Detalles del post: Somalia mira al Índico

31.05.08


Somalia mira al Índico
Permalink por Saravia @ 17:24:42 en África -> Bitácora: Plaza

El encuentro entre la ciudad y el mar, a vista de pájaro

Imagen del puerto de Berbera (imagen de travelblog.org)

¿Cómo es el encuentro entre la ciudad y el mar? ¿Cómo es el encuentro entre de África y el océano Índico? Vamos a hacer un recorrido, de norte a sur. Y empezamos en Somalia, junto a Djibouiti (o Yibuti), siguiendo la costa, entrando en las ciudades y anotando sus formas. Sólo una primera toma de contacto. Más adelante volveremos a andar este camino más despacio, y lo veremos desde abajo, no ya desde el satélite en que ahora estamos.

[Mas:]

Zeyla o Seylac es la primera población de Somalia después de dejar Djibouti, ciudad de la que dista menos de 50 km. En su costa se forman arrecifes de coral y manglares (riqueza y lujo de la naturaleza), pero la ciudad ha sido terriblemente castigada por la última guerra (destrucción y miseria). Cargada de historia, es hoy un lugar de desastre. No toca el mar. Está junto a él, pero la playa es limpia, sin integrarse al caserío en ningún momento. Berbera (con una población entre 40.000 y 200.000 habitantes, según las fuentes) está protegida por un barra. El espacio interior aloja un gran puerto y otro menor. Hacia las aguas se ven las tapias de algunas instalaciones, una playa, áreas libres con vegetación. De todo. La llegada al océano de un barrio regular está también frustrada por instalaciones. En todo caso, la ciudad está deshecha, sin densidad alguna, con grandes cantidades de espacio vacante. Extraña.

Muchísimos kilómetros de costa desnuda hasta llegar a Boosaaso, una ciudad que ha experimentado un rapidísimo crecimiento en los años de la guerra civil somalí (se dice que ha pasado de los 50 a los 500.000 habitantes). El puerto tiene gran actividad, y también mueven su economía la construcción y la industria pesquera. La ciudad, desde el aire, se vuelca hacia el abierto anillo del puerto: la curva de la playa, cerrada por el malecón que protege del mar abierto. Pero lo más interesante está fuera, a ambos lados de este anillo. A la derecha, las casas (con sus patios, en manzanas incompletas) y las pequeñas barcas se entremezclan en un espacio de playa que parece entrar sin problema en la ciudad misma. A la izquierda el cabo que forma la ensenada se mantiene desnudo, sin construcciones y sin vegetación. La ciudad (¿puede hablarse de ciudad en este tipo de espacios?) allí respeta el límite de un brevísimo (y borroso) camino que parece ordenarla.

Caluula y Bohin, o Caluula y Seyn (según los mapas que se consulten) son las poblaciones que ocupan la parte más alta, más extrema, del cuerno del rinoceronte (el cuerno de África), el final de la “región aromática” de los romanos, del bíblico reino de Saba o del medieval de Aksum. La punta más oriental del continente africano. Cerca de Caulula hay un pequeñísimo poblado situado sobre la arena de la playa, en el paso hacia el extrañísimo paisaje de esta punta geográfica (Ras Hafun, mezcla de mar y tierra). Pero el otro lugar no aparece en las fotos del satélite. Situado entre ambos, aparece en otros planos el núcleo de Berseba: un pequeñísimo pueblo, prácticamente aislado, sin camino alguno y espontáneamente dispuesto junto al mar. Las casas colocadas como se distribuye la gente al llegar a la playa. Bender Beyla, situado más al sur, es de este mismo tipo. Allí se ven, sin embargo, una suerte de amplias vías que llegan hasta el mar y que las casas respetan. Unas vías que luego no entran muy adentro, en el territorio, pero que parecen organizar algo, muy levemente, el espacio. También hay alguna calle bien formada, con casas alineadas. Pero es la excepción en una disposición muy abierta.

Hasta llegar a Muqdisho (Mogadiscio), la capital de Somalia, la costa es una clara línea que no interrumpen las escasas, pequeñas y compactas poblaciones que allí se emplazan: Gabah, Garacad, Hobyo, Cadale, El-Adde o Warshikh. Muqdisho es grande (1.700.000 habitantes), y la línea de contacto con el mar, muy amplia (más de 20 km). Es muy atractivo el emplazamiento del enclave primitivo; y el ensanche oriental, que se apoya en una recta playa, y que también parece ordenado. Pero la organización más clara se sitúa fuera de la ensenada central, al este, donde se ve una avenida estructurante que da acceso a las manzanas hacia el interior y hacia otras que en su parte posterior se abren a la playa. Un kilómetro después del puerto acaba la cuadrícula y aparece una extensa explanada junto al mar, completamente desocupada y con 300 ó 400 m. de potencia.

Es la misma zona que se forma también a poniente, si bien en este caso ya no da acceso a la ciudad, sino a un espacio suburbano de usos muy variados. Más abajo, sin embargo, llega otra inmensa cuadrícula urbana que se encuentra con el mar después de un espacio de monte, una rectilínea carretera que le comunica con el centro (y acaba malamente) y una banda de acantilados. Un paisaje que se está despoblando incesantemente. Se estima que han escapado más de medio millón de personas, muchas de las cuales están viviendo a lo largo de la carretera a la vecina Afgooye, un tramo de dieciséis kilómetros que se cree que es el grupo más grande de personas desplazadas del mundo. La ciudad fue fundada por los árabes en el siglo X. En el XIX perteneció al sultán de Zanzíbar, y luego, desde 1892, a Italia. Durante la guerra civil 1991-92, la ciudad fue devastada. Y en 1993 las tropas norteamericanas presentes en la ciudad sufrieron un ataque con varios muertos, lo que causó su retirada a los pocos meses. Desde 2006 la guerra se ha intensificado, con la entrada de tropas etíopes en el país.

La ciudad de Marka tiene una imagen extraordinaria. Fundada por comerciantes árabes o persas, se nos presenta hoy como un bloque macizo construido (un espacio urbano compacto), que sale hasta el mar directamente. Y a un lado y otro, inmensas playas que organizan la transición entre el mar y los arrabales. Las construcciones religiosas le prestan carácter. Una segunda transición, pues al estar cercada por arrecifes de coral los grandes navíos no pueden acercarse, y se desarrolla un tráfico de enlace desde el puerto. ¿Cuánta población alberga? Imposible saberlo. La Enciclopedia Británica dice que en 1990 había 62.000 personas, pero los movimientos de gente que impulsa la guerra son tan intensos que ya nadie se aventura a dar cifras. Porque la gente que llega no se alberga en campamentos, sino en las casas de una población que los acoge. “Los hambrientos y fatigados recién llegados -unos quince mil este año 2007- han sido albergados discretamente en las casas de techumbre de hojas de los residentes locales, como Mohamed, que estima que el año pasado llegó a alojar a diez familias. La mayoría de ellos, dijo, estaban relacionados con ella a través del clan -la intrincada red de familias de Somalia-”, se explica en mqh.blogia.com.

En Baraawe (o Brava) se constituye una línea clara, muy nítida, entre el espacio urbano y la playa que separa a toda la población del mar. Toda la línea de costa es en esta región muy lineal, con pocos accidentes. La última ciudad importante de Somalia con vistas hacia el Índico es Kismayo (Chisimaio). Aquí se observa una de las formas más extrañas de todo el continente. Tres curvas seguidas, limpias (alguna de ellas con una geometría perfecta), se suceden y acogen a la ciudad. Una barra de islas las protegen y tranquilizan las aguas. En la curva mayor, situada a la izquierda del plano, se ven casas con patio cuadradas y bulbosas, y una playa blanca marca un territorio de transición. El camino (la calle, podríamos decir) discurre por detrás de la primera franja de casas que mira a la playa. También hay zonas donde se forman pequeños poblados dentro de la ciudad y cerca del mar. Y áreas destinadas a otros usos (industriales, de almacenaje, etc.). En la segunda curva no hay nada: un espacio baldío, con algún depósito, pero sin que la ciudad haya entrado en él ni llegado al mar allí. Y el tercer semicírculo, situado al norte, sigue ofreciendo este espacio de tierra de nadie, pero con particularidades. En algún tramo aparece un pequeño poblado casi autónomo; y en otros lugares, más arbolados. se ven cierres de parcelas que dividen el territorio. Un extraño lugar.

Y la última población, lindando casi con la frontera de Kenia, es Chiamboni. Con el mar a un lado y otro, y sin embargo muy bien protegida, presenta un tejido urbano agregado de óvalos compacto, de una calidad y uniformidad sorprendente.

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