Detalles del post: Cómo fue el Prado de Cienfuegos

12.07.10


Cómo fue el Prado de Cienfuegos
Permalink por Saravia @ 00:33:41 en Años 50 -> Bitácora: Plaza

Un paseo y un bolero antes y después de los 50

Una imagen histórica del tramo central del Paseo del Prado, Cienfuegos, Cuba (imagen procedente de galeon.com/cienfuegoscuba)

Las calles tienen su propio ritmo. Se trazan, se dibujan, en un suspiro; pero les lleva décadas o siglos constituirse. Luego se asientan, cambian de carácter, envejecen, se remozan, se reforman y se vuelven a cambiar, con una cadencia propia que siempre resulta lenta para los propósitos de los gobiernos urbanos. Ven cómo las pasean unas y otras generaciones, ahora las toman los jóvenes, luego será el comercio o los turistas quienes las hagan suyas; les crecen los árboles (también con sus edades), se consumen poco a poco los materiales y las arquitecturas. Un ejemplo del ritmo de las calles lo tenemos en el Paseo del Prado de la ciudad cubana de Cienfuegos. ¿Cómo fue?

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Esta ciudad cubana es relativamente joven. Se fundó en 1819, en la península Demajagua, por un grupo de colonos franceses, con el nombre de Colonia Fernandina de Jagua (ésta última palabra, Jagua, era la denominación indígena del lugar), en torno a una Plaza de Armas (el futuro Parque José Martí). Pero pronto se amplió la parcelación, y en 1825 ya alcanzaba el paseo a que nos referimos aquí. En el origen, nos encontramos con un trazado en cuadrícula perfecta de 30 calles de 15 varas de ancho. Cada manzana viene a ser del tamaño de 1 hectárea (con su parte proporcional de calles alrededor). De manera que el centro histórico actual tiene 90 hectáreas y 91 manzanas. En 1830 la ciudad pasó a llamarse Villa de Cienfuegos, en honor de un antiguo gobernador de la isla (González de Cienfuegos Jovellanos); pero curiosamente coincide con el nombre de un revolucionario de los años 50 (Camilo Cienfuegos Gorriarán). Creció pronto y rápido, por causa de “la conjunción de la trilogía puerto-azúcar-ferrocarril” (Lilia Martín Brito, El desarrollo urbano de Cienfuegos en el siglo XIX, Universidad de Oviedo, 1998). En efecto, desde 1827 contaba con un puerto amplio y moderno, y en 1847 llegó el ferrocarril.

El que luego se llamó Paseo del Prado aparece dibujado por primera vez en el plano del agrimensor Esteban Famada. Es una línea recta, completamente recta, que sigue estrictamente la dirección norte-sur. Con las extensiones posteriores llega a alcanzar los 2 km de largo, y su anchura, al menos en los tramos centrales, es de unos 20 m. Se pueden distinguir tres etapas.

La primera etapa discurre desde la tira del líneas de la nueva calle hasta, aproximadamente, la independencia de Cuba. Por entonces, aunque había tenido varios nombres oficiales, se le conocía como Paseo de los Vivos, en oposición al de Arango, por el que circulaban los cortejos fúnebres y que se conocía como Paseo de los Muertos (puestos a pasear, preferimos el primero). Las imágenes de la época nos muestran un simple allanamiento del suelo, sin pavimento, mobiliario ni instalación alguna, con cunetas laterales para recoger las aguas. El protagonismo le correspondía por completo a los edificios que se levantaban en sus márgenes. Había casas de notable valor arquitectónico y edificios que albergaban usos públicos (y daban centralidad al paseo). Pero todo ello se fue haciendo con una notable homogeneidad arquitectónica y de estilo. Alturas muy moderadas, de una planta o dos (y en alguna ocasión alguna pequeña torre, cúpula o mirador, pero de forma excepcional). La mayoría de los edificios se subordinaron a la imagen del conjunto, lo que finalmente otorgó a este espacio urbano (como a todo el centro histórico) un aspecto muy coherente. Además, la fórmula elegida, con sucesión de columnas toscanas, galerías y portales continuos (muy cuidados, algunos techos procedían de Boston o Filadelfia), le daban, además, un tono cosmopolita paradójicamente peculiar.

La segunda etapa, que se inicia a principios del siglo XX y concluye con el mismo siglo, es la del tratamiento de la urbanización. Para el tramo tradicional del paseo, el central, que discurre de Campomanes hasta Santa Cruz, se pensó en buscar un tratamiento adecuado del suelo. Se buscó financiación (incluso con actos populares), y se diseñó una sección en 1911 por los arquitectos Julián y Carlos Rafael Sanz, junto a Isaac Puga, con el propósito de facilitar la actividad del paseo. Hasta entonces se paseaba en esta ciudad en torno al parque José Martí. Pero al disponer una sección tipo bulevar, con un espacio central arbolado para los viandantes, con bancos y farolas, se fomentó este ámbito como lugar de encuentro (peripatético, pero encuentro). Se cambió el nombre en 1913, y pasó a denominarse “del Prado”, posiblemente por imitación del de La Habana. De él se dice que es “sitio de intercambio por excelencia, cuenta con un portal público que constituye una galería techada, propicia para la conversación y el juego de los niños”. Hubo, como sabemos, grandes acontecimientos en la ciudad, entre los que deben destacarse los de los años 50 (el golpe de estado de Batista en 1952, el levantamiento popular de 1957, el triunfo de la revolución de 1959); y se realizaron algunas actuaciones públicas de mejora de la urbanización (especialmente en los 60). Pero los cambios en el paseo no fueron, según creemos, demasiado significativos.

La tercera etapa podemos iniciarla en los años 90 del pasado siglo. Si en el origen se hablaba de orden e higiene pública (aire, luz, etc.), y en la segunda etapa se buscaba (aún desde puntos de vista contradictorios, antes y después de los 50) la armonía social, el encuentro, la centralidad, los servicios; ahora un asunto dominante va a ser el turismo. En 1991 se realizó un plan de restauración y rescate del tratamiento pictórico original de varios centenares de inmuebles, en los 600 metros centrales del paseo. Se restauraron las principales edificaciones, como la Casona de los Leones, la biblioteca provincial Roberto García Valdés, el Obispado, etc., hasta alcanzar a más del 90% de los edificios del área. Ahora se concibe el paseo también como “testigo del paso del tiempo”, y se ofrece al turismo. El Centro Histórico Urbano de Cienfuegos fue declarado Monumento Nacional en 1995; y diez años después la Unesco, al declararlo Patrimonio de la Humanidad, subraya este mismo enfoque. Y se ponen en el primer plano los aspectos visuales, empezándose a hablar del “binomio parque-paseo”, la relación entre el Parque Martí y el Paseo del Prado como protagonistas de las principales visuales paisajísticas.

Pero hay una cosa más. Hace unos años se instaló en el centro del Paseo una escultura realizada por José Villa, que representa a tamaño real al cantante y compositor cienfueguero Benny Moré. En torno a esa figura se realizan una serie de actos culturales. Pero es curioso. Tenemos una grabación suya, de Moré, de 1953 cantando el famoso bolero “Cómo fue”, quizá su canción más conocida. Tras la revolución, este artista decidió quedarse en la isla. Y poco después, en 1963, murió en un hospital de La Habana, con sólo 43 años de edad. Sólo tres días antes había actuado al lado de Cienfuegos. ¿Cantaría ese tema?

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