De nada sirven las pruebas cuando se quiere creer

No. “De nada sirven las pruebas cuando se quiere creer”. Poco pueden el parecido, la razón o los datos firmes contra el querer. Cuántos desgraciados signos habrán sido disputados, apropiados o rechazados por ávidos amantes, temerosos de que con ellos se deconstruyese definitivamente su pasado y soliviantase su futuro. Porque (lo sabemos bien) nunca es fácil edificar un pasado sólido y fiable de una vez por todas. La base de toda historia se asienta sobre arenas movedizas, el pasado es quebradizo y la paz que a veces nos entrega, despiadadamente vulnerable. Su única garantía, si es que pudiera haber alguna, es la querencia. El empeño en creer. Y algo semejante, salvando todas las distancias que se quiera (¿años luz?: pues años luz), también podemos verlo en las historias de las ciudades.
La técnica de aquel Viaje a Icaria

Localización: República situada a orillas del Mediterráneo. Descripción: La capital del estado es Icara. Todo en ella está ordenado al milímetro. Y aunque sus fundadores dicen que en ella se conjuga constantemente la unidad y la variedad, los visitantes la consideran bastante monótona. Hay una plaza central, llena de árboles, en cuyo interior surge un palacio con un enorme y hermoso jardín, sobre una alta terraza donde se alza una columna coronada por una estatua colosal (de Ícaro, por supuesto). En cada ribera, un muelle colmado de monumentos públicos. Los establos, hospitales, panaderías, fábricas y depósitos se sitúan a las afueras de la ciudad, mientras que las viviendas se colocan en el centro. Y todas las casas, de cuatro pisos como máximo, tienen balcones y jardines privados. Cada barrio lleva el nombre de una de las 60 principales ciudades del mundo antiguo y moderno, y en sus casas y monumentos se recuerda de alguna forma a esas mismas ciudades. Informador: Étienne Cabet, en Voyage en Icarie (París, 1840; hay edición facsímil de la de 1842 –por cierto: 603 páginas- en París, Ressources, 1979). Otros textos que deben consultarse para tener una imagen completa son, del mismo autor, Le communisme icarien, e Icaries practiqués, ambos publicados en la década de 1840. Tema: Contratar a los mejores arquitectos del momento.
Aquella Junta de Arquitectura Escolar

Definitivamente, nuestros abuelos eran distintos a nosotros. Quizá estemos equivocados, pero resulta difícil pensar que hoy podría redactarse un texto como la “Instrucción técnico-higiénica relativa a la construcción de Escuelas” de 1905. No sólo por el contenido, obviamente. Sino por el tono. Era entonces Ministro de Instrucción pública y Bellas Artes Carlos María Cortezo, y la exquisita instrucción, que tenía por objeto “condensar las opiniones más autorizadas y admitidas entre pedagogos é higienistas respecto á los múltiples puntos relacionados con la Escuela primaria, y especialmente en lo que afectan á la construcción de nuevos edificios escolares”, acompañaba a un Real Decreto que dirigía la competencia de construcción y mantenimiento de las escuelas públicas a los ayuntamientos. Como decíamos, el tono, la forma de argumentar y el contenido mismo de sus recomendaciones resulta hoy, por su rareza, singularmente atractivo.
La fortuna de las escaleras exteriores

De la ciudad libanesa-fenicia-bíblica de Sidón podemos aprender, en principio, siete cosas. La primera: que, como los acordeones, las ciudades crecen y decrecen con los tiempos; algunas llegan a desaparecer y otras renacen, con un ritmo propio. Sidón fue una de las mayores ciudades de la antigüedad, alabada por Homero, impulsora (y luego competidora) de Tiro, con la que formó el tándem básico de la civilización fenicia, pero después se desinfló tanto que en su historia pasó por varios periodos de indigencia. A principios del siglo XX contaba tan sólo con 10.000 habitantes. Hoy tiene en torno a 200.000 vecinos.
Dudas sobre la contaminación visual

Es un asunto delicado. Por de pronto, inquieta el hecho de que la mayoría de los denunciantes sean profesionales interesados. “La solución del problema está en la intervención de especialistas con capacidad crítica y la formación adecuada: diseñadores urbanos, arquitectos, técnicos, diseñadores industriales y gráficos” (Silvia Segarra en Diseño contra contaminación visual, Catálogo editado por la Asociación Andaluza de Diseñadores, 2007; S. García Garrido, com.), nos dicen los diseñadores urbanos, arquitectos, técnicos y diseñadores industriales y gráficos. Pero no son los únicos que se quejan de la situación. Con frecuencia se oye el descontento por el crecimiento de la “basura semiótica” proceder también de otros sectores.
A propósito de los toros

Hay una dimensión del debate de los toros que no es menor, pero que sin embargo no la hemos visto en estos días por ninguna parte: la discusión sobre las plazas de toros, el dilema urbanístico. Porque los toros no se “corren” en cualquier lugar, en los estadios o en las “arenas”. Habitualmente se celebran en espacios específicos, y muchos de ellos (si no la mayoría) protegidos. ¿Qué hacemos? ¿Quitamos las plazas, las dedicamos a conciertos de Alejandro Sanz, las remodelamos por completo? ¿Planteamos algo mixto, que admita toros, pero también otros usos de invierno? Como sabemos, ejemplos hay para todos los gustos: plazas renovadas, cubiertas, obsoletas y prácticamente sin uso, que mantienen lo protegido pero albergan un centro comercial, etc.
René Char al rescate
“¿Es vivir obstinarse en consumar un recuerdo?”: Gracias, René Char, por la pregunta (La palabra en archipiélago, Madrid, Hiperión, 1986). “En nuestros jardines se preparan bosques”: Gracias también por esta afirmación. “No es el estómago quien reclama la sopa caliente; es el corazón”: una advertencia digna de fijar en la memoria.
Reflexiones más o menos metafísicas a propósito de Lo sagrado hecho real

La exposición (“Lo sagrado hecho real”, Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid, julio-septiembre 2010) te asalta por la espalda. Entras tranquilo y al minuto estás rodeado por una tenebrosa atmósfera de negros y sombras en torno a cristos, jesuitas y magdalenas. Sangre, coágulos, dolor, torturas. Y muertos, muchos muertos. Un aire macabro (en un montaje exquisito, todo hay que decirlo) que nos ha sumido en graves y profundas (profundísimas) meditaciones.
Un paseo y un bolero antes y después de los 50

Las calles tienen su propio ritmo. Se trazan, se dibujan, en un suspiro; pero les lleva décadas o siglos constituirse. Luego se asientan, cambian de carácter, envejecen, se remozan, se reforman y se vuelven a cambiar, con una cadencia propia que siempre resulta lenta para los propósitos de los gobiernos urbanos. Ven cómo las pasean unas y otras generaciones, ahora las toman los jóvenes, luego será el comercio o los turistas quienes las hagan suyas; les crecen los árboles (también con sus edades), se consumen poco a poco los materiales y las arquitecturas. Un ejemplo del ritmo de las calles lo tenemos en el Paseo del Prado de la ciudad cubana de Cienfuegos. ¿Cómo fue?
A la zaga de Arias Maldonado

El artículo que Manuel Arias Maldonado escribe en el último número de la Revista de Occidente (nº 351, julio-agosto 2010), sobre las celebraciones deportivas, es literalmente impresionante. Tan sencillo y breve como doloroso. Pensamos, sin embargo, que puede ser útil (el paciente lector ya sabe que intentamos aprovechar todo). Téngase en cuenta, además, que lo estamos redactando bajo la presión de las vuvuzelas, en los minutos previos al partido crucial entre Alemania y España (qué nervios).
Una escalofriante “despedida” que nos contaba Saramago

Hay algo que no funciona en el relato de José Saramago sobre “La despedida de Jerónimo Melrinho” (publicado en Natura, suplemento de El Mundo, 11 de noviembre de 2006). O, mejor dicho, que actúa por medio del escalofrío, a través de la punzada que provoca una situación tan inverosímil y confusa como áspera. Probablemente lo que pretendía el autor era ese impacto emocional. Y lo consigue, sin duda, con la imagen evocada. Pero no conviene equivocarse.
A propósito, una vez más, de los “no lugares”

Se lee en la más que interesante novela de Yasmina Khadra Lo que el día debe a la noche (Barcelona, Destino, 2009) esta curiosa declaración de André Sosa (en Río Salado, Argel, verano del 42), sobre los americanos: “Fijaos un poco cómo tratan a su moneda. Es un billete de cien dólares. ¿Habéis visto alguna vez un billete francés tan garabateado? Son firmas. Es una tontería, pero también el pasatiempo favorito de estos americanos. Lo llaman Short Snorter. Puedes añadir billetes de distintos países. Algunos tienen fajos enteros de billetes así. No es para enriquecerse sino sólo para coleccionarlos… ¿Veis estos dos autógrafos? Son de Laurel y Hardy. Os juro que es verdad. Y éste es de Errol Flynn, nuestro Zorro planetario…”.

De manera que quedamos en dar una explicación, y ya llevamos algunas fechas de retraso. Uno de los mantenedores de este blog se ha presentado en estos días a una elección. Y como algunos de los electores entendía que disponer del blog era una ventaja adicional sobre otros contendientes, hubo que dejar de publicar nuevas entradas. Hasta ahora. Ya estamos (y sólo en el sentido literal) de vuelta.
¿en Dakar?

Tenemos que parar algunos días. Sólo será hasta el 21 de este mismo mes de junio (la llegada del verano); pero hasta esa fecha dejaremos de editar el blog. Entonces lo explicaremos. Entre tanto podemos esperar, por ejemplo, en este viejo café de Dakar (¿existirá aún?), escuchando a Charlie Haden y Gonzalo Rubalcaba interpretar “En la orilla del mundo”. Buena travesía. Nos vemos pronto, y gracias por la paciencia.
El limo, los tropismos

Lo primero, descubrir su existencia (oculta, silenciosa, inconmovible). Después, traer a la conciencia y poner de manifiesto algunos que se consigue detectar en momentos de especial visibilidad, o que se escapan de los intersticios. Nos referimos a esos tropismos que anuncia Nathalie Sarraute desde 1939 (Tropismos, Barcelona, Tusquets, 1986; traducción de Clara Janés), y que pensamos pueden ayudar también a comprender la ciudad. O mejor, a desvelar algunos de sus signos.
Valladolid se construye también con palestinas

De manera que no se puede hablar de Palestina en el Ayuntamiento de Valladolid, porque es un tema que “no afecta a la vida municipal y a la ciudad de Valladolid”, y el Reglamento del Pleno prohíbe hablar de temas que “no afecten a la vida municipal y a la ciudad de Valladolid”. Qué contrariedad. Nosotros, que queríamos hablar de temas que “no afectan a la vida municipal y a la ciudad de Valladolid”, no podemos hablar de temas que “no afectan a la vida municipal y a la ciudad de Valladolid”. Vaya.
Una recomendación sobre la composición del Consejo de Urbanismo y O. del T. de Castilla y León

La Junta de Castilla y León se ha propuesto modificar el Reglamento de Urbanismo para ampliar la composición del Consejo de Urbanismo y Ordenación del Territorio. Puede parecer un asunto trivial, pero no lo es. (Por cierto: no hemos encontrado ni una sola imagen de este Consejo de Urbanismo, y de ahí que hayamos recurrido al de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. ¿No es extraño que no haya fotos del Consejo, dada su importancia? ¿No debería poseer el mismo carácter público, el mismo énfasis en la difusión de sus debates que, por ejemplo, el Pleno de un Ayuntamiento o el Consejo de una Universidad?)
La piel marrón de Bafoussam

Esta imagen es de la ciudad es Bafoussam, centro de la provincia occidental de Camerún donde se cultiva, principalmente, café, tabaco y té. Cuenta con más de 240.000 habitantes. De ella nos ha llamado la atención el intenso color de su terreno base, de la materia misma que conforma la mayor parte de sus calles, aún sin cubrir por las capas de la urbanización estándar. La totalidad es aún más llamativa. En esta foto aérea se aprecia el aspecto general del conjunto urbano asentado sobre la piel marrón de la tierra. Impresiona. Y la acompañamos de la música del malí Ballaké Sissoko.
Las propuestas urbanas de Fourier

Localización: La ciudad de Harmonía se localizaba cerca de Bruselas o de Lausana (no está completamente claro). Descripción: Había una gran edificación central, llamada falansterio, con capacidad para unas 1500-1800 personas. Allí se contaba con todo lo necesario para disfrutar de la vida. Pero bajo un orden implacable. Todas las edificaciones respondían a un plan minucioso y unas ordenanzas rigurosas. En la ciudad “del sexto periodo” (el calendario era muy complicado) se distinguían tres ámbitos: un núcleo central, un anillo de “barrios periféricos” y grandes fábricas, y otro exterior con “las avenidas y barrios suburbanos”. Estos tres ámbitos estaban separados por “setos, césped y plantaciones que no deben ocultar la perspectiva”. Todas las casas del centro dedicaban a “patios y jardines” el 50% del solar; una proporción de espacios libres que en los sucesivos anillos aumentaba al doble y al triple, respectivamente. Entre dos edificios enfrentados debía haber una distancia mínima de unos 12 m. También existían normas sobre los muros de cierre de parcelas, las alturas de las edificaciones, los tipos de cubierta, y muchas más (incluso se preveían normas pormenorizadas “para evitar los fraudes sobre la altura real, como las buhardillas y pisos disimulados”). Respecto al plano, se decía que "las calles deberán dar a paisajes campestres o a monumentos de arquitectura pública o privada; se desterrará el monótono reticulado (…). En mitad de las calles se plantarán árboles, distintos en cada una de ellas”. También se regulaban minuciosamente, como era de esperar, las características del antes citado falansterio (“el edificio en el que se aloja una falange”) y de los “seristerios” (lugares de reunión para el desarrollo de las Series pasionales”). Informador: Charles Fourier, en su Teoría de los Cuatro Movimientos (Barcelona, Barral, 1974; or. francés de París, 1808); pero también en El nuevo mundo amoroso (hay ed. esp. en Madrid, Fundamentos, 1975), o en La armonía pasional del Nuevo Mundo (Madrid, Taurus, 1973). Tema: finalmente, democratizar el confort.
Declaraciones sobre las inversiones públicas y el recorte del crédito de las administraciones locales

El lunes, 24 de mayo de 2010, se publicó en el BOE el decreto-ley que cerraba la posibilidad a los ayuntamientos de recurrir al crédito a largo plazo para financiar sus inversiones hasta diciembre de 2011. El martes se modificaron los plazos. Pero, al margen del contenido del decreto y el baile de fechas, nos ha llamado la atención la valoración del acuerdo que hizo el portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez: “Los débiles pagan las frivolidades de Zapatero”. Impresionados por tanta lucidez nos hemos preguntado quiénes serían en Valladolid esos pobres paganos.
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coge original par
B2/Evolution
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