Detalles del post: Táctica y estrategia de la mariposa

09.09.08


Táctica y estrategia de la mariposa
Permalink por Saravia @ 11:52:22 en Poética -> Bitácora: Plaza

De Konrad Lorenz al Conde de Lampedusa, pasando por Mario Benedetti y Ángel González

Floración azul de las jacarandás en Buenos Aires, 2005 (imagen procedente de iferreiro-bsas.buzznet.com)

Estamos ya en el estío, esa quinta estación de que hablaba Cervantes, ese verano decadente. Pero, con todo, oficialmente aún verano: todavía podemos permitirnos jugar con mariposas. Un recuerdo: al redactar el Plan General de Aguilar de Campoo, hace ya algunos años, propusimos que toda la nueva vegetación se eligiese de tal forma que floreciese a la vez, en las mismas semanas, y en azul. Los parques, las calles arboladas, las riberas del Pisuerga y todos los nuevos ornamentos urbanos debían, por unos días, hacer que la ciudad se cubriese con un manto azul. Lo veíamos entonces (ingenuidad) como una gran mariposa de corta vida (una "celeste común" de aquellos prados, por ejemplo), que volaría unas cuantas noches en torno a alguna luz. (Y que cada cual piense en la persona luminosa que prefiera). Otro recuerdo, más cercano: al visitar el ámbito del concurso para la denominada "Ciudad del Medio Ambiente", en Soria, junto al Duero, era tal la “calidad de paraíso” de aquel paraje que al andar, con cada pisada, brotaban cientos de mariposas entre los rastrojos. Cientos. (Naturalmente, no nos presentamos al concurso).

[Mas:]

Jugar con mariposas es colorido y alegre. Pero también se corren riesgos. Todos hemos oído hablar del "efecto mariposa", ese teorema sin teoría (del orden) por el que un oportuno batir de alas de una de aquéllas podría llevar a la demolición del mundo. Un mínimo cambio, pero exacto, en un sistema complejo (el mundo lo es, y la ciudad también) podría conducir a la hecatombe. O a la revolución. Para dirigirlo habría que saber controlar unas propiedades que no es posible controlar. Lo estudiamos, estudiamos con la mayor atención la ciudad y el mundo, pero siempre se nos oculta algo. Nunca es posible descifrar todo su contenido esencial, y los márgenes de error aumentan con el tiempo. No sabemos qué hacer para tener alguna seguridad de que no habrá alteraciones que lo hagan explotar. Ni arrestando preventivamente a todas las mariposas. Mas si se quiere que las cosas cambien habrá que provocar algunos cambios. ¿Qué cambios? Sigue sin ser fácil contestar. Pues también conocemos la objeción de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cuando nos informó de que «algo debe cambiar para que todo siga igual» (en El Gatopardo). Nos dijo que hay transformaciones aparentes, cambios superficiales muy coloridos y vistosos, que dejan intocado el fondo. Porque en definitiva los cambios son traicioneros, en uno y otro sentido. Y habrá, por tanto, siempre que seguir estudiando.

Busquemos soluciones al juego de las mariposas con efecto, que proponemos hoy, en otro yacimiento. Vayamos detrás de algún poeta. Benedetti, por ejemplo, que nos sugiere cómo conjugar táctica y estrategia, estudio y cambio deseado (en su poema "Táctica y estrategia", por supuesto): una táctica razonable y una estrategia simplemente de confianza ciega. “Mi táctica es mirarte / aprender como sos / quererte como sos / mi táctica es hablarte / y escucharte / construir con palabras / un puente indestructible”. Mirarte y aprender, y construir un puente de palabras. Y concluye: “Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple, / mi estrategia es: / que un día cualquiera / ni sé cómo, ni sé / con qué pretexto por fin me necesites”. Una estrategia de espera que todo lo confía a la buena voluntad del destino: ¿es persona de fiar?

Ángel González propone una estrategia algo diferente: la de la mariposa. Fundado en la convicción de Nabokov (“no puedo separar el placer estético de ver una mariposa y el placer científico de saber qué es"), nos invita a seguirle en el poema titulado “Sinestesia”: “Absorta y reverente, / con las alas cerradas, / la mariposa aprende / en la prosa olorosa de la rosa. / Luego, cuando las abra, / devolverá al paisaje, / transformado en colores, / su perfume”. Entregar, sin proponérselo, al paisaje lo que se ha estudiado, ya transformado (hecho miel) por nosotros. Estudiar y hacer paisaje con las espontáneas consecuencias de ese mismo aprendizaje. Y ese paisaje es el mundo y es también la ciudad. La vida. Sí: Life.

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