Trizas.
Quince. Una en Staten Island y las demás en Queens. La más peculiar no está documentada, es decir, que no disponemos de títulos, ni fotos. Pero sabemos dónde se encuentra. Se trata de un triángulo inaccesible, cercado por tres edificios, desde los que no es posible entrar. Puedes identificarlo desde el cielo, volando. La de Maspeth Lawn está en Cáceres, en el Centro Helga de Alvear.
Natori
1.
En La vida: instrucciones de uso, Georges Perec escribe: “Imaginemos un hombre cuya riqueza sólo se pueda comparar con su indiferencia por todo lo que la riqueza suele permitir de ordinario y cuyo deseo, mucho más orgulloso, estriba en querer abarcar, describir, agotar, no la totalidad del mundo —proyecto que se destruye con sólo enunciarse—, sino un fragmento constituido del mismo: frente a la inextricable incoherencia del mundo, se tratará entonces de llevar a cabo un programa en su totalidad, sin duda limitado, pero entero, intacto, irreductible.
Una instrucción de mímica
Fresh Kills se ubica en el distrito neoyorquino de Staten Island, junto al antiguo estuario cuya ribera fue brevemente ocupada por los holandeses (de ahí la voz kills, que en neerlandés denomina una corriente de agua). Aquí se encuentra el que durante la segunda mitad del siglo XX fue el mayor vertedero del mundo, producto de la penetrante gestión desarrollada por Robert Moses en la feroz reforma del Nueva York de posguerra. Unas mil hectáreas acogiendo 26.000 toneladas diarias de desperdicios.
Texto de Rubén Valbuena
El acelerado proceso de crecimiento urbano que constatamos en la región amazónica desde la década de los 70 ha tenido un claro reflejo en el aumento significativo de barrios periféricos en las ciudades medias y grandes, donde se concentra una importante parcela de la población que ha sido expulsada del medio rural. Inmigrantes que llegan de otros estados en busca de ElDorado, o incluso personas oriundas del propio núcleo, que con el tiempo y por diversos factores se han ido alejando del centro o tienen una historia con un complejo itinerario a través de los asentamientos limítrofes.
Primer párrafo del texto para la Mesa redonda 2.D. Poder y arquitectura. El cambio de época, del próximo Congreso de Arquitectos (Valencia, 1 al 3 de julio de 2009)
Parafraseando a Pedro Casariego (en lo posible y en la distancia):*
Necesitamos arquitectos que sepan
planchar bien a quienes justifican el statu quo,
hacer la cama a los grandes depredadores,
limpiar de coches las calles de la gente,
coser los barrios y los campos que rompió (recientemente) la violencia,
no les importe trabajar los sábados ni sean tampoco muy exigentes con el sueldo.
La ciudad pondrá los vecinos y los paisajes dulces,
y les entregará
.....................despacio
................................su
...................................calor
.........................................de
............................................compañía.
_________
* El poema (precioso) de Pedro Casariego Córdoba titulado “Anuncio por palabras” está publicado en Poemas encadenados (1977-1987), Barcelona, Seix Barral, 2003.
Sólo falta voluntad política para alcanzar la meta 11 de los Objetivos del Milenio y coraje cívico para exigirla
En los primeros meses de 2005 se presentaron las conclusiones del “Grupo de trabajo para mejorar las condiciones de vida de los chabolistas”, en el marco del Proyecto del Milenio de Naciones Unidas. Se difundieron a continuación en un libro titulado Un hogar en la ciudad, Madrid, Ministerio de Vivienda, 2005). El texto tiene el aroma algo cargado de lo excesivamente correcto: le falta tensión, le falta enfado. Posiblemente sea lo que hay que hacer, pero ha corrido demasiado el tiempo de las falsas promesas. ¿No es ya momento de exigir? En cualquier caso lo que se plantea es de gran interés. Para África, para América, pero también para nosotros.
Texto para incluir en la sección titulada "Rehabilitación: llevar ciudad adonde está la gente".
En los últimos 45 años Berlín no ha dejado de rediseñarse. Con la reunificación, la ciudad central ha recuperado población, puestos de trabajo y visitantes. La llamada reconstrucción crítica, defendida por el arquitecto Kleihues en los años 1970, y ensayada en el IBA durante la década siguiente (Berlín no necesita construirse ex-novo; sino reconstruirse, restaurar su tejido urbano), ha alcanzado su máximo desarrollo después de la caída del muro, en una confluencia de intereses diversos. El mundo de los negocios, el de la política y las figuras más renombradas de la arquitectura se han volcado en una tarea que pretende conciliar tradición y vanguardia; identidad y globalidad; incluso, cómo no, el discurso sostenible de "las tres R" (reducir, reutilizar, reciclar). Junto con las inversiones en espacios institucionales y culturales; recuperación de espacios para uso comercial, industrial o de oficinas; y rehabilitación o reconstrucción de nuevos alojamientos en los antiguos barrios obreros.
Texto para incluir en la sección titulada "Una vivienda asequible y funcional"
En un trabajo sobre la localización de los nuevos hogares del programa de "viviendas básicas" del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile (Minvu), destinado a familias de escasos recursos que viven en situación de "marginalidad habitacional", se analizan los costos diferenciales asociados al emplazamiento. Las viviendas que se construyen en ese programa tienen una superficie entre 35 y 37 m2, y un valor estimado promedio de 260 UF (unidades de fomento, un valor estadístico que actualmente equivale a unos 20.000 pesos; la vivienda, por tanto, unos 7650 euros de febrero de 2008). Los autores plantean distintos criterios que deberían adoptarse para garantizar una buena asignación de recursos en la selección de emplazamientos que hace el Ministerio.
Texto para incluir en la sección titulada "Rehabilitación: llevar ciudad adonde está la gente".
La transformación urbanística de Barcelona posterior a la recuperación de la democracia ha pasado por vicisitudes diversas (a pesar de ese sesgo común que algunos han llamado “modelo Barcelona”). El agotamiento de su territorio municipal ha favorecido sucesivas actuaciones en su interior. Primero, en los años 80, con intervenciones de pequeña escala, de cirugía urbana, en zonas densas y consolidadas (remodelación de calles y plazas, transformación de espacios residuales en jardines y parques). Y más adelante con proyectos de una mayor dimensión: desde las operaciones alimentadas por las fuertes inversiones asociadas a la celebración de los Juegos olímpicos de 1992 (Villa olímpica, Vall d’Hebron, rondas de circunvalación) a las no menos extensas (aunque con menores presupuestos) acometidas en los últimos años al este de la avenida Meridiana (Poblenou, desembocadura del Besòs, Sant Andreu-Sagrera), en torno a la Zona Franca o en el Raval.
Texto para incluir en la sección titulada "Rehabilitación: llevar ciudad adonde está la gente".
A lo largo de esta última década nuestros vecinos han padecido, en contraste con el crecimiento económico español, una etapa inesperada de estancamiento (entre 2002 y 2006: 2,5 puntos por debajo). Lisboa después de su Expo de 1998, y Oporto, capital cultural en 2001, parecen moverse con cautela, ajenas a los excesos presupuestarios de muchas ciudades españolas (que derivan en inversiones pocas veces equilibradas).
Texto para incluir en la sección titulada "Exclusión social. Exigencias de integración”
Las grandes desigualdades sociales son la causa de la falta de libertad de muchos. Y destrozan la ciudad. En Estados Unidos el 5% de los hogares controlaba el 59% de la riqueza del país, mientras que el 40% más pobre sólo disponía del 0,3%. Pero en Alemania, con la clase obrera más protegida de Europa, tampoco es bueno el reparto. El 50% de la población más pobre sólo dispone de algo menos del 4% del total del patrimonio acumulado de los hogares. Según nos recuerda Daniel Raventós, ya los republicanos de hace dos siglos plantearon la conveniencia de instaurar “una especie de derecho de existencia social, públicamente garantizado” (Robespierre), o “un ingreso material incondicionalmente asignado a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo” (Tom Paine). Es decir, una renta básica generalizada.
Texto para incluir en la sección titulada "Exclusión social. Exigencias de integración”
Por supuesto, la ventana practicable. Y abierta hacia la calle pública. No esos remedos de ventana impracticables, o que vierten a patio, por grande que sea. Porque nunca equivaldrá un gran patio de acceso restringido a una calle pública, donde cualquiera puede estar. El primero no forma parte de la red de espacios públicos urbanos, y la calle es la ciudad. Y nunca será ventana si no puede obedecer a los deseos cambiantes de apertura o cierre, integración o separación, iluminar u oscurecer, mostrarse o esconderse, interacción social o soledad buscada. ¿Cuál es el significado de la ventana?
Texto para incluir en la sección titulada "Controlar la densidad"
La apuesta por la compacidad parece clara en la ciudad de Amsterdam. Al menos tal es el planteamiento de su Plan estructural de 2003 y la índole de las últimas actuaciones (celebradas y publicitadas en el mundo de la arquitectura, por su calidad y su acierto innovador). En los años 80 y 90 negocios y residentes abandonaban la ciudad (perdió 200.000 habitantes). Pero desde hace diez años este proceso se ha invertido.
Texto para incluir en la sección titulada "Controlar la densidad"
De Holanda llegan noticias contradictorias. Desde hace tiempo se celebra la recuperación de su tradicional impulso innovador, que le permite ahora reaccionar frente al anterior proceso de alejamiento de la clase media que encontraba incómodo vivir en la ciudad y prefería el suburbio, comprometiendo la preservación del corazón verde del Randstad, el espacio libre que aún se mantiene en el interior del anillo de ciudades desarrolladas en la parte occidental de Holanda (entre Amsterdam, Utrecht, Rotterdam y La Haya). En un momento en que se ha dejado de subvencionar la vivienda pública (a partir de 1994), dejando toda la iniciativa en manos de un mercado que sigue reclamando promociones de baja altura, con un uso extensivo de suelo; se han multiplicado las actuaciones que se orientan a recuperar espacios tradicionales de las ciudades, con una densidad y un nivel de compacidad sin precedentes.
Texto para incluir en la sección titulada "Controlar la densidad"
Javier Mozas señala (en su recopilación de nueva vivienda colectiva) la disparidad de las cifras de densidad según la forma de asentarse los edificios sobre el territorio: “El número de viviendas que ocupa un recuadro de terreno de 100 m. por 100 m. suele variar en las ciudades europeas de 25 a 100. Una urbanización con viviendas unifamiliares en parcelas de 1.000 m2 estaría en torno a las 10 viviendas por hectárea. La densidad media de Los Ángeles es 15. Las nuevas directrices para el planeamiento en Inglaterra estipulan que 30 viviendas por hectárea debería ser el mínimo para los nuevos asentamientos, listón demasiado alto para los británicos. La densidad media de Londres es 42. La densidad media de los centros urbanos consolidados en Europa está en 93 viviendas por hectárea. El desarrollo del Singapur de los años setenta estaba en 250 y el actual de la región de Kowloon, en China, en 1.250 viviendas por hectárea”. Las cifras que se refieren al urbanismo no legal o al de emergencia se mueven, por otra parte entre los cerca de 1000 en el barrio de Kibera (Nairobi) y los cerca de 70 de los modelos de campos de refugiados.
Texto para incluir en la sección titulada "Controlar la densidad"
La relación entre densidad urbana y consumo energético debido al transporte es un indicador muy explícito. Las ciudades con menor densidad son las que registran un mayor uso del automóvil privado: en ellas resulta complicado moverse a pie y no es fácil dotarse de un transporte público mínimamente eficaz. Estas dificultades, y otras como la escasez de agua, o que no haya ya tanto suelo disponible para un crecimiento fácil de los suburbios, han llevado a Los Ángeles (LA) a replantearse su urbanismo disperso; frenando su crecimiento hacia el exterior y proponiéndose una política de relleno de los espacios vacíos del tejido urbano existente. Una política con implicaciones importantes en la calidad urbana de sus habitantes, más allá de sus implicaciones medioambientales.
Texto para incluir en la sección titulada "Una habitación propia"
Este es un tema fundamental. Cuando en España los barrios marginales tenían una presencia mayoritaria, ya entonces se planteaba como asunto clave el afianzamiento de la tenencia segura, bien como propietario, inquilino, o bajo cualquier otra forma de posesión de la vivienda. Implica protección frente al desalojo forzado, o simplemente frente al hostigamiento. Se trata de una cuestión que es hoy candente, de absoluta actualidad, en muchísimos lugares del planeta. Lo es en Brasil (hasta Lula habla de ello), y se plantea con toda su crudeza en África (por ejemplo en Lagos) o en China (la dinámica que arrasa en Shangai). Y en menor proporción, también en Europa.
Texto para incluir en la sección titulada "En medio del mundo, los espacios de frontera".
El objetivo de reconquistar lugares que alienten la formación de una comunidad política, o el de construir espacios que no se replieguen sobre sí mismos, pasa por reconstruir los modelos de identidad y alteridad y las imágenes a ellos asociadas. Pasa por formular una imagen atractiva del otro. El mundo se apropia, se hace propio, (también) a través de la imagen; y el racismo (también) se pone en marcha en la imaginería del rechazo. Al ser las imágenes útiles de poder y referentes de cohesión indispensables a la existencia del grupo social, conviene proponer modelos de intervención urbana que respondan al argumento de la inclusión.
Texto para incluir en la sección titulada "En medio del mundo, los espacios de frontera".
El espacio donde vive la gente, todas las ciudades de la tierra, se cruza cada día de miles, millones de fronteras que se cambian y asientan, se mueven y profundizan. Fronteras por todas partes. Unas viejas, viejísimas. Tanto, que ya parecen producto natural. Otras recientísimas, casi de hoy mismo, formadas al momento. Se asocian a los límites, a las barreras, a las discontinuidades, pero en esencia no lo son. Las fronteras son control y decisión de mantener a distancia, la fuerza de un poder político. Construcciones políticas que se levantan como consecuencia de conflictos o de compromisos entre dos poderes. Remiten a las cuestiones de soberanía y de alteridad. Lugares de confrontación entre actores que no conocen, o no reconocen, ninguna autoridad superior. Objetos geográficos estructurantes que producen efectos espaciales.
Si persisten en el tiempo los efectos-frontera, los espacios adoptan configuraciones originales a cada lado. Tanto las morfologías como las prácticas divergen, y las relaciones son débiles, episódicas o fluctuantes. La separación induce el desdoblamiento (de equipamientos, por ejemplo), la deformación y la ignorancia entre los poderes locales de uno y otro lado. Es ruptura, sobre todo simbólica: el peso de las representaciones es esencial. Pero en cada frontera está inscrita la promesa de su futura disolución. Cuando está viva (con vida a cada lado), ni el muro más grueso puede evitar que los efectos de separación y de contacto se interpenetren. La menor falla o el más pequeño agujero suscitan, entre aprensiones y desconfianzas, esperanzas de cambio.
Texto para incluir en la sección titulada "Una habitación propia".
La ciudad medieval supuso la ruptura de los "lazos calientes" de antiguas servidumbres personales y de otros vínculos de tipo mágico (irracionales). Impulsó su sustitución por unas relaciones de distinto orden: racionales, libres, civiles, individuales, con frecuencia de tipo contractual. Y contribuyó a desarrollar la dimensión política de la persona, a inventar el ciudadano y la ciudadanía. Salir del campo para acceder a una vivienda urbana significaba asumir una autonomía desconocida hasta entonces.
Mientras la casa urbana se especializaba como espacio de la privacidad y el confort, la casa rural se mantenía como espacio de trabajo. Todavía en los confines del siglo XX la mayor parte de la población europea seguía siendo rural. “El campo no ignora ni la intimidad ni el secreto. Pero éstos no son consustanciales con respecto a un espacio demasiado abierto. El muro es el del silencio y la brecha la de la confidencia. Rudimentaria y superpoblada la casa-edificio es un instrumento de trabajo más que de uso `interior´; la mirada del viajero etnólogo o del educador urbano no ve en ella otra cosa que la promiscuidad animal, sobre todo cuando animales y personas duermen bajo el mismo techo. Todo el mundo se halla bajo las miradas de los demás. La transgresión resulta difícil”. Guerrand, al describir este ambiente del territorio francés, habla de “siniestras cabañas”.
apuntes para el libro Urbanismo para náufragos
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código original facilitado por
B2/Evolution
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