Detalles del post: Una textura para la autonomía personal

06.07.09


Una textura para la autonomía personal
Permalink por Saravia @ 21:51:51 en Pequeñas cosas -> Bitácora: Mundos

Comentarios sobre el pavimento de botones y otras soluciones de accesibilidad

Una imagen del pavimento de botones, procedente de media.photobucket.com

Sobre las calles de la ciudad se dibujan algunos itinerarios específicos, marcados con bandas bien reconocibles por su textura, color y contraste. Como siempre, indican recorridos diseñados para ser útiles a los discapacitados visuales, pero son útiles para todos. Se caracterizan por el pavimento táctil, a veces de franjas o barras longitudinales (direccionales y sonoras), pero generalmente, en nuestro país, de botones. Un pavimento que da información sobre barreras arquitectónicas y urbanísticas del entorno a peatones parcial o totalmente invidentes, y que se emplea tanto en exteriores como interiores. En el exterior se colocan para identificar pasos de peatones, paradas de autobuses, entradas de edificios y jardines, esquinas y cruces de acera, escaleras, andenes de ferrocarril, bocas de metro, cabinas telefónicas, vados y rampas, aparcamientos, etc. Los botones son de 2 cm de diámetro, y están separados 5 cm. La altura es de 5 mm. (norma UNE 127029).

[Mas:]

Primero la información

Es un aspecto del tratamiento urbanístico de las discapacidades. Un asunto sobre el que se cuenta con mucha información, bien organizada. Por de pronto, una buena página general sobre discapacidad: minusval2000.com; para el ámbito internacional: dpi.org (Disabled People Internacional); sobre el entorno accesible: accesible.es; sobre la discapacidad en las aulas: discapnet.es; en el caso del profesorado: uam.es; para los derechos humanos y discapacidad: cermi.es; sobre la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006; las “Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”, de la ONU; la Ley estatal de Integración Social del Minusválido (LISMI), de 1982; la Ley 3/98 de Castilla y León, de 24 de junio, de accesibilidad y supresión de barreras (Boletín nº 123 de 01/07/98); el Decreto 217/2001 de Castilla y León, que desarrolla la ley anterior; el Libro Verde de la Accesibilidad en España; una página de compendio sobre accesibilidad urbanística; y otra con las características técnicas de los pavimentos.

Ahora los criterios

El capítulo II de la citada ley autonómica 3/1998 se refiere expresamente a los proyectos de urbanización, a los que exige una serie de requisitos que el capítulo II del Reglamento de 2001 desarrolla. No sólo en lo relativo al pavimento, sino también al trazado, mobiliario y diseño de los espacios urbanos. Nos interesa destacar especialmente cuatro aspectos: los relativos a la definición de los itinerarios peatonales, su pavimentación, los vados y pasos de peatones, y las plazas de aparcamiento específicas. El concepto básico es el de itinerarios peatonales. La ley los define (art. 14) como “aquellos espacios públicos destinados al tránsito de peatones o mixto de peatones y vehículos”, y establece que deberán ser “accesibles a cualquier persona, para lo cual se tendrá en cuenta la anchura mínima de paso libre de cualquier obstáculo”. Una anchura mínima que el Reglamento concreta (art. 16) en 1,20 m., a lo que se añade un gálibo exigible en ese mismo recorrido de 2,20 m. Son unos “espacios de paso libre mínimos” que además deberán disponer al menos cada 50 m. de zonas en las que sea posible inscribir un círculo de 1,50 m. de diámetro, libre de obstáculos. La pendiente longitudinal, “en la medida en que la topografía lo permita” será inferior o igual al 6%. Deberán preverse aceras (o espacios “de coexistencia”) en toda la línea de edificación en que se plantee algún acceso a los edificios. Si la acera lindara con un jardín o espacio público deberá rematarse con un bordillo elevado al menos 10 cms. sobre la misma; y si hay peligro de caída, deberá establecerse un elemento protector, aunque sea vegetal (denso), de al menos 1 m de altura.

La pavimentación se condiciona en primer lugar por su carácter antideslizante. Pero también se exige la instalación del “pavimento táctil” (el ya citado “de botones”), en vados, al comienzo y final de rampas y escaleras, en paradas de autobuses, etc. Las superficies de ese pavimento tendrán una anchura entre 0,9 y 1,2 m. y llegarán hasta la edificación. Su finalidad obvia es la de advertir, por su textura, la presencia de cruces de calles, rampas o paradas. En la norma se plantea, además, evitar en los itinerarios la tierra sin compactar, la grava o los guijarros sueltos; pero no debe confundirse con la tierra compactada (para la que se exige una compacidad igual o superior al 90% proctor). Los vados se prevén “para resolver desniveles inferiores o iguales a 0,15 m.”. En el art. 23 del Reglamente se determina con detalle su formación (pavimento, forma, resaltes, pendientes, embocadura) y tipos; como también se definen las características de los pasos de peatones. Baste aquí con señalar que el ancho mínimo de tales pasos es de 1,80 m., que su directriz no ha de ser oblicua, y que pueden plantearse “al nivel de la calzada” (lo habitual), pero también “al nivel de la acera”, conservando su rasante (en cuyo caso, todo él estará acabado con pavimento táctil, de botones o similar).

Respecto a las plazas de aparcamientos “reservadas” (art. 5 del Reglamento), serán, como mínimo, una por cada 40 o fracción; y siempre que se prevean un mínimo de 10, deberá reservarse al menos una plaza. La dimensión mínima de estas plazas es de 4,50 por 2,20 m., y deberán situarse lo más cerca posible de los accesos peatonales. Hay que prever, además, la denominada “área de acercamiento” de cada plaza: un espacio contiguo que sirve para realizar con comodidad las maniobras de entrada y salida al vehículo, así como el espacio necesario para acceder a su parte trasera. Sus dimensiones mínimas varían entre 1,20 y 1,50 m., según que el lado del rectángulo de la plaza al que se anexen sea, respectivamente, el mayor o el menor.

Por último el sentido

El pavimento es una fuente de información para los ciegos. Puede ofrecer abundante información por su color, sonoridad y sobre todo por su textura. También hay otras discapacidades que deben igualmente considerarse en el espacio urbano. Quizá las más expresivas sean las motoras. Pero el abanico es mucho más amplio. En cualquier caso nos interesa destacar aquí el cuidado que implica para el diseño del espacio público, la atención a un sector de la población minoritario (aunque no tanto: suponen el 9% en España y el 10% en Europa). Y que siempre, como decíamos, beneficia a todos: esa es la idea.

Exige ante todo sensatez. La aplicación práctica de las normas nunca es tan inmediata, por mucho que se haya concretado. Siempre hay problemas específicos que exigen decisiones particulares. Además, suele haber en cada ciudad hábitos y soluciones propias que también conviene conocer, porque acaban formando parte de los usos de tal lugar. En Madrid, por ejemplo, hemos visto cómo se plantan un par de árboles a ambos lados del pavimento de botones en muchos cruces. Y en Atenas, por citar otro caso, se confía en la efectividad de las bandas sonoras. En cualquier caso, insistimos, nada exime de la lógica del caso concreto (cómo es este cruce, cuál debería ser la dirección de la banda transversal en otros pasos oblicuos, cuál la anchura apropiada, ocupando o no las inclinaciones laterales del bordillo, etc.).

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