un área de servicios al transporte, un gran bulevar... y todo ello obtenido como sistemas generales. ¿Qué ha pasado? Que al final ha sido imposible que salieran ni siquiera las pequeñas operaciones de desarrollo. Aquella mejora desproporcionada del municipio se ha convertido en un impedimento a su desarrollo.

MS. Y reprochas que no figure nada en la ley que controle, de alguna forma, el “sistema” de los sistemas generales, su proporción y equilibrio.

GHB. Ese equilibrio no está regulado en ningún sitio. Ni siquiera con "preceptos jurídicos indeterminados". Nada. Se están haciendo desarrollos ambiciosos de suelo urbanizable en algunas Normas que no tienen un solo metro cuadrado de sistema general. Y allí llegan otros listillos que se dan cuenta de que salen más rentables esas actuaciones que las de las poblaciones que ya exigen su “cuota” de sistema general. Un poco descontrolado todo, como ves.

Comisiones obsesionadas

MS. También están los que se pasan de listos. Por ejemplo, algunos técnicos de las Comisiones Territoriales que controlan la legalidad de los planes. Bueno, que en realidad pretenden controlar la legalidad y todo lo que se les ocurra. Que actúan algunas veces como auténticos déspotas, sin necesidad de justificar sus tantas veces peculiares decisiones.

GHB. Se están preocupando tanto de las competencias de los demás que se olvidan de las suyas. La propia ley reguladora se ha olvidado de regular su actuación, lo que en mi opinión es un grave error. Con todas las lagunas que quedan en las leyes, los técnicos de las Comisiones Territoriales intentan hacer sus propias leyes “de bolsillo”. Están para defender la legalidad y los aspectos supramunicipales del planeamiento, y no para ser los “salvadores” del urbanismo. Su puesto no les da esa competencia. Pero se la apropian.

MS. Yo tengo la impresión de que, más allá de sus obsesiones, no suelen entrar en los aspectos de mayor calado. Pueden poner el grito en el cielo porque se proyecten 5 has. de suelo urbanizable en un pequeño municipio y no decir nada de uno de 500 has. en la capital. O rechazar la descatalogación de una panera en la Nava de No Sé Dónde y asistir impávidos al planchado de todo el sistema ferroviario de una de esas ciudades sometidas al soterramiento.

GHB. En muchos casos se obsesionan con cosas tontas, como el vuelo del alero o el tamaño del aseo de una vivienda, y sin embargo se olvidan de que a quien deben pedir cuentas es, en muchos de esos casos, a los legisladores, y no a los técnicos redactores ni a los ayuntamientos. Y me consta que no lo hacen. Están tan obsesionados con medir los aleros o la superficie del aseo que se olvidan de informar a los redactores del Reglamento de lo que habría que regular para mejorar el urbanismo en Castilla y León, por ejemplo. Dicen a los legisladores que no tienen tiempo de hacer eso. Y tampoco informan a los redactores del Reglamento de Carreteras o a los de Patrimonio. No ayudan a localizar esas “grietecillas” de la ley, que ellos son quienes mejor las conocen.

MS. En fin: ¿otro café?

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories


Mundos

Para las asignaturas de “Planeamiento de Nuevas Áreas” y “Gestión y ejecución del planeamiento” de la Escuela de Arquitectura de Valladolid


participar


Buscar



sindicar

_______________________

código original facilitado por
B2/Evolution



!


|| . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||