Detalles del post: Epifanía

18.12.10


Epifanía
Permalink por Poto @ 18:44:34 en Poética -> Bitácora: Plaza

Pléyades

Imagen procedente de 3.bp.blogspot.com

1. El Auto de los Reyes Magos, ciclo medieval del Ordo Stellae: de tantas lenguas todos los enigmas.

2. El Sermón de Navidad de 1622, de Lancelot Andrewes: la presentación de los Magos de Oriente.

3. T. S. Eliot, bautismo en la Iglesia Anglicana en 1927, su derivación hacia la fe, escribe La Travesía de los Magos sobre las primeras cinco líneas del Sermón de Andrewes: el menester de precipitar su poesía en (y a través de) una segunda voz, coral en sí misma, la de los Reyes Magos.

4. Luís Cernuda, exilio. Sigue a Eliot y construye, con grave delicadeza, La adoración de los Magos en cinco partes que se hablan y acompañan, dando de sí la forma de la escena y su pasión: la amargura del creyente desilusionado, afectado por la miseria de los días, consciente ya de la imposibilidad de superar nada en el tiempo.

Eliot terminó: “hubiera preferido otra muerte”. De Cernuda escogemos la tercera parte, pero sabiendo de todas.

[Mas:]

III. PALINODIA DE LA ESPERANZA DIVINA.
Las Nubes 1937-1940.

Era aquel que cruzábamos, camino
abandonado entre arenales,
con una higuera seca, un pozo, y el asilo
de una choza desierta bajo el frío.
Lejos, subiendo entre unos riscos,
iba el pastor junto a sus flacas cabras negras.
Cuando tras de la noche larga la luz vino,
irisando la escarcha sobre nuestros vestidos,
faltas de convicción, las cosas escaparon
tal en un sueño interrumpido.

Padecíamos hambre, gran fatiga.
Al lado de la choza hallamos una viña
donde un racimo quedaba todavía,
seco, que ni los pájaros habían
querido. Nosotros lo tomamos:
de polvo y agrio vino el paladar teñía.
Era bueno el descanso, pero
en quietud la indiferencia del paisaje aísla,
y añoramos la marcha, la fiebre de la ida.

Vimos la estrella hacia lo alto,
que estaba inmóvil, pálida como el agua
en la irrupción del día, una respuesta dando
con su brillo tardío del milagro
sobre la choza. Los muros sin cobijo
y el dintel roto, se abrían hacia el campo,
desvalidos. Nuestro fervor helado
se volvió tal viento de aquel páramo.

Dimos el alto. Todos descabalgaron.
Al entrar en la choza, refugiados,
una mujer y un viejo sólo hallamos.

Pero alguien más había en la cabaña:
un niño entre sus brazos la mujer guardaba.
Esperamos un dios, una presencia

Radiante e imperiosa, cuya vista es la gracia,
y cuya privación idéntica a la noche
del amante celoso sin la amada.
hallamos una vida como la nuestra humana,
gritando lastimosa, con ojos que miraban
dolientes, bajo el peso de su alma
sometida al destino de las almas,
cosecha que la muerte ha de segarla.

Nuestros dones, aromas delicados y metales puros,
dejamos sobre el polvo, tal si la ofrenda rica
pudiera hacer el dios. Pero ninguno
de nosotros su fe viva mantuvo,
y la verdad buscada sin valor quedó toda,
el mundo pobre fue, enfermo, oscuro.
Añoramos nuestra corte pomposa,
las luchas y las guerras,
o las salas templadas, los baños, la sedosa
carne propicia de cuerpos aún no adultos,
o el reposo del tiempo en el jardín nocturno,
y quisimos ser hombres sin adorar a dios alguno.

sigue este post xml

Comentarios, Pingbacks:

No hay Comentarios/Pingbacks para este post...

debes estar registrado para comentar


idioms

  • en <. . . english/français
  • es <--- español
  • fr <. . . english/français

Categories


Plaza

otros contenidos de urblog relacionados con urbanismo y derechos humanos, democracia, territorio, paisaje, suburbios, economia urbana


participar


Buscar



sindicar

_______________________

código original facilitado por
B2/Evolution



!


|| . . the burgeoning city . . || . . la ciudad en ciernes . . || . . la ville en herbe . . ||