Detalles del post: El entorno de la economía canalla

08.03.09


El entorno de la economía canalla
Permalink por Saravia @ 20:09:32 en Economía urbana -> Bitácora: Plaza

Extractos del libro de Loretta Napoleoni

Beijing Taxi (foto de rviswana, cargada el 9 de febrero de 2007 en flirck.com)

En el libro titulado Economía canalla. La nueva realidad del capitalismo (Barcelona, Paidós, 2008), Loretta Napoleoni se propone informar de las consecuencias actuales “de la economía canalla, un fenómeno recurrente en la historia, a menudo ligado a transformaciones rápidas e imprevistas. En medio de cambios profundos, la política puede perder el control de la economía, y ésta se convierte en un poder salvaje en manos de nuevos emprendedores”. No es algo nuevo. Se vio su pujanza en otros momentos de la historia, si bien parece inédita y espectacular la fuerza con que ha reaparecido ahora, en las últimas décadas: “La economía salvaje ha caracterizado la mayoría de transiciones históricas”, y ahora que “el mundo está experimentando una profunda transformación, quizá la mayor de la historia”, no iba a ser una excepción.

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El libro da cuenta, con detalle y poder de convicción, de un amplio grupo de procesos económico-políticos-culturales que nadie controla y que son, sin embargo, decisivos en la conformación actual de la sociedad. Y también de la ciudad. El listado es, cuando menos, peculiar: la alta tecnología, el “mercado matrix”, la cultura del sexo, la obesidad, las mafias chinas, los biopiratas, el mercado de armas de fuego, el terrorismo y sus mitologías, el deterioro de la clase media norteamericana, y muchos más. No hay ninguno específicamente urbanístico. Y sin embargo, la ciudad envuelve y participa, de forma decisiva, en ese potentísimo sistema canallesco. A continuación reseñaremos desordenadamente una trecena de catas significativas.

Corrupción. Corrupción ha habido siempre, “pero en la economía canalla se multiplica a escala global”. En cualquier sociedad la corrupción se contrarresta con el conjunto de valores con los que coexiste, lo cual no es posible en la economía salvaje, donde además "impone una baja calidad de vida que es perjudicial para todos, ganadores y perdedores, ricos y pobres”.

Política y economía. Paradójicamente -domenta Napoleoni-, cuando se logró el objetivo final de la Guerra Fría, la caída del Telón de Acero, el orden posterior a la 2ª Guerra Mundial se desintegró, y el Estado perdió el control del mercado. La política dejó de dominar a la economía. "Fue en ese punto de la historia cuando la economía dejó de ser un servicio para los ciudadanos y se convirtió en una fuerza salvaje, orientada exclusivamente a ganar dinero rápido a expensas de los consumidores".

Bandidos nómadas y sendentarios. El economista norteamericano Mancar Olson describió a los oligarcas rusos y los intermediarios de la globalización como bandidos nómadas. “Los bandidos nómadas cogerán todo lo que se puedan llevar, puesto que no se preocupan en absoluto por sus víctimas y esperan robar a otros mañana”. Por el contrario, los bandidos sedentarios, al monopolizar el crimen de una zona “tienen que considerar que una excesiva avaricia de hoy puede llevar a una avaricia frustrada de mañana. Tienen un incentivo para moderar sus apetitos y permitir a sus víctimas el mantenimiento de la prosperidad necesaria para negociar y acumular riquezas". En el urbanismo son bien conocidos canallas de ambas tipologías.

Deslocalización. Los economistas han estimado las consecuencias de la deslocalización. “Hasta hoy hemos visto solamente la punta del iceberg de la deslocalización, cuyas dimensiones finales pueden ser asombrosas”, apunta Alan Blinder, antiguo vicepresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Economía canalla y neoconservadurismo. ¿Cómo es que los norteamericanos y los observadores extranjeros de la devastación del Katrina no notaron que la decadencia económica del “ganador de la Guerra Fría” había comenzado alrededor de una década antes? Y Napoleoni subraya una opinión problemática: "Hoy, la Norteamérica de clase media y el mundo siguen sin saber que la economía canalla, no la política neoconservadora, está en la base de su actual pesadilla".

Distorsión interesada de la realidad. Desde 1989, la economía canalla ha enturbiado la visión de la realidad y ha dado forma a un entorno irreal. "Los mitos y las ilusiones han sustituido a la ideología como fuente de legitimidad de los políticos". Aunque para la autora hay esperanza: "El populismo de los nuevos manipuladores de mitos puede fracasar y fracasará cuando los pueblos, inevitablemente, se abran paso en la tupida red de mentiras e ilusiones que los aprisiona". Pero esa alteración de la realidad, que obliga a la gente a buscar ilusiones para soportar la decadencia socioeconómica, no deja de ser muy peligrosa. "La esperanza es que lo que la Norteamérica de la clase media está sufriendo ahora no abra las puertas a la locura total. Cuando la República de Weimar finalmente se hundió, la hiperrealidad fue el instrumento para el auge del Tercer Reich. La población no advirtió los peligros del nazismo porque había perdido la capacidad de distinguir la fantasía de la realidad".

Distancia entre ricos y pobres. La política no sólo no ha sido incapaz de prevenir el aumento del espacio que separa a los superricos del resto de la población, "sino que, en realidad, lo ha propiciado". Por todas partes se ha aplicado una política fiscal regresiva. Y "sin políticas ad hoc que prevengan la desigualdad de ingresos, la acumulación de riqueza continuará principalmente centrada en los directivos de empresas, los banqueros inversores y los famosos" (la autora cita expresamente a David Beckham). "La nueva clase ociosa de la globalización está robando a la clase media su participación en la nueva riqueza".

Blanqueo. La falta de eficacia del sistema de blanqueo europeo (de los fondos provenientes de la droga) "es particularmente evidente en el sector inmobiliario, porque las leyes nacionales de cada país no están equiparadas a los estándares internacionales de antiblanqueo de dinero, explica una fuente de Europol".

Estado-mercado. En distintos lugares del planeta se han desarrollado los Estados-mercado, "entidades políticas que han desertado de su papel tradicional de protectores de los ciudadanos y han adoptado un papel más empresarial".

Planificación. "La política existe como producto directo de la planificación. Requiere la formulación intelectual del mejor modelo posible (…). La planificación crea las raíces del Estado-nación y del Estado constitucional, ambos productos de la Ilustración. (…) La planificación también es básica en la creación del Estado-mercado. Pero la planificación se encuentra con serios problemas en situaciones que no pueden ser completamente comprendidas racional o lógicamente. Por esta razón, el pensamiento occidental se ha sumido en el reino del caos". En el otro extremo, hay una singular aproximación china a la política. "Una cultura no esclavizada por la planificación, China se ve a sí misma libre de dejarse llevar por las circunstancias, y más recientemente por la economía salvaje (…). El oportunismo ha sustituido a la ética y a la moral del Estado-nación".

Destrucción y reconstrucción. La China de hoy "se consume con la urgencia de la destrucción y la reconstrucción de los signos físicos del pasado, de igual modo que la Revolución Cultural barrió hace décadas los históricos". Allí "barrios enteros se derrumban cada día a golpe de excavadora para ser reconstruidos poco después. Los taxistas de Beijing, que no se distinguen por saberse las calles, luchan ahora con las nuevas calles y edificios, construidos casi de la noche a la mañana".

Mentiras. Nunca antes los políticos habían “apañado los documentos”, la información, los datos, tanto como lo están haciendo ahora. Con ello pretenden "proyectar un futuro tan peligroso y aterrador". Se trata de una tendencia que "empezó antes del 11/S".

Miedo. “Las masas del mundo desarrollado (…) viven en un constante temor porque perciben, con razón, que el Estado no puede protegerlos. El miedo al entorno en el que viven, el miedo a la globalización y el miedo al futuro los empujan a refugiarse en antiguas formas de comunidad. El tribalismo moderno ha emergido como la respuesta natural de los habitantes de la aldea global a la economía canalla".

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