sobre Valencia

Veamos lo que se considera esencial en tres discursos diferentes sobre un mismo espacio: la ciudad de Valencia. Un texto editado por la Generalitat se titula Guía de regeneración urbana saludable (el autor es Francisco José Rubio, y se editó en 2008, presentado por el Conseller de Infraestructuras y Transporte de la Generalitat, y referido fundamentalmente a la comunidad autónoma de Valencia). Otro, el editado por la Universitat Politènica de València (lleva por título Un futuro para el pasado. Un diagnóstico para la Ciutat Vella de València; el coordinador es Fernando Gaja, y la edición es de 2009). Y el tercer texto es un breve artículo de Gerardo Roger, aparecido en la edición valenciana de El País el 20 de febrero de 2010 y titulado “La nueva reforma urbanística”. Veámosles en conjunto.
Ante las Jornadas de construcción con balas de paja (Valladolid, 12-13 de marzo de 2010)

Se trata de la historia de tres simpáticos cerditos, que eran hermanos y tenían cierta gracia. Walt Disney, con su habitual desparpajo, la explotó comercial e ideológicamente a tope. Pero tanto él como sus antecesores falsearon los datos verdaderos, porque intentaban inculcar en los niños la idea de que hay que trabajar mucho, y tener casas de las que hacen habitualmente los promotores inmobiliarios, para ser gente respetable y estar a salvo de los depredadores (a salvo incluso del lobo: no decimos más). Todos sabemos que las cosas no son así, pero el cuento tuvo cierto éxito. Ha llegado el momento, sin embargo, de contar la verdadera historia de los tres cerditos (extremeños casi con total seguridad, para más señas).
La vida de Precious Jones, según Shappire

Hasta los 16 años, la vida de Claireece Precious Jones (la tremenda, aunque quizá no tan completamente singular, vida de Precious) se desarrollará en muy pocos espacios de Harlem, el anhelante barrio de Nueva York. Pero a medida que, al aproximarse el nacimiento de su segundo hijo y por un giro afortunado del destino, esta muchacha se abre a la vida, se abre también a la ciudad y amplía el territorio que visita. Se diría que hay una relación directa entre el encogimiento del alma y la contracción del espacio en que se vive. Nos lo relata Sapphire en Push (Barcelona, Anagrama, 1998), la novela en que se basa (con gran fidelidad) la conocida película Precious (Lee Daniels, 2009).
Leyendo un texto de Huysmans sobre el Bièvre

Acaba de aparecer un libro con textos de Joris-Karl Huysmans, traducido por Martínez Sarrión (Aguas grises, Valladolid, Cuatro, 2010). Uno de los capítulos se titula “Paisajes”, y nos ofrece una inquietante manera de ver y sentir la naturaleza, explosiva, romántica, extraordinariamente expresiva, bastante alejada, según creemos, del exquisito pensamiento paisajista actual; pero, quizá por eso mismo, incomparablemente sugerente.
Notas urbanísticas sobre Identidad y violencia

Leer a Amartya Sen es oír lo mismo una y otra vez. Repite las cosas a cada momento para asegurarse de que queden claras. Y se agradece. Si se hiciese un ránking de los conceptos que más reitera en su libro sobre Identidad y violencia (Buenos Aires, Katz, 2007) el primer lugar lo ocuparía éste: “La insistencia en una singularidad no elegida de la identidad humana no sólo nos empequeñece a todos, sino que hace que el mundo sea mucho más inflamable. La alternativa al carácter disgregador de una categorización de ese tipo no consiste en afirmar que todos somos iguales. No lo somos. En cambio, la principal esperanza de armonía en nuestro mundo atormentado reside en la pluralidad de nuestras identidades, que se cruzan entre sí”.
Un comentario sobre Imaginar África

Según Ignacio Ramonet “el Sur es, en nuestro sistema comunicacional, un infierno o un paraíso; pero jamás un país normal, un pueblo normal, como cuando por ejemplo nuestro sistema comunicacional habla de nosotros. Cuando la televisión habla de España, habla de huelgas, pero también habla de debates políticos, de resultados económicos, la gente no se mata todos los días forzosamente. Del Sur no se habla nunca en términos neutros u ordinarios, porque el Sur no tiene la capacidad de emitir sobre sí mismo su propio discurso. Hoy día el Sur –en particular, el África negra- ha salido de las preocupaciones del mundo desarrollado. Por eso el Sur, en sí, no tiene importancia. Sólo tiene importancia en la medida en que el Norte esté presente o en que los intereses occidentales estén involucrados”.
Leyendo a Neil Smith

A veces es útil (incluso necesario) leer futurología. En el libro titulado Después del neoliberalismo: ciudades y caos sistémico, coordinado por Neil Smith y editado por el MACBA y la Universitat Autònoma de Barcelona en 2009, se nos dice que “en el contexto actual la perspectiva es que un neoliberalismo atrofiado –muerto pero dominante- amontone caos encima de la crisis”. Hay siete aspectos del capítulo firmado por Smith que conviene señalar.
Avalancha de propuestas de ciudades verticales
Todo el mundo sabe, o al menos intuye, que la ciudad vertical es de derechas; y que las megatorres del tipo Biónica, Sky City o similares, de extrema derecha. Nos parece estupendo que se hagan sitio en la prensa y nos vendan la idea de que con estos modelos de máximo control (y superinteligentes, por supuesto), vamos a ser felices del todo. Vale. Pero paren un poco y tómense una tila, que les va a dar algo.
Según Tim Waterman

El pasado año Tim Waterman (curioso apellido) publicó un texto sobre el paisaje que se pretende indispensable: Principios básicos de la arquitectura del paisaje (Donostia-San Sebastián, Nerea, 2009). Realmente se trata de un libro más elemental que fundamental, un manual demasiado vago. Pero toca muchos temas, y puede ser útil para debatir sobre un ámbito de trabajo profesional en alza. Fijémonos ahora en el último de los seis capítulos de que se compone, el titulado precisamente así: "El ejercicio profesional".
Un disparatado debate sobre la superficie mínima de la vivienda
En Vic pretendían negar el empadronamiento a los inmigrantes “sin papeles” por no tener papeles. Obviamente son unos burócratas. Por el contrario en Torrejón de Ardoz, que no somos burócratas sino científicos, se lo negamos a quien pretenda vivir hacinado, porque es malo para su salud. Para lo cual hemos debido resolver una larga y difícil controversia científica sobre la superficie de vivienda a partir de la cual ya no estamos hacinados (Alá aprieta, pero no ahoga): 20 metros cuadrados de superficie de vivienda por habitante. De manera que no negamos el empadronamiento por xenofobia (temor al extranjero), sino por xenofraude (engaño al extranjero).
Un deprimente temario en el reciente libro de García Rubio

Recientemente se ha publicado un libro de Fernando García Rubio con este llamativo título: Nuevos retos sectoriales del urbanismo (Madrid, El Consultor, 2009). Llaman la atención tres cosas: el índice (los temas elegidos), el desarrollo (la forma de analizarlos) y el título mismo (¿quién reta al urbanismo?).
Comentario al libro de Jesús González Pérez sobre El derecho a una vivienda digna en la Ley del Suelo de 2008.

Hemos oído a Tomás Ramón Fernández presumir alguna vez de ser el responsable (el autor intelectual, por decirlo de alguna forma) de la Ley del Suelo de 1998. Y nos llamaba la atención la enorme simpleza de los argumentos que ofrecía para justificar el “todo urbanizable” que en aquella ley se planteaba. Ya saben: oferta y demanda, más suelo, menos precio. Es una pena que personas tan valiosas en su especialidad (el derecho administrativo) sean tan poco exigentes al hablar de otras materias que evidentemente no dominan, y consideren sus prejuicios como doctrina. Algo parecido sucede ahora con González Pérez al hablar de urbanismo (en El derecho a una vivienda digna en la Ley del Suelo de 2008, Madrid, Fundación Registral, 2008): “El problema de la vivienda –dice- se vincula a la escasez de suelo. Hablar del problema de la vivienda es hablar de la falta de suelo apto para edificar”. Vaya por Dios, y nosotros sin enterarnos.
Ante la negativa a empadronar a los inmigrantes “sin papeles”
Los tres partidos del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Vic (CiU, PSC y ERC) han aprobado no empadronar en la ciudad a los inmigrantes “sin papeles”. La fascista Plataforma per Catalunya (PxC), segunda fuerza local, apoya la medida sin reservas. Entre las patéticas declaraciones de los concejales hay que destacar las de los ediles de Esquerra, que aseguran no dejarse llevar por los extremismos de "los que reclaman liquidar a los inmigrantes y los que abogan por abrir completamente las puertas". No sabíamos que eran de centro. Y menos aún cuando se define esa posición como el término medio entre actuar contra los inmigrantes y hacer como que no están, entre lo inhumano y lo indecente.
Un comentario del último libro de Sofsky

Lo mejor, sin duda, es el epílogo. La última publicación en castellano de Wolfang Sofsky, Defensa de lo privado (Valencia, Pre-textos, 2009) es un libro muy interesante. Trata sobre multitud de asuntos; desarrollados unos con mayor poder de convicción que otros, pero en todo caso sin perder el hilo, una argumentación que expone de forma muy clara en torno al valor de la privacidad y sus amenazas. Resulta convincente. No obstante, donde alcanza más vuelo, más intensidad y vigor, no es en ninguno de los capítulos del cuerpo del libro, sino en el apéndice final donde se traduce el epílogo a la edición alemana de bolsillo. Veamos un resumen de las tres ideas principales que recorren el libro, de evidentes implicaciones urbanísticas.
Artículo publicado en la revista En taquilla (octubre de 2009)
Valladolid. La ciudad se mueve. Se transforma. Mucho o poco, mejor o peor. ¿Cómo valorarlo? Hay obras de pequeña escala, pero muy significativas, que te reclaman un inmediato: “perfecto”. Obras de urbanización que llevan al ensanchamiento de aceras o la disposición de “pavimento de botones” para servir de guía a los invidentes, por ejemplo, que también quieren que des rápidamente el sí. Hay obras casi ocultas, pero de enorme importancia para el funcionamiento de la ciudad, como la sustitución del colector de la margen izquierda del Pisuerga, que a quien estudia la ciudad a más largo plazo le dan buena impresión: se prevé el futuro, y parece que se atiende a actuaciones poco vistosas para la galería, poco rentables en popularidad, pero necesarias. Parece que actuamos responsablemente. Y de ahí un nuevo aplauso. Otras, desde luego, están a la vista y se inauguran con orgullo: paseos, plazas o equipamientos, aquí o allá. Otras actuaciones más están todos los días en los periódicos y ya se encargan en la prensa de jalearlas (quizá con alguna crítica, pero se ve que andamos, que actuamos): así las rondas, la transformación de la avenida de Salamanca o los nuevos aparcamientos. Y también, por último, están las grandes operaciones de planeamiento que, ahora sí, diseñan la ciudad del futuro: en este paquete deberían comentarse los famosos proyectos del Valladolid-Arena, o el de soterramiento, o la aprobación de las llamadas “áreas homogéneas” (¿quién no ha oído hablar de Valdechivillas?). Pues bien: ¿cómo evaluar el conjunto de estas operaciones?
Top 10 de la economía urbana, 2: la aglomeración.

Demos la vuelta al antiguo dicho alemán sobre la libertad que nos entregan las ciudades (Stadtluft macht frei), de validez literal en la época medieval, pero metafórica después. Si “el aire de la ciudad nos hace libres” es legítimo suponer también que “el aire del campo nos encadena”. Desde luego el campo y la ciudad son espacios característicos, pero también estados de ánimo (no sólo forma, no sólo posición). Y su definición es dinámica. Vemos aflorar el campo en el interior de las ciudades lo mismo que se observan brotes verdes de ciudad en ámbitos rurales insospechados. Sí: el campo de los economistas acabará siendo la cárcel.
Siguiendo la pista de las redes (hamacas) vendidas en una plaza de Santarém, Brasil. Texto de Rubén Valbuena Barrenechea.

La mayor parte de las hamacas comercializadas en Santarém provienen del Nordeste, aunque hay una pequeña parte que son producidas en la región. São Bento es uno de los municipios del estado brasileño de Paraiba, de donde proceden las redes que inundan de color los comercios y los puestos de las plazas y calles donde son vendidas. A pesar de tratarse de un municipio que no es productor de algodón ni de los hilos usados en la confección de las lonas, se ha convertido en uno de los principales productores regionales de hamacas, al tiempo que esta actividad es la más importante en la economía local.
De un poema de José Emilio Pacheco

Uno de los poemas del último libro de José Emilio Pacheco, Como la lluvia (Madrid, Visor, 2009), titulado "En la acera", reitera con palabras la imagen que nos dejó Fernando Fuentes para usarla como referencia de algunos trabajos sobre ciudad y derechos humanos. Es un tema recurrente, la hierba que brota en las peores condiciones y resiste las agresiones. Una imagen que nos pareció representativa de lo que llamábamos "el último ciudadano" y que ahora encontramos entre los versos de Pacheco. Veamos un fragmento de aquel poema.
Enseñanzas de la “redacción a la desesperada” en la Asamblea Nacional francesa de 1789
Es curioso ver cómo se debatió en Francia para implantar los derechos humanos. Lo cuenta un libro de reciente aparición, de apasionante lectura: Lynn Hunt, La invención de los derechos humanos (Barcelona, Tusquets, 2009). En enero de 1789, varios meses antes de la toma de la Bastilla, el marqués de La Fayette preparó el borrador de una declaración. Probablemente con la ayuda de su amigo Thomas Jefferson. Pero finalmente no sería una persona quien diese forma al documento definitivo, sino una comisión de 40 diputados. Nada menos que 40, que llegaron a preparar un texto con 24 artículos. Y el 20 de agosto de ese mismo año comenzaron los debates en la recién creada Asamblea Nacional. Se preparó un buen follón.
La vida en Beirut contada por Olga Rodríguez

El excelente libro de la periodista Olga Rodríguez, El hombre mojado no teme la lluvia. Voces de Oriente Medio (Barcelona, Debate, 2009), dedica un amplio capítulo al Líbano. Aparecen Najib, Fahed, Badie al-Habet, Sahar Khalid, Atha Sabak, Saná Sersawi, Horiya, Lara y Tony. Pero sobre todos ellos, la extraordinaria solidez y delicadeza de Lina Hassan, la palestina de 22 años natural de Chatila, uno de los cuatro campo de refugiados de Beirut. Según un viejo refrán iraquí, “el hombre mojado no teme la lluvia”, porque nada tiene que perder. Lina sí tiene que perder. Pero no parece que le tema a nada.
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