Detalles del post: No es esto, no es esto

29.08.10


No es esto, no es esto
Permalink por Saravia @ 21:52:10 en Lugares imaginarios -> Bitácora: Mundos

La técnica de aquel Viaje a Icaria

Propuesta de Roland Castro para París (imagen de albertanorweg.blogspot.com)

Localización: República situada a orillas del Mediterráneo. Descripción: La capital del estado es Icara. Todo en ella está ordenado al milímetro. Y aunque sus fundadores dicen que en ella se conjuga constantemente la unidad y la variedad, los visitantes la consideran bastante monótona. Hay una plaza central, llena de árboles, en cuyo interior surge un palacio con un enorme y hermoso jardín, sobre una alta terraza donde se alza una columna coronada por una estatua colosal (de Ícaro, por supuesto). En cada ribera, un muelle colmado de monumentos públicos. Los establos, hospitales, panaderías, fábricas y depósitos se sitúan a las afueras de la ciudad, mientras que las viviendas se colocan en el centro. Y todas las casas, de cuatro pisos como máximo, tienen balcones y jardines privados. Cada barrio lleva el nombre de una de las 60 principales ciudades del mundo antiguo y moderno, y en sus casas y monumentos se recuerda de alguna forma a esas mismas ciudades. Informador: Étienne Cabet, en Voyage en Icarie (París, 1840; hay edición facsímil de la de 1842 –por cierto: 603 páginas- en París, Ressources, 1979). Otros textos que deben consultarse para tener una imagen completa son, del mismo autor, Le communisme icarien, e Icaries practiqués, ambos publicados en la década de 1840. Tema: Contratar a los mejores arquitectos del momento.

[Mas:]

Argumento. Icaria es una república cerrada, donde no se permite el acceso a quien pretenda ejercer el comercio, sino sólo a los turistas que quieran extender en sus países los principios icarianos de orden y justicia. Según nos cuenta Cabet, su fundador, Ícaro, era hijo de un miserable carretero. No tiene nada que ver con el Ícaro mitológico de las alas y el sol. Por el contrario, el nuestro se consagró desde niño a la lectura y los estudios. Se centró en la organización social de base cristiana. Persiguió “la igualdad perfecta y la comunidad de bienes”. Y en junio de 1782 fue proclamado dictador de la república que contribuyó a formar, por aclamación popular. “Muchas personas estaban convencidas de que se trataba de un segundo Jesucristo”.

Icaria era una comunidad igualitaria basada en la asociación voluntaria de sus miembros (los icarianos), donde todos los funcionarios y magistrados eran elegidos y revocados, en cualquier momento, por el voto popular. Todos los bienes estaban socializados. No había propiedad privada (“la causa de todos los desórdenes”) ni moneda (que “sólo es útil para la aristocracia”). Los medios de producción eran de uso colectivo y existía la obligación de trabajar (“excepto a los de régimen transitorio”). Todo estaba intensamente planificado (“la República formula planes de todo”). El “producto social” se distribuía según las necesidades de cada cual. La gente tomaba lo que necesitaba de los almacenes públicos. Aunque había igualdad entre hombres y mujeres, el padre seguía siendo el jefe de la familia. No se aplicaba violencia, pues bastaba con haber convencido a la opinión pública, llegar al Parlamento y aplicar las reformas pacíficamente.

Derivaciones. La gente vive en este país con unos trajes que guardan entre sí mucha unidad, pero que no obstante mantienen algunas diferencias. De hecho los vestidos de unos y otros se distinguen por categorías, en función del sexo, edad y otras condiciones personales de cada uno. Para determinar su diseño se formó un comité “que ha consultado a todo el mundo y examinado los vestidos de todos los países” antes de decidir. Una técnica que también se utilizará para fijar las características de las viviendas. Pues todas ellas son también bastante parecidas. El modelo que siguen se decide por un “comité de alojamiento “y por el pueblo entero, después de haber examinado las casas de todos los países”. Hay casas de tres tamaños, con tres, cuatro o cinco ventanas en el frente. Cuando una familia es muy numerosa, ocupa la casa vecina y la comunica por un puerta interior; y como todas las casas son muy parecidas, los vecinos la ceden y se trasladan a otra sin problema. Por cierto: todas las ventanas y tienen balcones y todas las escaleras son “cómodas y elegantes”. Naturalmente, la gente es feliz. “En las hermosas tardes de verano, casi todas las familias se reúnen en sus terrazas para tomar el fresco y cantar”.

Pero también es muy significativo cómo se decide la forma urbana. Imaginemos que se ofrece el mayor premio imaginable al mejor plan-modelo de una ciudad, un gran concurso abierto y un gran comité de pintores, escultores, sabios y viajeros, que se hiciesen con los planos de todas las ciudades conocidas, que recogiesen las opiniones de toda la población, incluso de los extranjeros, que discutiesen todas las ventajas e inconvenientes de todos los casos presentados y analizados, y que eligiesen finalmente el modelo más perfecto. Sería una ciudad más hermosa que todas las que la han precedido: esa es Icaria. Aire, limpieza, canales subterráneos, fuentes, calles de cuatro carriles, pavimentadas en piedra o ladrillo, con un montón de ferrocarriles. Allí “la ley ha decidido que el peatón estará seguro, y que no habrá nunca accidentes provocados por los coches, o por los caballos o por cualquier otro animal (…). Se obliga a los conductores a circular al paso de los peatones al aproximarse a los cruces”, que serán indicados por columnas. Todo el mundo circula por la derecha.

No verás en Icara ni cabarets, ni tabernas (guingettes), ni cafés, ni casas de juego. No hay monumentos que no deriven de la razón: escuelas, hospicios, templos, edificios administrativos, centros de asamblea popular, circos, teatros, museos de todo tipo, etc. Nada de casas de mendicidad, ni prisiones ni palacios. De hecho, las escuelas, por ejemplo, “son los palacios”. Por así decir, “todos los palacios están consagrados a la utilidad pública”. Los arquitectos icarianos estudiaron escrupulosamente las ciudades más bonitas del mundo y tomaron lo mejor de cada una.

Ejemplos. El tipo de sociedad que Étienne Cabet proponía en su “Viaje”, por “el cambio pacifico hacia el comunismo a través de la reconciliación de los pobres y ricos” se intentó llevar a la práctica en algunos lugares de Francia, Estados Unidos (Fannin, Texas; Nauvoo, Illinois) y también España. Pero el “comunismo icariano” fracasó. Pero aquí nos interesa su fórmula de definir la ciudad ideal por medio de la convocatoria a los más afamados arquitectos y el análisis de los ejemplos precedentes más destacados. Una fórmula que se sigue aplicando una y otra vez, como si fuese una grandísima y original idea, en todas partes. Recordemos Berlín, Barcelona y París, por citar tres entre mil.

Para el nuevo Berlín Occidental postmodernista se planteó, en 1979, un concurso internacional que pretendía ir trabajando por partes, con la idea de ir ganando tiempo y terreno a la “reconstrucción post-muro” (la nueva ciudad que surgiría cuando el muro cayese). En principio la idea era hacer una exposición de edificios similar a la Interbau 1957 (el Hansaviertel), aunque luego el programa se amplió notablemente. Para la IBA 1987 (Internacional Bauaustellung) Josef Paul Kleihues convocó a los más notables arquitectos del momento (Krier, Rossi, Hollein, etc.), cada uno de los cuales construyó un edificio en una de las manzanas que finalmente ha resultado más anodina de todo Berlín (calle Rauch). La Villa Olímpica de 1992 de Barcelona se llamó Nova Icaria, por levantarse donde tradicionalmente se dijo que estuvo una sociedad icariana apoyada por Narciso Monturiol. Bohigas organizaó el espacio, pero encargó cada pieza de arquitectura a una colección casi completa de los arquitectos relevantes en aquel momento en la cultura catalana.

Por último, hace poco más de un año el presidente francés Sarkozy ha encargado un plan del Grand Paris a un grupo de diez arquitectos seleccionados entre los más conocidos. La excusa es vincular centro y periferia, y la escala de intervención mayestática. Pero los resultados, extremadamente magros, esperables, anodinos (eso sí: la prensa los califica de “variados, audaces y motivantes”). Richard Rogers, Christian de Portzampac, Antoine Grumbach, Jean Nouvel, Roland Castro y MVRDV, entre otros, se entretienen, con todos los gastos pagados, enredando con imágenes banales.

Opinión. Actuar con la técnica icariana es una permanente tentación. Pero está radicalmente equivocada. Nunca llega por esa vía la solución de nada. Es la salida fácil, pero en falso. 1º. Porque evidencia pereza intelectual y miedo a pensar por cuenta propia. 2º. Porque nadie ha demostrado que los arquitectos atesoren el sentido de la ciudad, ni mucho menos. Con la mayor frecuencia, les es radicalmente desconocido. Esta fórmula tiene de interés su voluntad de abrirse al mundo, la sensatez de reconocer los conocimientos de otros, el valor de la especialización y de las profesiones. Pero no debería desbordar esa frontera.

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories


Mundos

Para las asignaturas de “Planeamiento de Nuevas Áreas” y “Gestión y ejecución del planeamiento” de la Escuela de Arquitectura de Valladolid


participar


Buscar



sindicar

_______________________

código original facilitado por
B2/Evolution



!


|| . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||