Detalles del post: 1951: Primer catálogo de Ikea

27.09.09


1951: Primer catálogo de Ikea
Permalink por Saravia @ 17:21:58 en Años 50 -> Bitácora: Plaza

Antes de que Ikea se convirtiese en una multinacional agresiva

Una cola para acceder al centro Ikea Kungens kurva de Estocolmo en los primeros años 60 (imagen procedente de telegraph.co.uk, del 13 de abril de 2008).

En los últimos años estamos sufriendo en varias ciudades de España la agresión de Ikea. Con el atractivo de sus muebles, esa regusto nórdico del bienestar y el señuelo de crear nuevos puestos de trabajo, lleva a cabo una política de suelo abusiva, que poco tiene que envidiar a la de otros depredadores territoriales de peor nombre. Pero hubo un tiempo en que esta firma sueca representaba lo mejor del espíritu de empresa. En los años 50, cuando empezó a fabricar muebles de madera, era una firma interesante. ¿Cuándo perdió el sentido de la medida, saltó el umbral y se hizo tan odiosa como la mayoría de las multinacionales (no todas, pero sí casi todas)? ¿Cuándo comenzó a contratar menores en la India y aplicar horarios de 80 horas semanales?

[Mas:]

Hay una relación entre los muebles y la vivienda o el apartamento, el alojamiento y la casa y, por ende, el edificio y la ciudad. Hay, por tanto, una no tan lejana relación entre la ciudad y el mobiliario. Pero antes están los condicionamientos entre las instalaciones productivas o comerciales y la estructura urbana. Veamos cómo la evolución de Ikea ha ido transformando paulatinamente ese campo de condiciones.

Etapa inicial (años 40). La fundación de Ikea se debió a la iniciativa de una sola persona: Ingvar Kamprad. Un muchacho que creció en una granja llamada Elmtaryd, cerca del pequeño pueblo de Agunnaryd, en la provincia sueca de Småland, creó su empresa a los 17 años, en 1943, al parecer con el dinero que había recibido como regalo de su padre por su éxito en los estudios. El nombre es relevante de su origen personal: la palabra Ikea se forma con las iniciales de Ingvar, Kamprad, Elmtaryd y Agunnaryd. Más personal, imposible. De hecho, Kamprad ha mantenido el control de la empresa desde su fundación hasta 1986, en que asumió el cargo de asesor y delegó la dirección en sus hijos. Pero está estructurado de tal forma que es prácticamente imposible desmembrarla. Al ser una empresa tan vinculada a su fundador no está de más saber que en los últimos años Kamprad ha reconocido haber acudido a mítines de ideología nazi. En sus orígenes, Ikea vendía cerillas, y bolígrafos, billeteras, marcos, relojes, joyas y medias de nylon. En 1947 empezó con los muebles, un producto que ya no abandonaría.

Etapa de desarrollo y consolidación (años 50 y 60). En 1951 Ikea publica el primer catálogo de muebles, y decide centrarse exclusivamente en la venta minorista de mobiliario, que años más tarde se iría ampliando a otros objetos para el hogar, a bajo precio y diseño contemporáneo. El catálogo se convirtió en un símbolo de la compañía y su principal canal de marketing. Tuvo mucho éxito. Y la historia heroica (difundidísima) de la compañía, habla de que su éxito generó una fuerte hostilidad en el sector del mueble de su país que Kamprad supo sortear con habilidad, sacando ventaja. Pues el intento de boicot le obligó a diseñar y fabricar sus propios muebles y salir al exterior, tanto para comprar materias primas (a países asiáticos) como para abrir puntos de venta fuera de Suecia.

En efecto. En 1955 Ikea comenzó a diseñar sus propios muebles. Uno de sus empleados tuvo la idea de desmontar las patas a una mesa para que cupiera en un coche sin que se dañara en el transporte: se comenzó a pensar en el embalado plano, que necesita menos espacio de almacenaje, y que permitió abaratar los precios algo más. En los primeros años 50 sólo vendía por catálogo. Pero en 1958 se inaugura la primera tienda Ikea en Älmhult (Suecia), y en 1963 se abre la primera fuera de Suecia, en la Noruega, en las afueras de su capital Oslo. Dos años después se inaugura “el buque insignia” de la marca en Estocolmo: un edificio de 45.800 m2, cuyo elemento central estaba inspirado (se sigue diciendo en la historia heroica) en el museo Guggenheim de Nueva York. Fue tan buena la acogida que acabó abriendo el almacén para permitir que los clientes se sirvieran por sí mismos. En 1969 abrió la primera tienda en Dinamarca.

Para entonces ya estaba completamente definido el negocio. Muebles armables por el comprador, que también los transporta, de diseño moderno pero muy baratos. Mucha madera y una magnífica campaña de marketing (el catálogo sigue siendo clave) que trata de asociarse a la idea de bienestar escandinavo, modernidad, ecología, justicia social y todo lo que se quiera. Afirma, por ejemplo, ser especialmente respetuosa con el medio ambiente y seguir una política equitativa de salarios entre hombres y mujeres. Como sabemos, fue un éxito absoluto que le llevó a futuras expansiones.

Expansión a otros continentes (de los 70 a los 2000). A partir de 1973 se lanza a abrir primeras tiendas fuera de Escandinavia. En ese año se inauguró una nueva tienda en Zurich, punta de lanza para el mercado alemán, donde se encuentra en la actualidad la mayor demanda de sus productos. En 1974 abre en Japón, en 1975 en Australia, luego Canadá, Singapur, etc., hasta llegar en 1985 a los EE.UU. Un proceso sin freno que continuará hasta China (1998) y Rusia (2000). La primera tienda española será la de Telde, en Gran Canaria, que se abre en 1981. Esta expansión, naturalmente, le obliga a ampliar la lista de proveedores. Sus muebles son fabricados hoy por más de 1.500 proveedores en más de 50 países. Pero la compañía se niega a facilitar su identidad.

Ikea es hoy una compañía líder en el mercado de la distribución de mobiliario y objetos de decoración para el hogar. Cuenta con cerca de 300 tiendas en más de 40 países, que emplean a más de 100.000 trabajadores (los datos, según las fuentes, bailan; pero están en ese orden de magnitud). En España, entre los abiertos y los que están en marcha suman casi una treintena de establecimientos. El Grupo Ikea es formalmente propiedad de una fundación controlada por los hijos de Kamprad, con sede en los Países Bajos. Su casa matriz sigue en la ciudad de Älmhult, Suecia.

Qué queda de la Ikea de los 50. Ikea era entonces una empresa que competía en el mercado del mueble con iniciativa, empuje e innovación. En la actualidad lo hace desde una posición de poder absoluto. Esa evolución es el camino lógico al que tienden las grandes empresas para protegerse, reducir la competencia y mejorar sus ganancias (Albert Recio lo explica bien en Capitalismo, desigualdades y degradación ambiental (VII Jornadas de Economía Crítica, Alfonso Dubois, Juan Luis Millán y Jordi Roca, coords., Barcelona, Icaria, 2001). Ikea lo ha sabido recorrer. Es lógico que las empresas lo pretendan. No lo es que las administraciones se lo consientan. Pero es especialmente interesante comprobar que lo que hoy vende de esa empresa no es lo que actualmente puede ofrecer, sino lo que entonces fue. Recio lo señala expresamente: “Las políticas comunicativas de la empresa tienen una importancia crucial (…). Ikea ha creado una marca global que combina la producción de cientos de empresas en todo el mundo, pero lo que da confianza al consumidor no es el conocimiento de estas unidades, sino la marca sueca”. Sin embargo, como decíamos, Ikea es hoy un conglomerado muy alejado de aquella imagen, que parece actuar con desprecio a los valores (a todos los valores) que antaño decía eran su distintivo. No podemos certificar, obviamente, que todas las denuncias que a continuación vamos a citar sean ciertas. Pero son demasiadas, y los denunciantes son organizaciones solventes.

Desprecio laboral. 2007. Intermón Oxfam Bélgica publica un informe titulado “Ikea. Un modelo a desmontar” (exactamente: “Ikea, des modèles à monter, un modèle à demontre”), en el que se analiza la situación de los trabajadores de cuatro fábricas de la empresa en el sur de la India. Se acusa a la compañía sueca de explotar a sus trabajadores, obligando a horarios de más de 80 y 90 horas semanales, y explotando a menores. El salario está fijado entre 30 y 70 euros al mes por 90 horas de trabajo semanales. Relata casos como el de Shibia, que gana 30 euros al mes, de los que la mitad los debe invertir en el transporte para llegar a la fábrica. (Posteriormente, para contrarrestar la mala imagen, Ikea hizo público un protocolo, denominado “IWAY”, que contiene las directrices a seguir con sus proveedores internacionales y establece “códigos de conducta responsable” para la gestión de la mano de obra).

Desprecio medioambiental. 2007. El Grupo IKEA construye una nueva fábrica a Portugal, pero en vez de escoger un área ya existente industrial, esto ha decidido localizar la planta en un bosque, un área que fue clasificada hasta muy recientemente como la Reserva Nacional Ecológica (Espaço Florestal de Produção e Protecção en Paços de Ferreira, Oporto). La empresa rechaza instalarse en una zona industrial existente y propone promover otra nueva, donde a ella le interesa, modificando el planeamiento a conveniencia. A fin de agilizar las obras el Gobierno portugués clasificó el proyecto como PIN -"Projecto de Potencial Interesse Nacional", y redujo los plazos de la Evaluación de Impacto Ambiental. Curiosamente (una casualidad, por supuesto) la zona había sufrido un incendio forestal recientemente. 2009. Greenpeace Brasil denuncia en un detallado informe cómo se aprovecha Ikea de la deforestación ilegal del Amazonas, a través del conglomerado industrial Bertin, para servir de pasto al ganado que, a su vez, proporcionará ingentes cantidades de cuero a las fábricas proveedoras de Ikea en China. La empresa, además, fabrica productos de rápida obsolescencia y muy corta duración, de usar y tirar, que deben renovarse muy pronto.

Desprecio financiero. 2007. Ikea fue nominada al premio “Ojo Crítico” que el Foro Social de Davos concede cada año a la compañía que se ha distinguido por “su comportamiento más irresponsable”. En su caso la nominación se debía a que “utiliza todos los medios legales para evadir impuestos”, según el jurado. Los productos de Ikea son pensados, diseñados y publicitados en el primer mundo: Suecia o Gran Bretaña. Su elaboración se realiza en fábricas subcontratadas en economías subdesarrolladas: Vietnam, India, Bangladesh, Pakistán y algunos países europeos (Polonia, Rumanía, Portugal). La multinacional distribuye su mercancía a través de más de dos centenares de tiendas radicadas en 36 países. El dinero obtenido viaja a Holanda y a los paraísos fiscales de las Antillas, saltando por el entramado de sociedades y fundaciones armadas y dominadas por la familia Kanprad, dueña de la compañía. Unos piensan, otros fabrican y los terceros financian.

Desprecio urbanístico. La empresa sitúa sus tiendas en las afueras de las ciudades, obligando al uso del coche. No se limita a montar sus tiendas, sino que con la excusa de los empleos a crear, chantajea a la administración para que le aprueben la promoción de nuevas áreas urbanizables de mucha mayor superficie que la que necesita, haciéndose con las plusvalías generadas. Y obligando a construir las infraestructuras necesarias, a cargo, en buena parte, de la administración. Veamos algunos ejemplos españoles. En Málaga, por ejemplo, Ikea ha conseguido que la Gerencia de Urbanismo del consistorio anticipe la inversión que corresponde al ministerio de Fomento -más de tres millones de euros- para construir la carretera que facilitará el acceso a las instalaciones de la tienda a orillas del Guadalhorce. En el Megapark Ikea-Baracaldo las obras invadieron la servidumbre pública del dominio marítimo-terrestre con el consentimiento del Ayuntamiento de Barakaldo. En Arroyo de la Encomienda, junto a Valladolid, Inter Ikea ha presentado un proyecto de Parque Comercial y de Ocio que ocuparía 7,7 has. (la tienda ocuparía “sólo” 2,3 has.). Según la Federación de Comercio y Servicios de Valladolid (Fecosva) se trata de “un proyecto fundamentalmente inmobiliario que utiliza la actividad comercial como reclamo”. Dice tener previsto invertir entre 250 y 300 millones de euros para crear unas instalaciones que podrían crear hasta 3.000 empleos en las diferentes superficies comerciales que se instalasen (directos serían 400). Habría que modificar el planeamiento municipal y otras normas de ámbito superior. Pero, ¿quién puede rechazar una inversión de 300 millones y 3.000 empleos?

Ikea ya no se dedica sólo a hacer y vender muebles. Ha ampliado sus actividades y seguramente pretenda hacerlo aún más. Últimamente su fundador, Ingvar Kanprad, también ha decidido invertir en un proyecto en el norte de Suecia destinado a la exploración de uranio. Está ocioso. Ha hecho muchísimo dinero. Figura entre las cinco personas más ricas del planeta (en alguna clasificación le sitúan con el número uno). Era ése el objetivo, ¿no? Enhorabuena.

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories


Plaza

otros contenidos de urblog relacionados con urbanismo y derechos humanos, democracia, territorio, paisaje, suburbios, economia urbana


participar


Buscar



sindicar

_______________________

código original facilitado por
B2/Evolution



!


|| . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||