Detalles del post: El teléfono móvil acabó con la imagen de la ciudad

15.10.09


El teléfono móvil acabó con la imagen de la ciudad
Permalink por Saravia @ 23:51:18 en Cultura de los suburbios -> Bitácora: Plaza

Y el cine se hundió definitivamente

El cine Studio 28, de París (imagen procedente de static.panoramio.com/photos/original/6600392.jpg)

No lo decimos nosotros: lo sugiere Stephen Barber. La lectura de uno de sus últimos libros, Ciudades proyectadas. Cine y espacio urbano (Barcelona, G. Gili, 2006), es algo parecido a un shock. En él se mezcla (sólo para los ámbitos de Europa y Japón: no se tratan los Estados Unidos) cine, historia del cine, ciudad e historia de la ciudad, percepción visual, cultura digital y, sorprendentemente, la evolución de las salas de cine, en un discurso único y sorprendente. No somos capaces de reducirlo a una síntesis completa y coherente, pero no renunciamos a extraer algunas citas significativas.

[Mas:]

1ª. Las imágenes fílmicas y las ciudades tienen vínculos complejos. Las películas revelan formas (corpóreas, arquitectónicas, históricas y sociales), pero también proyectan inquietudes (vinculadas a la memoria o la muerte). “En esa mezcla de formas e inquietudes radica la relación entre cine y ciudad”.

2ª. En numerosas ocasiones trata de la relación entre la imagen de los cuerpos (de los habitantes) y la de la ciudad. “El cine comenzó con una dispersión de espectros gesticulantes, de cuerpos humanos transitando las calles de la ciudad, enmarcados por perfiles de puentes, hoteles y almacenes, bajo cielos industriales contaminados”. En los orígenes de la “ciudad fílmica” se representan –continúa- “cuerpos humanos enfrentados al espacio urbano”, y tales imágenes resultan muy atractivas para la gente. Después, en los años 20 del siglo XX “el cuerpo perdió su preeminencia como punto de intersección entre la imagen y la ciudad”. El cine se utilizó entonces a menudo “para precipitar la revolución urbana” o “para imponer las estructuras opresivas del poder en la ciudad”.

3ª. Un año decisivo para la nueva imagen de la ciudad. “El movimiento hacia la desaparición urbana y corpórea cristalizaría cinco o seis décadas más tarde con la invención de la imagen digital. Pero las imágenes internacionales de las ruinas urbanas en 1945 marcan una inflexión, a partir de la cual la ciudad fílmica comenzó a derrumbarse sobre sí misma”. Al finalizar la 2ª guerra mundial, las imágenes de ciudades destruidas “fueron el germen de cómo iba a ser imaginado y formulado el espacio urbano”.

4ª. Multisalas. “En las brutales multisalas, el espacio del cine había sido arrancado definitivamente de su anterior ubicación en los bulevares del centro de la ciudad, donde habían determinado la íntima relación visual del público con aquel lugar”. En toda Europa se pueden encontrar “idénticas multisalas e idénticas caras vacías”. En esos “hangares comerciales”, la gente vacila “entre las atrayentes pantallas con productos de consumo y los mostradores de comida rápida”, hasta que llegan a “las estancias en que los cines de Hollywood, compuestos casi enteramente de efectos digitales, peleaban entre sí en una competencia vacía y autorreferencial, alejados en universos paralelos a los de sus espectadores”.

5ª. Cines porno. “De entre todas las salas de cine que visité en Europa, los cines porno parecían representar la resistencia fílmica más tenaz”. La sala de cine porno Les Ailes, de Marsella, “parecía muy cercana a las combustiones sensoriales y reales de las primeras proyecciones fílmicas. Pero el lugar que ocupaba ahora era el de un último y residual Edén cinematográfico”.

6ª. Cines de arte y ensayo. Los diminutos cines de arte y ensayo de París, el Studio 28 o el cine Ursulines, en cuyo interior los cineastas del surrealismo habían generado sus protestas y manifiestos, además de proyectado sus películas, “guardaban una tensa relación con la morfología urbana. Su supervivencia, en las calles apartadas del centro, era el resultado de su hábil adaptación al tipo de películas que solían proyectarse: el cine Ursulines se había especializado en películas de Extremo Oriente, mientras que la fachada del Studio 28 era ahora la de un modesto cine de barrio, y desde su interior llegaba el alboroto de los colegiales. Pero, a pesar de aquellas adaptaciones, el aura perturbadora de aquellos cines formaba puntos permanentes de volatilidad fílmica en el seno de una ciudad cada vez más inconsciente”.

7ª. Ciudades europeas en la segunda mitad del siglo XX. “Los cineastas europeos comenzaron a interrogarse gradualmente por la forma de Europa, y solían percibir sus ciudades y el estatus físico de sus habitantes como entidades sumidas en un proceso de erosión y de desaparición; este sentimiento, aunque evoca la hegemonía de la cultura comercial digital, sirve también para pulverizar las fronteras urbanas, estimulando que los directores cinematográficos investiguen las zonas fronterizas entre las ciudades y los continentes, y entre la imagen y el cuerpo humano”. Las periferias están “interconectadas en su desolación”. Los desolados terrenos "que componen las ciudades europeas funcionan en la actualidad como pantallas vacías, su contenido efímero de imágenes publicitarias es reemplazado con tal rapidez que su asimilación resulta imposible para los ojos de los espectadores, y es enorme su capacidad de lanzar trayectos cada vez más agotadores perceptualmente en la evanescente materia de que la memoria está hecha. El futuro de la cultura urbana europea comprende tanto la sensación de pérdida como una mezcla crucial de ciudades”.

8ª. Cultura digital. “Las imágenes digitales y corporativas de la ciudad contemporánea, pese a su fragilidad intrínseca, armonizan y habitúan inexorablemente el espacio urbano a sus proyecciones, y puede que ahora –debido a una última aberración urbana- sean la perfecta materialización de la ciudad”. “En la ciudad digital, la supervivencia del cine y de las salas de exhibición cinematográfica conforman una oposición en el seno de los devoradores procesos visuales, constelados con la memoria y la muerte, que configuran inexorablemente los paisajes urbanos contemporáneos junto con los cuerpos y la percepción de sus habitantes”.

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Comentario de: mikamaera [Member]
Barber entonces no tenía ese mágico ingenio que conocimos un par de años después, cómo no, en la pantalla grande: el reloj de Mr. Gateau. No hay que olvidar que una de las primeras secuencias proyectadas en público de los Lumiere es la demolición de un muro, con el propio Auguste de capataz. Tras el colapso de la fábrica, el operador giraba la manivela en sentido contrario, suscitando el alborozo general, y vuelta a empezar. Sólo por el tiempo el tiempo es conquistado (Eliot), pero aquí no se desvanece lo que dejamos de ver, sino lo que ya no tenemos forma de mirar.

Gracias, Manolo.
URL 16.10.09 @ 09:40
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